Martes, 28 de julio de 2009

Los Obispos de Costa Rica han publicado un comunicado con motivo de la celebración del “Día nacional de la vida, antes de nacer” el 27 de Julio de 2009.
 

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA
CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DEL
“DÍA NACIONAL DE LA VIDA, ANTES DE NACER”
27 DE JULIO DEL 2009 

Como Pastores enviados a proclamar la presencia del Reino de Dios, como Reino de Vida, nos unimos a quienes han optado por Cristo como fuente inagotable de vida y a todas las personas de buena voluntad, que de manera valiente se enfrentan a la cultura de muerte que el mundo secularizado pretende imponer.  

La radicalidad de los valores del Reino, no admite ambigüedades “La vida de todo ser humano ha de ser respetada de modo absoluto desde el momento mismo de la concepción, porque el hombre es la única criatura en la tierra que Dios ha "querido por sí misma", y el alma espiritual de cada hombre es "inmediatamente creada" por Dios; todo su ser lleva grabada la imagen del Creador. La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta "la acción creadora de Dios" y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término: nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente” (DV 5) 

Dado que el matrimonio natural, es el ambiente querido por Dios desde el principio para que se engendren nuevas vida, vemos con mucha esperanza que todavía son muchas las mujeres y hombres que han preparado y se preparan adecuadamente para la vida matrimonial, mediante un noviazgo serio, honesto y virtuoso. Garantizando así a la sociedad un futuro mejor, pues al prepararse para la unión indisoluble se mantendrá firme la estructura social fundamental de la sociedad y el desarrollo integral de los ciudadanos.  

Igualmente, felicitamos a las mujeres y hombres que son generosos, y ofrecen su vida por sus hijos, tesoro que han recibido como don gratuito de Dios. Ellos trabajan sin cesar por la construcción de la Civilización del Amor y la Cultura de la Vida, porque son discípulos de Cristo y misioneros en la iglesia doméstica, en la familia. Los cónyuges que son conscientes de que los hijos son más importantes que muchos lujos y comodidades, pero que al mismo tiempo son responsables en la educación y atención de sus hijos, cumplen con la vocación a la que han sido llamados y hacen un bien invaluable a la sociedad. Cada niño y niña es una esperanza para la humanidad.  

En ésta ocasión, felicitamos a las mujeres, que según el plan de Dios, admiran y respetan el maravilloso proceso del embarazo. Indudablemente, cada ser humano inicia su vida en el momento de la concepción (unión del óvulo con el espermatozoide), y desde ese instante experimenta biológicamente los cambios más admirables e importantes de toda su vida.  

No obstante, en no pocas ocasiones, los futuros padres de frente a un embarazo inesperado pueden ver agravada su situación de vida por la pobreza, la agresión, la carencia de empleo, reducidas oportunidades de estudio, la soledad y el vacío afectivo, la falta de apoyo familiar y social. Pero, el origen de la crisis no es el embarazo en sí, sino las circunstancias adversas. Por lo que el Estado, la sociedad civil y la Iglesia misma se deben esforzar por ofrecer la ayuda necesaria, para que el mismo signifique siempre motivo de alegría y de esperanza, desechando todo intento de eliminar aquella vida inocente.  

Desde el embarazo se inicia una relación entre la madre y el padre con su hija o hijo. Esta relación se hará cada vez más sólida con el nacimiento y las diferentes etapas de la vida que vivirán juntos los progenitores y sus hijos. Cada etapa requerirá de una donación por parte de los padres, y una educación integral que asumirán todos los miembros de la familia.  

Deseamos manifestar nuestro compromiso con los padres y madres, que se esfuerzan por vivir el Evangelio de la Vida. La Iglesia en nuestro país, a través de las Parroquias y su acción pastoral, les extiende la mano para apoyarlos durante el embarazo, en la educación de la niñez y juventud, la preparación para el matrimonio y el acompañamiento, para que la su unión conyugal sea imagen y semejanza de Dios uno y trino (cf. Sexualidad: don y responsabilidad, CECOR, 2005).

 Dado en San José en la Sede Episcopal, el 24 de Julio 2009. 

Junta Directiva de la Conferencia Episcopal

 

Monseñor Hugo Barrantes Ureña
Arzobispo de San José
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica 

Monseñor Guillermo Loría Garita
Obispo diocesano de San Isidro de El General
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal 

Monseñor Óscar Fernández Guillen
Obispo diocesano de Puntarenas
Secretario General 

Monseñor José Rafael Quirós
Obispo diocesano de Limón
Tesorero


Publicado por verdenaranja @ 22:57
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