Mi?rcoles, 12 de agosto de 2009

Carta a Mi querido Teófilo del Padre Antonio María Hernández del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, publicado en la revista "Como las Abejas", número 46, Julio-Agosto de 2009.

Carta a mi amigo Teófilo


iDios mío! iDios mío! iQué mal me ha dejado tu carta, amigo Teófilo!; pero has hecho bien en escribirme y compartir así un problema, a ojos vista, realmente preocupante y que, de momento, parece no tener una pronta solución, ni sé en qué va a parar todo esto. Ciertamente quizá, estábamos viviendo como "en una nube", en una economía engañosa, un tanto superficial. Estamos en unos tiempos muy difíciles. La gente empieza a hartarse de todo y empieza a no creer en promesas, porque la realidad es bien otra, y muy cruda. Tampoco sé, mi buen amigo Teófilo, en qué va a parar o a desembocar toda esta problemática real. Ciertamente yo mismo, siento angustia porque desde que tenemos los "Hogares Santa Rita", nunca hemos visto tanta gente que viene a poner "curriculum", y a pedir un trabajo. Ciertamente tiene que ser muy duro y humillante, el tener que ir de lugar en lugar, pidiendo trabajo, "en lo que sea", y a lo mejor, tocas en mil puertas y no te abren en ninguna. Tiene que ser muy triste y angustiante el llegar a la casa y ver la boca abierta de toda la familia, sin tener nada que echar en ella.

También yo, mi querido amigo Teófilo, conozco personas, que le han embargado todos sus bienes y, han tenido, que cerrar la empresa, con unas enormes deudas a la Seguridad Social, pagarés devueltos, casas hipotecadas y luego subastadas, por "cuatro perras". Son innumerables, en estos momentos, las personas que sufren las consecuencias del paro. Muchos de ellos, con el paro terminado. A mí me duele mucho. De hecho, no hemos reducido plantilla, en estos momentos de tanta crisis. Me da un poco coraje, no obstante de alguno que trabaja en Santa Rita y, no sólo no les importa el que el "Hogar Santa Rita" se hunda, sino que siembra cizaña, malestar y descontento entre los compañeros y critican, a no poder más, de la empresa y del director o gerente, en la calle y en cualquier lugar, como "en bares y fiestas". Encima siguen recibiendo un dinero de la empresa a la que critican. No agradecen el puesto de trabajo. Parece que les da igual que nos hundamos, sin darse cuenta que también se hunden ellos. iEs una lástima!

A esos tales trabajadores yo les invitaría a que nos dejen en paz y se marchen a otra empresa en la que sean más felices. No entiendo que estén en una empresa, en donde, claramente hasta odian y critican al empresario y a la empresa, que les paga el sueldo que llevan a la casa. iCuánto daño hacen en una empresa estos trabajadores que están amargados e influyen y amargan la vida al que está al lado; que pasan por el empresario, con una cara de odio, de desprecio, y provocando, aún al más santo, sin ni siquiera volver la cara para dar "los buenos días"!

Sin darme cuenta, me he desviado de tu carta, mi buen amigo Teófilo; pero no puedo evitar el que mi subconsciente me traicione. También siento una gran angustia al ver la pasividad de algunos políticos, que podrían mover con más rapidez, los permisos para comenzar el edificio del Alzheimer, parado hace más de dos años, y que crearía ahora mismo un montón de puestos de trabajo de la construcción, para edificar dicho Centro y luego crearía más de trescientos nuevos puestos de trabajo, para la puesta en marcha. Ahora mismo, sin tener los dichosos permisos, pedidos desde el mes de abril del año 2006, contrataría a más de doscientos trabajadores relacionados con la construcción para realizar en poco tiempo dicha obra.

