Domingo, 16 de agosto de 2009

Comentario a las lecturas del domingo veinte del Tiempo Ordinario – B publicado en el Diario de Avisos,  el domingo 16 de Agosto de 2009 bajo el epígrafe “DOMINGO CRISTINANO”.

 Danos siempre de ese pan

DANIEL  PADILLA

Lo sé, Señor. La multiplicación de los panes sólo fue el punto de par­tida. Aquel hecho hizo que las gen­tes te siguieran de nuevo y quisieran pro­clamarte rey. La multiplicación de los panes fue un "hecho de vida" que sirvió de punto de arranque para tu doctrina. Esta doctrina nos lleva a concretas enseñanzas.

Primera. El problema del hambre en el mundo no ha de solucionarse con milagros venidos de "lo alto", sino con compromisos nacidos "aquí abajo": en esa fraternidad universal que tan enfáticamente pregona­mos en teoría, pero cuya práctica olvida­mos. "Denles ustedes de comer", dijiste. Y esa será ya la norma. Nadie puede guar­darse para sí los "cinco panes y dos peces que le han caído en suerte. El acapara­miento de las riquezas en el zurrón de unos pocos, mientras hay muchedumbres que "no tieneri qué comer y desfallecen por el camino", dama al cielo. Y, por supuesto, a la tierra. Y somos los humanos los que tene­mos que realizar la multiplicación de los panes. Hay por ahí mucho zurrón escon­dido que, si se empleara con dinámica de justicia social, haría que "todos comieran hasta saciarse". Incluso, "con las sobras, podrán recogerse muchas canastas".

Segundo. El otro pan. Urge asimilar el discurso del "pan de vida": "Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo le daré es mi carne para la vida del mundo".

Sé que no hay metáforas en tus palabras, del mismo modo que, cuando hablaste a la samaritana en el pozo de Jacob, le asegu­raste que "quien bebiera de aquel pozo, vol­vería a tener sed", pero "el agua que tú le darías formaría en él un manantial de vida eterna", ahora a los judíos les dices: "Vues­tros padres comieron el maná y murieron; pero quien coma de este pan, vivirá eterna­mente, porque yo soy el pan bajado del cielo". No hay metáforas, no.

Ahí andan los científicos inventando eli­xires, jaleas, gerovitales, hibernaciones y cirugías para tratar de prolongar la vida humana. Soñadores de eterna juventud.

Pues, sépanlo los hombres. Jesús dice: "El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come, vivirá por mí". Ya lo ven. La "Vida" de Dios, a través del Hijo, llega a nosotros.

Y, ¿la muerte? Para el que cree, "no es el final del camino". El cristiano que come este pan del cielo, ya ha entrado en la diná­mica de la vida eterna. ¿Por qué tenemos, entonces, miedo a morir? Por esa filosofía del instinto que nos lleva a creer que "más vale lo malo conocido que lo bueno por conoce?'. Todo nacimiento a una situación nueva produce en nosotros un indudable sobresalto, una natural resistencia. El embrión que vive confortablemente en el seno materno, si tuviera que decidir, se opondría seguramente a abandonar aquel cálido refugio ante la oferta de vivir una vida exterior. Le parecería seguramente mucho riesgo. Máxime si el momento del desgajamiento iba a ir acompañado de vio­lencia y dolor. Por eso tememos a la muerte. Por eso necesitamos leer y asimilar las pala­bras de Jesús: "El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en míy yo en él".


Publicado por verdenaranja @ 9:38  | Espiritualidad
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Comentarios
Publicado por leopldocruzr
Domingo, 16 de agosto de 2009 | 15:24
Dios padre de nuestro se?or Jesucristo padre nuestro te alabare con toda mi alma mientras yo exista tu mismo padre me dijiste tu eres mi hijo amado en quien tengo complacencia tu eres el due?o de la vida y lo que tu dispongas eso se har?
Publicado por leopldocruzr
Domingo, 16 de agosto de 2009 | 15:25
Padre nuestro haz que todo mi ser este dispuesto a tu mandato y tu voluntad que pueda cumplir con lo que meas encomendado as que por tu misma palabra de confianza al hombre y mujer que tu as creado grave en la mente y coraz?n de cada uno tu palabra.
Publicado por leopldocruzr
Domingo, 16 de agosto de 2009 | 15:27
Cuando el se?or cambio la suerte de Sion. Pareci? que est?bamos so?ando. Entonces nuestra boca y nuestros labios se llenaron de risa y gritos de alegr?a entonces los paganos dec?an el se?or ha hecho grandes cosas por ellos y por nosotros y estamos felices