Mi?rcoles, 22 de julio de 2009

Carta Pastoral de los Arzobispos y Obispos de Venezuela con ocasión de los 50 años de haberse dictado el primer Cursillo de Cristiandad en el país.

 UNA LLUVIA DE GRACIA DE 50 AÑOS 
A LOS 50 AÑOS DE LA REALIZACIÓN DEL PRIMER CURSILLO DE CRISTIANDAD EN VENEZUELA 

1. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con ocasión de los 50 años de haberse dictado el primer Cursillo de Cristiandad en el país, que se cumplirán el próximo 20 de agosto, queremos dirigirnos a los miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad y a toda la Iglesia.  

LA LLEGADA DE LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD A VENEZUELA  

2. En abril de 1959 llega a Venezuela el P. Cesáreo Gil Atrio, Presbítero perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, para cumplir algunas funciones propias de su Institución. Dado que se retrasaban un tanto los lapsos para esas tareas que tenía que realizar, y que él había trabajado en España en los Cursillos de Cristiandad, le propuso a los Obispos venezolanos de entonces iniciar la experiencia en el país. Con la esperanza de que hicieran tanto bien como se escuchaba que estaba sucediendo en España y otros países, con algunas condiciones que hicieran que el método se adaptara mejor a la realidad venezolana, los señores Obispos dieron su anuencia para el inicio de dicha experiencia. Así, el 20 de agosto, en las instalaciones del Colegio La Salle de La Colina, se inició el primer Cursillo de Cristiandad en Venezuela. La expresión de uno de los Hermanos de La Salle que fue testigo de aquel primer Cursillo, al constatar la intensa vivencia de fe que tenían los asistentes a él, fue una verdadera premonición: "Aquí está empezando algo muy grande". 

3. Y, en efecto, así fue. Durante las exequias del P. Cesáreo Gil Atrio, fundador del Movimiento en Venezuela, el Emmo. Cardenal Rosalio Castillo Lara, expresó que desde la llegada de los Cursillos de Cristiandad, "el rostro del laicado en Venezuela fue un rostro absolutamente nuevo". Con esto estaba afirmando que los Cursillos habían servido para hacer de los laicos venezolanos, hombres y mujeres más activos en la construcción del Reino de Dios en nuestra sociedad, convirtiéndose, así, en apóstoles de Jesucristo en la realidad cotidiana. Los laicos venezolanos comenzaron a comprender que su compromiso de fe estaba muy lejos de ser paralizante ante una realidad que les exigía una acción apostólica cada vez más integrada a lo que vivía cada uno cotidianamente, alejándose así de un espiritualismo infértil y peligroso. 

4. El nacimiento de los Cursillos de Cristiandad en España se dio en el seno de la Juventud Católica, el 7 de enero de 1949, en la Isla de Mallorca. Después de la gran Peregrinación a Santiago de Compostela, era necesario mantener el entusiasmo que había nacido, tanto en los Cursillos de Conquista previos como en la misma Peregrinación. Y había que seguir en el empeño de conquistar jóvenes para integrarlos a la vida de la Iglesia de la época. La preocupación principal era conquistar jóvenes para que asumieran el compromiso de recristianizar la sociedad, pues ésta estaba peligrosamente dejando de ser cristiana. Urgía conquistar líderes que asumieran su responsabilidad en la predicación del Evangelio, de palabra y de obra, en todos los ambientes. Este empeño se extendió luego por toda España y el mundo, y a hombres y mujeres de todas las edades. El Movimiento de Cursillos de Cristiandad nació, así, con un carisma profundamente comprometedor con el mundo, pues lanzaba a quienes lo realizaban, luego de que éstos experimentaran una profunda conversión, a ser cada uno fermento del Evangelio en sus ambientes, empezando por el más natural, el de la familia propia. 

LA FERMENTACIÓN EVANGÉLICA DE LOS AMBIENTES 

5. Con este carácter llegan los Cursillos a Venezuela. Quienes asisten a un Cursillo de Cristiandad han tenido una profunda experiencia de fe, de conversión y de apostolado. Mediante el método que los caracteriza, mantienen al laico en tensión de espiritualidad, de formación cristiana y de apostolado. De esta manera, los cursillistas deben sentirse verdaderamente comprometidos con su realidad. Deben huir del conformismo, de la parálisis social y del espiritualismo. Y deben saberse instrumentos de la Gracia de Dios para extender su Reino en nuestra patria. 

