Domingo, 07 de junio de 2009

Comentario a las lecturas del domingo de la Santísima Trinidad publicado en el Diario de Avisos el domingo 7 de Junio de 2009 bajo el epígrafe “el domingo, fiesta de los cristianos”.

Tu rostro buscaré

DANIEL PADILLA

El día de nuestro bautismo hicimos una declaración de amor. Quiero decir que, por el bautismo, acogíamos el inmen­so amor que Dios nos tiene y, a la vez, le prometíamos el nuestro. De esta declaración de amor nacieron dos entrañables vincula­ciones. Una, a la Trinidad soberana, ya que nos convertimos en "templos suyos". Y otra, al Cuerpo de Jesús, como lo dijo también Pablo: "Todos nosotros hemos sido bautiza­dos en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo". No vivimos, pues, en soledad. Actuamos "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu", y somos "miembros vivos del cuerpo de Cristo". Ahora bien, en el cuerpo de Cristo "unos son apóstoles, otros, profetas, otros tienen el don de curar...". Pa­blo se extiende complacido en la enumera­ción de los carismas, para destacar su varie­dad. Pero, en un momento dice: "Los miem­bros que parecen más débiles, son los más necesarios. Y los que parecen despreciables, los apreciamos más". Quiero subrayar estas palabras. Y pienso de una manera especial en "los contemplativos", a los que quizá su­bestimamos y no acabamos de entender. Ocurre que el hombre de hoy, tan productivo, activo y eficacista, tan metido en el rui­do y el ajetreo, se resiste a admitir que unos hombres hechos y derechos, y unas mujeres con su rica personalidad en flor, se encierren en la soledad de un claustro, priven a la so­ciedad de su colaboración y talento, y allá se desgasten como lámparas inútiles. Creo que nos conviene refrescar algunas ideas.

1.   ¿Qué es lo útil? ¿Qué es lo inútil? ¿Podríamos llamar inútiles los 30 arios del "Dios escondido" de Jesús en Nazaret? ¿Son inútiles las flores que nos regala la primave­ra? ¿Es inútil esa sonrisa que acabo de ver en el rostro de un niño? ¿Serán, por tanto, inú­tiles las vidas de estos seres que, como flo­res de primavera, se abren a la Trinidad? Es­cuchen lo que escribió Thomas Merton, el fino y más famoso monje norteamericano: "Hemos sido llamados a preferir la gran inu­tilidad, la aparente improductividad de sen­tarnos a los pies de Jesús y escucharle. Esta­mos llamados a preferir esto a otra vida más productiva. Calladamente afirmamos que hay algo más importante que hacer cosas".

2.   ¿Y la parábola del "tesoro escondi­do"? El hombre que lo encuentra "vende to­do lo que tiene por comprar ese campo" ¿Es que hay algún tesoro más estimable que "el mismo Dios"? ¿No consiste el primer man­damiento en "amar a Dios sobre todas las cosas"? El contemplativo es el que mejor di­ce: "Tu rostro buscaré, Señor...". Y de ellos dice el Vaticano II: "Van buscando a Dios en soledad y silencio, en asidua oración y gene­rosa penitencia y tienen un puesto eminente en el Cuerpo místico de Cristo".

3.   Dentro de esa dinámica, ningún pro­blema de la Humanidad les resulta ajeno. Y así, mientras nosotros, los que trabajamos en la vida activa, hablamos a los hombres "de Dios", ellos hablan a Dios "de los hombres". Desde la "soledad", que ellos han elegido, se hacen solidarios con esas otras "soledades".

4.   Finalmente, aunque la vocación de los contemplativos no busque directamente el apostolado, su "modo de vida" es apostola­do y testimonio. Con su actitud pregonan que "Dios es más importante que todas las cosas". Su apertura al misterio de la Trinidad es una invitación a buscar, dentro de este mundo materialista, los valores eternos.


Publicado por verdenaranja @ 9:31  | Espiritualidad
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