Viernes, 05 de junio de 2009

Artículo publicado en el Boletín "Misioneros Javerianos", ABRIL 2009, año XLVI - nº 451.

ENTRE NOSOTROS

compartiendo una ilusión

CRISTO CRUCIFICADO

 

 

 

La persona de Cristo es central en la vida de todo cristiano; también lo fue para el beato Conforti el cual resaltaba una característica fundamental de Je­sús: la cruz. Muchas de sus reflexiones, de su espiritualidad y de su método mi­sionero eran: Cristo crucificado.

 

Ya desde adolescente el crucificado tuvo una gran influencia en su vida; cada mañana, de camino a la escuela, entraba en una capilla y se ponía frente a un cru­cifijo que allí había. Más tarde le confe­só a un amigo que ese Cristo había tenido mucha influencia en su vocación y en su pro­yecto de vida.

 

Abundantes son las veces que Conforti ha­bla del Crucificado, de la cruz y de "El cruci­fijo libro y maestro".

 

Tan central es el crucificado en el pen­samiento y la espiri­tualidad de Conforti que en la tradición ja­veriana se ha acuñado una frase que centra la vocación misionera del

javeriano: "Cristo crucificado misionero del Padre" (R.M.X n° 25).

 

El gran libro

 

"El Crucifijo es el gran libro con el cual se han formado los santos y con el cual de­bemos formarnos nosotros. Todas las ense­ñanzas contenidas en los Evangelios están compendiadas en el crucifijo. El crucifijo nos habla con una elocuencia que no tiene igual, con la elocuencia de la entrega y de la sangre. Nos inculca la humildad, la pureza, la mansedumbre, el desapego de las cosas de la tierra, la conformidad con los valores di-vinos y, sobre todo, la caridad hacia Dios y hacia los hermanos. Con su crucifixión, Je­sús ha reconciliado a la humanidad con Dios y ha unido, con el vínculo de amor, a todos los hijos de Dios dispersos. San Alfonso bien pudo escribir, a los pies de un Crucifi­jo, estas palabras: ¡Así se ama!

 

El Crucifijo también nos enseña más cosas. Nos dice lo importante que es la gracia santificante que El nos ha re-conquistado al precio de su inmolación; lo importante que es nuestra alma compra-da de nuevo con su sangre divina, y cuan grande y ne­gativo es el pecado que fue la causa de la muerte del Hom­bre-Dios Jesucristo.

 

Se comprende perfectamente que el Seráfico Doctor (San Alfonso), a los que le preguntaban dónde ha­bía aprendido toda la sabi­duría que había transmiti­do en sus volúmenes, respondiera: en el Crucifijo. En el mundo sobrenatural el Crucifijo es el punto más elevado que ofrece a la mirada inmen­sos horizontes. Es el libro más sublime que debemos leer y meditar continuamente para encontrar las razones suficientes para afrontar todas las cuestiones de orden mo­ral. Ningún libro puede hablar con mayor eficacia a nuestra mente y a nuestro cora­zón; ningún otro libro puede hacernos con­cebir propósitos sublimes y generosos y darnos las energías necesarias para poner-los en práctica aún a costa de las más grandes renuncias y sacrificios.

 

Por ello, al misionero, que parte para tierras lejanas para anunciar la Buena Nueva, no se le da otra arma que el Cru­cifijo ya que él contiene la potencia de Dios y por ella el misionero triunfa siem­pre y en todo después de haber triunfado sobre sí mismo".

 

Amor-seguimiento

 

Mons. Conforti nos insiste en el seguimien­to de Cristo crucificado como el mejor signo de la mayor entrega: "El signo, el compendio y la síntesis de nuestro "rescate humano" es la cruz. La cruz es el altar de la entrega, la cátedra de la mejor moral . . . La Iglesia es el cuerpo místico de Cristo, de la cual El es la cabeza y nosotros los miembros y mal se armonizaría que la cabeza es-tuviera coronada de espinas mientras que los miembros lo estuvieran de rosas. El sigue repi­tiéndonos, aún después de muchos siglos, las pa-labras que dirigía a las muchedumbres en los tiempos de su vida terrena y apostolado: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y Me siga" (Mt.16,24)".

 

Amor máximo

 

"Siguiendo a Jesús en su doloroso viaje al Calvario seremos espectadores de sus penas, de sus padecimientos; asistiremos a su última agonía. Solamente os pido fijar vuestros ojos, más que en la crueldad y en los dolores que Le vemos padecer, en Su grandísima caridad que lo empujó a dar la vida por nosotros".

 

Muchos son los textos que Mons. Confor­ti dedica al crucificado y que aquí no podemos recoger; todos ellos nos hablan de amor in-condicional, de entrega generosa, de modelo a imitar, de la centralidad de la cruz en la vida del cristiano y del misionero.

 

El beato Confortí vivió y expresó, con palabras y conceptos de su tiempo, lo que tan claramente dice el profesor P. Cencini: "Si la cruz es parte de la vida, si dice la "verdad" de la historia de cada persona sin ninguna excep­ción, si indica plenitud y calidad de amor..., entonces la cruz no es sólo término de com­paración y verificación de la propia opción existencial, sino que se vuelve también méto­do para identificar la propia vocación". Así fue para Mons. Conforti, así queremos que sea para nosotros sus hijos los Misioneros Jave­rianas. n

P. Luis Pérez Hernández s.x.

 

 

 


Publicado por verdenaranja @ 23:39  | Misiones
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