6. Esto ha sucedido con la inmensa cantidad de hombres y mujeres venezolanos que han pasado por un Cursillo de Cristiandad. Es imposible hacer un balance de la lluvia de Gracia que ha sido derramada sobre esa ingente cantidad de personas. Por otro lado, en el empeño por ser mejor instrumento en las manos del Señor, los Cursillos de Cristiandad han estado en un lugar preponderante en orden a su propia actualización, a través de Asambleas, Convivencias, Reflexiones, Escuelas de Dirigentes y de Formación… Han procurado facilitar la formación de los laicos con la publicación de libros de contenido humano-cristiano, a través de su Editorial Trípode, primera y única de un movimiento apostólico en Venezuela. Por si fuera poco, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Venezuela ha colaborado con la fundación del Movimiento en otros países de América y ha ayudado a la formación de sus integrantes mediante Cursillos de Dirigentes y otras actividades. 

7. El carisma de los Cursillos de Cristiandad, que podemos resumir en los aspectos principales descritos en los dos objetivos que persigue: el inmediato, es decir, la conversión de la persona; y el último, esto es, la fermentación evangélica de los ambientes, es definitivamente actual. Después de sesenta años de haber surgido en el mundo y de cincuenta en Venezuela, tiene plena vigencia. Es por ello que este señalado aniversario de los Cursillos en el país, además de hacer surgir una sentida acción de gracias en todos los miembros de la Iglesia de nuestra nación, debe provocar indefectiblemente en los responsables principales y en todos los cursillistas en general, un profundo compromiso para que el Movimiento siga haciendo el bien que el Señor quiere a través de él en Venezuela. 

8. Para ello, sin duda colocándose en la senda del Espíritu Santo, quien inspiró la existencia de este carisma en su momento histórico, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad debe discernir, en el respeto reverencial al carisma original que merece toda inspiración suya, lo que ese mismo Espíritu quiere hoy de él. Si en su momento original los Cursillos de Cristiandad fueron lanzados a recristianizar un mundo que estaba dejando de ser cristiano; si fueron lanzados a conquistar de los mismos ambientes aquellas personas que eran más influyentes para que, después de convertidas a la fe, fueran fermento o vértebras de esa misma fe para otras personas, en este momento el Espíritu no pide otra cosa distinta. Dejándose llevar por la misma dinámica actualizadora que produce el Espíritu Santo en toda la obra de la Iglesia, lo cual la hace siempre joven, deben dejarse iluminar para poder discernir correctamente de qué modo pueden lograr lo que el Espíritu quiere de ellos en estos momentos de vida del país. De esta manera, también los Cursillos serán siempre jóvenes. Esto está en línea de perfecta congruencia con lo que pedía el recordado Juan Pablo II al hablar de la nueva evangelización, que debía ser "nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en su expresión". 

EL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD HOY 

9. Hoy nuestro país adolece de más hombres y mujeres que asuman con seriedad su fe. Por ello se necesita la valentía de aquellos que ya la viven responsablemente, en este caso concreto, de aquellos que ya han pasado por un Cursillo de Cristiandad, que viven su contacto frecuente y familiar con Dios a través de la oración, que han asumido que la fe debe ser ilustrada con los criterios sólidos que dan la misma Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia, que se saben apóstoles del Evangelio del amor en cada uno de sus ambientes. Así, Venezuela vivirá efectivamente la recristianización que tanto necesita y se recuperará la vivencia de los valores y principios humanos y cristianos que se han ido difuminando. 

10. En nuestros días es más que insoslayable esta tarea de los laicos de nuestra Iglesia. En una Venezuela cada vez más necesitada de la presencia y del testimonio de los cristianos, de las voces que denuncien la ausencia de Dios en muchos ámbitos de la sociedad, de hombres y mujeres que anuncien la verdadera vida humana y cristiana, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad debe seguir cumpliendo su rol de formación de líderes cristianos que asuman esta tarea, junto a los laicos de otros movimientos y asociaciones laicales que, en carismas diversos y complementarios, persiguen la misma meta. Para lograrlo, camino esencial deberá ser la asunción del Concilio Plenario de Venezuela, particularmente del Documento "El laico católico, fermento del Reino de Dios en Venezuela", que establece los criterios generales para el ser y la misión de los seglares en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad, y el impulso a sus miembros para que se incorporen con ilusión y activamente a la ruta que ha emprendido la Iglesia en América Latina y el Caribe con la Misión Continental.  

