S?bado, 11 de julio de 2009

Carta a los marineros de Monseñor Luis Quinteiro Fiuza, Obispo Promotor del Apostolado del Mar, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen. Día de las Gentes del Mar, a celebrar el 16 de Julio de 2009. (CEE)

El mar reclama tu amor
16 de julio de 2009
 

Queridos marineros:

Se acerca el gran día de nuestra fiesta y ¿cómo no recordar la procesión por el mar con la imagen de nuestra Patrona en tantos y tantos puertos del litoral español, y el canto de nuestra entrañable oración, la Salve marinera? El mar y la tierra se juntan para honrar en este día a la Stella Maris.

El lema para este año, «El mar reclama tu amor», ha sido elegido en la Asamblea Nacional del Apostolado del Mar, celebrado en Santa Pola (Alicante), del 16 al 19 de abril.

Es un hermoso lema, porque el amor es la virtud más importante. Es virtud teologal y tiene referencia directa a Dios. Dios es Amor y su obra la Misericordia. Es el Ser cercano a cada uno de nosotros. Con la Palabra nos creó y lo hizo por amor.

Dios creó la tierra y el mar… Y el mar refleja la hermosura del Cielo, como si el pintor plasmase con sus mágicos pinceles la belleza de lo alto en la tela del océano. El mundo será salvado por la hermosura, afirmaba Dostoievski.

«El mar reclama tu amor». Dios le encomendó al hombre el cuidado de la creación. Al crearnos a su imagen y semejanza, nos dio la misión de cultivar y transformar el mundo para que fuéramos colaboradores suyos en su obra creadora.

El amor de Dios incluye el amor a la creación. Y lo que se ama se cuida. Es necesario hacer aflorar ese amor profundo y a veces oculto que el hombre de la mar siente por el elemento de la creación que le brinda alimento y bienestar. Ese sentimiento cuasi-religioso nos debe llevar a un compromiso de respeto al medio y de conservación y mejora del mismo. También en estas actividades es donde se tiene que reflejar la luz del Evangelio.

«El mar reclama tu amor». En el mar trabajan y pasan tantos días y noches muchas personas. Esas personas cuando regresan a casa necesitan un cariño y un cuidado muy especial. Por eso, os pido a todos, especialmente a los párrocos del litoral, que acojáis y acompañéis a los hombres de la mar cuando llegan a tierra, que os preocupéis por sus problemas y necesidades. Es necesaria la programación de una pastoral para el mundo de la mar que integre también pautas de solidaridad con el mundo de la inmigración de los trabajadores de la mar.

«El mar reclama tu amor». Los hombres del mar sostienen y son sostenidos por sus familias. El Apostolado del Mar pide a toda la sociedad, y especialmente a las parroquias de nuestra costa, solidaridad con las familias marineras, de modo particular con las esposas, que en la soledad del hogar tienen que hacer de padre y madre cuando el esposo pasa largo tiempo en la mar.

Es importante confesar con valentía y sin complejos el mensaje cristiano, para que la fuerza de la evangelización se convierta en un fuerte estímulo de la manifestación de fe de nuestros hombres de la mar.

Al igual que en años anteriores, esta carta tiene que hacerse eco de los grandes riesgos y peligros que acechan a los hombres de la mar. Entre los primeros está la falta de seguridad jurídica en los barcos con bandera de conveniencia, que puede dejar a los marineros totalmente abandonados en cualquier puerto, y entre los segundos, la actual ola de piratería, con la inseguridad de ser abordados y sufrir secuestros en el medio marítimo.

El Apostolado del Mar quiere mostrar también su cercanía a las familias que en este último año han sufrido la muerte de sus seres queridos en la mar. Queremos darles todo nuestro apoyo espiritual y estar junto a ellos.

Termino con las hermosas palabras de Benedicto XVI, escritas al final de su Carta Encíclica “Spe Salvi”, sobre la esperanza cristiana:

«María, estrella de la esperanza. La Iglesia saluda a María, la Madre de Dios, como “estrella del mar”. La vida humana es un camino, ¿hacia que meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y tenebroso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta… Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza».

Stella Maris, auxilia y socorre a tus hijos en las singladuras de la vida, especialmente en el mar. Ruega por nosotros pecadores en toda hora.

Os bendice con cariño

Luis Quinteiro Fiuza
Obispo Promotor del Apostolado del Mar


Publicado por verdenaranja @ 9:46  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios