S?bado, 25 de julio de 2009

Carta pastoral publicada por la Conferencia Episcopal de las Filipinas y firmada por el Presidente de la Conferencia Mons. Angel Lagdameo, 12 de Julio de 2009 

Declaración Pastoral de la CBCP sobre la participación laica en la política y la Paz

12 de julio de 2009

- “El amor y la verdad se encontrarán; la justicia y la paz se besan " (Sal 85, 11)

Amado Pueblo de Dios:

Nuestra misión como Iglesia es proclamar al Señor Jesús como nuestro Salvador. Al proclamarlo nosotros necesariamente proclamamos el Reino de Dios que él mismo proclamó. El Reino de Dios, San Pablo nos recuerda, no es una cuestión de beber y comer, sino una cuestión de justicia,  paz y  alegría (Cfr. Rom 14, 17). Es en el Reino de Dios donde "El amor y la verdad se reunirán, la justicia y la paz se besarán " (Salmo 85, 11). Por lo tanto, a la luz de nuestra misión de proclamar el Reino de Dios en Jesucristo nosotros vuestros  pastores os escribimos esta urgente carta pastoral. 

Recientemente hemos dedicado este año 2009-2010 en nuestro país como el año del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María. Se trata de un "Año de Oración y de trabajo en la Construcción por la Paz y de la Participación de los Laicos en el Cambio Social". La oblación amorosa representada por los Corazones de Nuestro Señor y de Su Madre nos invita a dedicarnos plenamente a las dos tareas de la construcción de la paz y el cambio social. Evidentemente, estas tareas requerirán los esfuerzos de toda la Iglesia pero sobre todo la participación activa de los laicos. En realidad nuestra situación actual plantea un desafío grande y urgente para la participación activa de los laicos en las políticas partidistas de principios.  

A pesar de nuestros esfuerzos en la educación política y en la observación electoral, seguimos sufriendo el yugo del clientelismo político, incluso de las dinastías familiares en muchos casos. Nuestros procesos electorales siempre han estado contaminados por la falta de honradez desde que llegamos a ser una nación independiente. Grandes sumas de dinero que se gastan los candidatos para ser elegidos con las expectativas de que su "inversión" tendría beneficios financieros que no rinden cuentas. La política ha sido siempre un espejo de los desequilibrios en nuestra sociedad entre ricos y pobres. Muchos creen incluso que la política tal como se practica en nuestro país es una estructura del mal. Es alarmante que la apatía paralizante y el cinismo se hayan deslizado incluso entre nuestros jóvenes. Renovemos nuestros esfuerzos para comprometernos a trabajar por el cambio y traer esperanza.  

Las enseñanzas de la Iglesia que nos guían son muy claras. Por citar unas pocas:

• 1. "Aquellos con el talento para la difícil y noble arte de la política... deberían prepararse para ello, y olvidando su propia conveniencia y los intereses materiales, deberían participar en la actividad política" (Gaudium Spes 75).
• 2. "La participación directa en el orden político es la responsabilidad especial de los laicos en la Iglesia…, es su tarea específica renovar el orden temporal de acuerdo con los principios y valores del Evangelio" (CBCP, "Exhortación pastoral sobre la Política de Filipinas", 1997).
• 3. Recientemente nuestro querido Papa Benedicto XVI recordó a los fieles laicos de su "deber de trabajar directamente por un orden justo de la sociedad" y "a participar en la vida pública, a título personal" (Deus caritas est 29).  

Por lo tanto, hoy a la luz de las actuales situaciones políticas, hemos decidido sobre las siguientes acciones pastorales:

• 1. Hacemos un llamamiento a aquellos que son competentes, personas de integridad, y comprometidas a cambiar para participar directamente en la política partidista de principio, y llegar a ser candidatos para la elección política, conscientes de que el bien común está por encima del bien de intereses creados;

• 2. Recordamos a los laicos que se encuentran dentro de su derecho, así como su deber de hacer campaña de los candidatos que crean que son competentes, honestos, y dedicados al de servicio público con el fin de reformar  nuestro país;  

• 3. Imponemos a todas nuestras parroquias e instituciones educativas a que cooperen estrechamente e incluso voluntarios para trabajar con los monitores electorales de ciudadanos creíbles como NAMFREL y PPCRV especialmente en la salvaguardia de la integridad y el carácter sagrado de la votación;

• 4. Comprometemos a nuestro personal de la iglesia a la indispensable tarea de sensibilización social y formación de conciencias sociales a través de la educación política. No podemos decir que hemos hecho lo suficiente para educar a nuestro pueblo en la doctrina social de la Iglesia.

• 5. Hacemos un llamamiento a los ciudadanos a estar vigilantes y proteger todo el sistema automatizado de elecciones, antes, durante y después del proceso electoral; instamos firmemente a que cualquier nuevo sistema electoral de votación garantice la votación secreta y abra cálculo público;

• 6. Condenamos inequívocamente como una traición de la confianza pública cualquier intento de abortar las elecciones de 2010;  

• 7. Decimos categóricamente no a cualquier intento por el Congreso a convertirse en una asamblea constituyente (Con-Ass), y si se necesita carta de cambio, que sea después de 2010 y de un modo que sea creíble, ampliamente participativo, transparente y no auto - servicio.  

Mientras nosotros dirigimos nuestra mirada hacia las elecciones de 2010 no podemos cerrar los ojos ante el persistente problema de violaciones de los derechos humanos. La participación de los laicos es especialmente urgente en el ámbito de pacificador  pro-activo. Nuestra situación de no-paz no sólo es inquietante. También es preocupante e incluso trágica. ¡Una cultura de violencia y de muerte parece haber tomado el control de nuestra sociedad! En el último año más de 50 atentados en Mindanao Central y Sur han causado muertes sin sentido y han creado inseguridad, si no terror. 

Emboscadas, secuestros, extorsiones, e "impuestos revolucionarios" se están llevando a cabo sin ningún final a la vista. Inexplicables asesinatos y desapariciones de periodistas, trabajadores, campesinos y dirigentes políticos, e incluso de delincuentes de poca monta al parecer tienen lugar con total impunidad como que sólo unos pocos autores son llevados ante la justicia. La tortura y el miedo son las tácticas que se están perpetrando. Ningún grupo armado, izquierda, derecha y centro, es absuelto de los delitos de la violencia. Incluso la ley está siendo manipulada para hostigar a las personas mediante la presentación de casos judiciales sin fundamento esp. contra los pobres, y por otro lado, para dejar en libertad a los culpables. 

Profundamente tristes y molestos por esta lamentable situación no podemos permanecer en silencio. La santidad de Vida en todas las circunstancias debe ser defendida. "Dios proclama que él es el Señor absoluto de la vida del hombre que está hecho a su imagen y semejanza. A la vida humana se le da así un carácter sagrado e inviolable... Dios juzgará severamente toda violación del mandamiento« ¡No matarás. " (Éxodo 20,13) "(Evangelium Vitae 53).

El gobierno tiene la responsabilidad primordial de llevar ante la justicia a los autores de violaciones de los derechos humanos de cualquier sector de la sociedad que puedan venir. "La autoridad de cada institución humana..., es enviada por Dios para castigar a quienes hacen el mal y elogiar a quienes hacen el bien." (1 Pedro 2, 13-14) Por lo tanto, imploramos al gobierno a cumplir sus obligaciones para con sus ciudadanos.
Pedimos a todos los ciudadanos a no tomar la violencia, asesinatos y abusos en nuestra sociedad como algo normal y nunca más manifestar indignación por los abusos de los derechos fundamentales de los seres humanos. 

A la luz de esta trágica situación de no-paz –  

• 1. Apelamos firmemente al gobierno a atender en serio las recomendaciones de los órganos de investigación y no descartarlos como simple propaganda o simplemente mal informados.

• 2. Exhortamos al Gobierno de Filipinas, el MILF y el CPP / NPA a volver a la mesa de negociación para encontrar soluciones que conduzcan a una paz duradera, evitando así nuevos actos de violencia, la muerte y el desplazamiento de personas inocentes.

• 3. Con la oración en nuestros corazones, hacemos un llamamiento a la humanidad que Dios ha dado de los comerciantes de la muerte de cualquiera de las partes para escuchar la voz de Dios en sus corazones y poner fin a la toma y el abuso de la vida humana porque nadie es tan malo como para ser juzgado indigno de vivir.  

• 4. Al comprometernos a trabajar por la paz también instamos a todos los líderes religiosos a no cesar de publicar cualquier tipo de abuso y de enseñar incansablemente a nuestro pueblo acerca de los mandamientos sobre los asesinatos, mentira y robo.
• 5. Recomendamos encarecidamente la creación de grupos multi-sectoriales en diversos niveles para observar la aplicación de las leyes, así como la prevención de la delincuencia, corrupción y violaciones de los derechos humanos. 

• 6. Por último, pedimos a todos a seguir el camino de la paz. Esto significa que el camino del diálogo y apertura. Esto sup0one el camino de arrepentimiento, el perdón y la reconciliación. Esto supone el camino del desarrollo y la distribución equitativa de los bienes. 

Intensifiquemos juntos las señales de esperanza con respecto a la política y la paz que observamos por ejemplo: los jóvenes, miembros de la sociedad civil, las madres incluso niños  organizándose para la paz; los grupos militares que participan en la formación hacia una cultura de la paz; organizaciones de laicos, comunidades de fe , las BEC, y las ONG difundiendo la buena noticia de política de principios y organizándose para la reforma de nuestra cultura política; los políticos que buscan la reforma. Dejemos que tales signos de esperanza fluyan como arroyos de limpieza y renovación. 

En este Año del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María, intensifiquemos nuestro amor por nuestro Señor Jesús y su Madre Santísima y mantengamos nuestros esfuerzos en la construcción de una sociedad justa y pacífica. La paz es al mismo tiempo nuestro compromiso y un regalo de Dios. Que la esperanza y la oración de las Escrituras sean también las nuestras: voy a escuchar la palabra de Dios, sin duda el Señor  proclamará la paz a su pueblo, a los fieles, a los que confían en él. De hecho, cerca está  la salvación  para los fieles; la prosperidad llenará nuestra tierra. Amor y verdad se encontrarán, la justicia y la paz se besarán. La verdad brotará de la tierra; la justicia mirará desde el cielo. (Sal 85: 9-12) 

Por la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas

+ ANGEL N. LAGDAMEO, D.D. Arzobispo de Jaro, CBCP Presidente  

(Traducción particular no oficial)

El texto íntegro de la Carta pastoral  


Publicado por verdenaranja @ 22:55  | Hablan los obispos
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