11. El Movimiento de Cursillos de Cristiandad está llamado en las actuales circunstancias a realizar valientemente una apertura pastoral a las situaciones concretas que se viven en el país. Éstas son muchas y nos interpelan a todos frontalmente. Particularmente, invitamos a los miembros del Movimiento a afrontar la situación actual de la familia, fijando su atención en aquellos hogares que se encuentran en dificultades de variada índole. 

12. En la reciente Visita ad Limina Apostolorum Petri et Pauli que hemos realizado en Roma, el Papa Benedicto XVI, refiriéndose a la acción pastoral de la Iglesia en Venezuela, afirmó: "Hace falta un laicado maduro, que dé testimonio fiel de su fe y sienta el gozo de su pertenencia al Cuerpo de Cristo, al que debe ofrecerse, entre otras cosas, un adecuado conocimiento de la doctrina social de la Iglesia. En este sentido, aprecio vuestro empeño por irradiar la luz del Evangelio sobre los acontecimientos de mayor relevancia que afectan a vuestro País, sin otros intereses que la difusión de los más genuinos valores cristianos, con vistas también a favorecer la búsqueda del bien común, la convivencia armónica y la estabilidad social" (Discurso del Papa Benedicto XVI a los Obispos de Venezuela, 8-7-09, 6). En este empeño de los Pastores son apoyo fundamental los movimientos y asociaciones laicales, entre los cuales lugar importante lo ocupa el Movimiento de Cursillos de Cristiandad. 

13. Los Arzobispos y Obispos de Venezuela animamos a los actuales miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, en las Bodas de Oro de su existencia, a seguir dando las señales que han sido frecuentes entre los cursillistas, particularmente entre los de los primeros años: la alegría de vivir la fe con la máxima ilusión, el conocimiento profundo de lo que es el cristianismo, la valentía en la asunción de los compromisos a los que los llama la vivencia de la fe, la preocupación por dar a conocer a Jesús y su amor a todos los hermanos que están alrededor, el procurar con el máximo empeño la transformación social para que la sociedad pase definitivamente a ser más humana y más cristiana, la capacidad de llegar a los diversos ámbitos sociales para dar testimonio de Cristo en ellos sea cual fuere la consecuencia que ello trajera… La hora que vive nuestra patria es la hora de los valientes, de aquellos que están dispuestos a dar razón de su esperanza y de su fe, con la conciencia de que éstas están basadas en la exigencia del amor a Dios y a los hermanos. 

DIOS, ÚNICA FUENTE 

14. En el cincuenta aniversario de la llegada del los Cursillos a Venezuela, lo encomendamos al Dios del amor. Él es la única fuente de la que surge todo bien y la única a la que se debe recurrir para refrescarse en el camino. Animamos a todos los miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Sacerdotes y laicos, miembros de la dirigencia o no, a mantenerlo en la actitud evangelizadora de primera línea que siempre lo ha caracterizado. Reafirmamos la necesidad de que el Movimiento mantenga su perfil de exigencia en este momento de tanta necesidad del testimonio de los cristianos que vive nuestro país. 

15. Igualmente, lo encomendamos a la Madre de la Divina Gracia, nuestra Madre María, para que los siga motivando al trabajo arduo para extender el Reino de su Hijo en nuestra patria. Y al Santo Patrono de los Cursillos, San Pablo, Apóstol de los Gentiles, al final del año en el que lo hemos tenido especialmente presente, que sirve, seguramente, como modelo de discípulo misionero, de hombre entregado a la difusión del Evangelio en todas partes. 

Impartimos a todos los cursillistas nuestra paternal bendición. 

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela 

Caracas, 10 de julio de 2009


Publicado por verdenaranja @ 23:02  | Hablan los obispos
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