Después de este largo paréntesis, volvamos a lo tuyo, mi buen amigo Teófilo. Sé que, realmente, es hasta lógica la actitud, un tanto pesimista, tuya y en la que estás envuelto y atormentado por tan terribles pesadillas, por las noticias que oímos cada día sobre la caída del empleo, el cierre real de tantas empresas, la regulación de empleo y despidos masivos en otras. Es alarmante y real. No es una fantasía, es ciertamente preocupante. A veces me parece, que los políticos, van por un camino y el pueblo por otro. Yo no entiendo mucho de estas cosas, sino que me tropiezo cada día con la dura realidad. Conozco demasiados empresarios que tienen la "soga hasta el cuello".

Ojalá conociera menos casos de personas angustiadas, abatidas, tristes, desesperadas, sin saber para dónde tirar, con problemas de todas las clases. Mujeres separadas que la pareja no le ayuda al mantenimiento de hijos comunes, y que tienen que hacerle frente ellas solas a una hipoteca, que los bancos le devuelven todo y no le conceden ningún préstamo, que hasta los familiares más cercanos le cierran la puerta. Luego ven que el dinero no les alcanza, para comer, pagar la luz y demás gastos propios de la casa, encima del problema afectivo-humano de la separación.

iDios mío, cuántos problemas! ¡Cuánta angustia! !Cuánta gente que está al borde de la desesperación y que no toma una medida dramática, porque aún les queda un poco de fe en Dios! iA cuánta gente le he oído!: "Padre Antonio, donde está Dios, cómo no ve tanta desgracia. Parece como si Dios, cansado de tanto oír problemas, también se desentendiera del hombre que un día creó" ¿Por qué permite Dios tanta desgracia? iQué baje de una vez Dios y vea esto? Es desesperante, angustiante, imposible el seguir así.

Ciertamente el drama es real. Yo mismo creí que era una etapa pasajera. Hoy mismo me encontré con un empresario, que, casi terminando el mes, aún no ha podido pagar la nómina y me contaba que, cuando ya había reunido un poco de dinero para pagar las nóminas, que es sin duda, su principal preocupación, le vino la devolución de unos pagarés, que ya le habían abonado en su cuenta y ahora se los vuelven a cargar a él y se queda sin aquel dinero destinado al pago de las nóminas y le rompe, desgraciadamente, todos los esquemas y los proyectos que tenía para pagar.

Me dices: Padre Antonio, ¿qué puedo hacer? ¿Para dónde me voy? No quiero ser un cobarde y huir del problema tan fuerte que se me avecina con los empleados. Las ventas han bajado. No entra dinero. Estoy entrampado por todas partes; pero si yo tiro la toalla y no le hago frente al problema, le dejo un horrible problema a mi mujer y a mis hijos. A pesar de todo, tengo aún que sonreír, cuando viene un nuevo cliente al negocio. Dios proveerá, como usted tantas veces dice.

También a mí me comentan, que yo lo tengo más fácil porque tengo fe, y me llevo con Dios. Es verdad, mi buen amigo Teófilo, que aún no he perdido la fe; pero esto no me libra de los problemas por los que pasa todo el mundo. La vida no es fácil para nadie, y este problema económico está pasando factura a toda la población, porque los unos dependemos de los otros. Me vire, para donde me vire. las noticias que oigo son alarmantes y dicen que apenas, está comenzando la crisis. Que aún vendrán tiempos peores.

No obstante, creo yo, mi amigo Teófilo, que aunque es justificable tu preocupación, y que estás nervioso, por todo aquello que se nombra a tu alrededor, de momento, tú tienes trabajo, y aún tu empresa está viva, aunque también esté afectada. Por otra parte, la fe no es monopolio de nadie y todos somos iguales de hijos ante Dios, y tenemos que pedirla una y otra vez, aún con lágrimas en los ojos; pero sin desesperarnos, sin dejarnos hundir por la incertidumbre y la tristeza. Piensa, amigo Teófilo, que "Dios se levanta cada día antes que tú, para colgarte el sol y, que tú lo puedas contemplar y disfrutar desde tu ventana". Yo no creería en un Dios que se desentendiera del hombre y se fuera a su cielo, desconectándose del hombre.

No, mi buen amigo. Dios está sensibilizado y preocupado con tu problema, con el problema de todos los seres humanos. Lo que pasa es que para Dios no existe el tiempo y tiene una gran paciencia aunque parezca que se ha olvidado de nosotros y nos ha dejado solos y embarrancados con nuestros problemas. Recuerda, cuando un día el mismo Dios exclamó: ¿Puede acaso una madre olvidarse del hijo que un día dio a luz? Pues, aunque una madre pueda olvidarse y abandonar a su hijo, yo jamás me olvidaré de ti".

Mi querido amigo Teófilo, esta es la hora de la fe, esta es la hora de la prueba, "de las k, tinieblas". Pero hemos de estar convencidos, que Dios "no pega ojo", preocupado por nuestro problema, nuestra angustia, nuestras depresiones, nuestras amarguras y tristezas. También Dios "llora por tus sufrimientos". A Dios le importa tu dolor, tu situación económica, el problema del paro, el problema de tantas personas, cuando hay hijos de por medio. Es muy fácil criticar y ver "los toros desde las gradas". Hay que bajarse al terreno y enfrentarse sin miedo con el toro. Las batallas se ganan en el campo de batalla, en medio del fuego cruzado, temblando, con un miedo humano.

Tantas veces te he dicho, mi buen Teófilo, que "Dios existe", y si existe es bueno, y si es bueno, no puede estar al margen y despreocuparse de nuestros problemas. Nos olvidamos, que no hay nadie que más nos quiera que Dios y, que Dios, tengámoslo siempre presente, es todo poderoso. El creer que Dios está oculto y que no se entera de lo que nos está pasando, es una actitud un tanto irreal e injusta. Lo que ocurre es que El lo que quiere es que nos salvemos y entremos a vivir eternamente en su cielo, y para que lo ganemos, permite el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, un revés de fortuna, la separación dolorosa de un ser querido. Nos zarandea muchas veces, bruscamente, para que estemos alerta y nos demos cuenta que aún estamos en el planeta Tierra, y no nos acomodemos y conformemos con esta vida de la Tierra, y "aspiremos a los bienes de arriba", en donde está viviendo el mismo Dios con sus Angeles y sus Santos.

Hay situaciones y momentos tan ingratos y tan desagradables en esta vida, marcada por el tiempo, que se nos hace muy difícil creer, que Dios está detrás de todo esto. Nunca jamás querrá Dios el mal. Siempre quiere el bien y el mal solamente lo permite para que saquemos un bien de él.

Venga, mi amigo Teófilo, agarra tu morral y cárgatelo sobre tus hombros y emprende nuevamente el camino y ponte al frente, sin miedo. Lidera el grupo, anima a los que te acompañan, que te vean positivo, optimista, creyendo en la solución, fiándote de Dios, que es tu mejor amigo y el que nunca te fallará. Venga, buen Teófilo, echa a caminar. Agarra la cantimplora para refrescarte. No mires para atrás, no le des más vueltas a lo que ya no tiene solución. No pierdas el tiempo en lamentar fallos, errores, meteduras de pata. Piensa sólo que Dios te quiere como eres, con tus virtudes y tus vicios, con tu amor y tu desamor.

Ten suficiente confianza en Dios, de que "tarde o temprano", saldremos de esta horrible "crisis" en que estamos inmersos. Y a ti, mi buen amigo Teófilo, que aún te siguen respetando tu puesto de trabajo, dale gracias a Dios y hazte digno de confianza, para que la empresa cuente contigo, para levantarla de nuevo y ponerla a "flote", para que continúe la travesía. No te adelantes a los acontecimientos. No precipites los problemas, y no te rompas la cabeza, por aquello, que no te ocurre a ti, de momento, y prepárate para lo que Dios quiera o permita. Gánate tu puesto de trabajo, que, realmente, para la empresa, seas imprescindible y, solamente se te acabarían tus relaciones con la empresa, sólo en caso de "cierre total". Prepárate para la vida; pero no sufras, ni te angusties, por lo que aún no ha ocurrido y, puede que no ocurra jamás. Hasta siempre.


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Cartas a Te?filo
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