Viernes, 21 de agosto de 2009

Documento final de la Reunión europea sobre la Pastoral del Turismo a 40 años del Directorio "Peregrinans in terra", que ha tenido lugar en Roma el 29 y 30 de abril de 2009 por iniciativa del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.
El amplio documento está articulado en tres capítulos: Acontecimiento, Conclusiones y Recomendaciones.

Colocamos en este lugar el tercer capítulo RECOMENDACIONES (desde el número 47 hasta el 76) 

DOCUMENTO FINAL

III. Recomendaciones

47) Como miembros efectivos y activos de la Iglesia, los cristianos viven también en el "mundo del turismo", con la evidente conciencia de su fe, de acuerdo a cada una de las competencias y las diferentes condiciones de vida. Por lo tanto, los laicos también deben hacer presente la identidad y naturaleza de la Iglesia misionera. Enviada a un mundo secularizado, muchas veces indiferente, la Iglesia pide a sus hijos e hijas un auténtico compromiso creciente en el espacio público en el caso del turismo.

48) Cuanto más profunda, más madura es la fe tanto más incisiva y urgente llega a ser la misión. Esta fe también dicta las normas de comportamiento en la situación turística. Esto no es sólo una cuestión de "reordenamientos externos " o ajustes a las prácticas éticas buenas, sino dar un nuevo sentido aquí a "la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios. Aquellos que han entrado en verdadero contacto con Cristo no pueden guardarlo para sí mismos, tienen que proclamarle. Una nueva difusión apostólica es necesaria, que sea vivida como compromiso cotidiano de las comunidades cristianas y grupos" (Juan Pablo II, Carta apostólica Novo millennio ineunte, N ° 40).

49) La Iglesia está, pues, llamada a abrir las puertas de su inmenso patrimonio cultural-religioso para responder a las necesidades por el sentido de las personas hoy.  

Celebración de los "misterios" de la salvación 

50) En la cumbre de toda la acción pastoral y, por tanto, también en el turismo, está la celebración eucarística, especialmente en el Día del Señor. Toma tal valor central que deja ver la Iglesia local. No se deben tampoco descuidar las celebraciones de los "sacramentos" y devociones o aniversarios religiosos de acuerdo con las costumbres locales, porque éstos son de importancia considerable para la participación de los fieles, su edificación espiritual, y su acercamiento a los "misterios divinos".

51) Las celebraciones deben caracterizarse por un estilo muy particular, tono y calidad porque en el turismo revelan el misterio de Dios celebrado en un ambiente festivo, apacible, pero también en el contexto de una comunidad abierta donde personas de diferentes orígenes, sensibilidades y tradiciones están presentes. Expresan la alegría de ser "el pueblo elegido del Señor, de su conquista, sacerdocio real".

52) Por otra parte, la liturgia que se celebra se convierte en el espejo de una comunidad cristiana. Es verdaderamente el "icono" de la "presencia divina" en ese territorio, el centro de su fe, el alma viviente de su testimonio. Por lo tanto, mucho cuidado se debe poner  a la celebración litúrgica, a su preparación y ejecución. No hay ningún compromiso pastoral más decisivo que el "tiempo litúrgico" en comparación a él todo el resto está subordinado.

53) Las Diócesis deberían ofrecer ayuda material (para los domingos) tal vez con algunas imágenes del patrimonio artístico local,  proponiendo itinerarios a los “lugares del espíritu”, y desarrollando la producción de "las canciones y la música" de un carácter litúrgico o meditación.

54) La Iglesia sin duda no cambia su esencia y la naturaleza en el turismo. Ella siempre está llamada a dar testimonio de la presencia del "misterio" de Dios en referencia a la vocación trascendente del hombre, como una llamada a su destino final. En todo caso, es la "forma" de Iglesia, su "ser-en-el turismo", que necesita ser revelado de una manera elocuente, atractiva y persuasiva.

55) Considerando la actitud del diácono Felipe, que fue tenido en cuenta durante la asamblea, la "formación", especialmente de los laicos, debe reforzarse con el fin de ofrecer conocimientos sobre los textos que siguen planteando cuestiones cuando se está lejos de Jerusalén y no entendemos todo, pero tenemos preguntas interiores. Por lo tanto, una mayor apertura espiritual en el sector del turismo llama a las personas como Felipe, que son formadas en una forma sólida y saben dar auténticas respuestas cuando las preguntas son sinceras. La formación de los laicos es un desafío que no debe ser descuidado en el nuevo milenio en el que el turismo puede ser un areópago de verdadera predicación. Es necesario conocer el Evangelio de una manera estructurada a fin de proclamarlo en el momento justo cuando la fuente de agua aparece, como hizo Felipe. 

Co-responsabilidad en la Iglesia local

56) En la pastoral del turismo, la cooperación es esencial porque la comunión supone el ardor de todos. En la Iglesia primitiva, emerge una co-responsabilidad fundacional sin la cual el Cristo Resucitado hubiera permanecido oculto. Hoy en día Pentecostés se celebra de nuevo en las Iglesias locales siempre que haya personas que están abiertas a su viento y se dejan conducir a través de los caminos que el mismo Espíritu abre o abre de nuevo. El turismo puede conducir a oír la ligera brisa del Espíritu, un nuevo viento pero que nadie sabe de dónde viene o adónde va (cf. Jn 3,8).

57) El Directorio (1969) y las Directrices (2001) proponen algunas tareas de las Iglesias locales, las comisiones y los departamentos, porque la vocación al apostolado pertenece a todos, no sólo a unas pocas iluminadas personas. Es posible "proclamar el Evangelio" como un nuevo sentido de viajar a ser descubierto en belleza e inmensidad. Es necesario para cada comunidad, especialmente para los más implicados en este ámbito, tener esta tarea en el corazón y considerarla una prioridad. Esto implica que sea creada una red de co-responsabilidades y se incluya en los planes de la pastoral.

Hospitalidad, el don de ser útil a los demás

58) Abrirse a otro, a otra persona, es un don y también un deber. Esto se hace en el don fundamental de la Eucaristía, pero se concreta en la acogida de los que están de visita, pasando y yendo... El verdadero horizonte de ese don de ser útil a los demás no puede morir en las comunidades y puede constituir una diaconía nueva porque hoy, además de servir en las mesas de los más pobres y más débiles, servir en las mesas de los turistas también parece evidente. Pueden ser adinerados e incluso presuntuosos, pero también pueden mostrar signos de indigencia, necesidades y deseos insatisfechos. Suelen utilizar más el idioma analógico y buscar lo que está más allá de las piedras, ventanas de cristal y tumbas que visitar. Ellos también se encuentran entre aquellos a los que habla Jesús en Mateo 25: tienen hambre y sed, incluso los que buscan los mejores bares y eligen los hoteles de lujo. La hospitalidad es un derecho humano que pone a la persona que recibe en la tarea de escuchar y servir. Esto no es una promesa a hacer un intercambio o mucho menos un pretexto para tomar ventaja. Es necesario volver a leer la propia dignidad en la dignidad que se confiere a otro a quien visitamos o que nos visita.

Una tarea de discernimiento

59) Hay un solo paso de la hospitalidad al discernimiento ya que es una buena manera de dar testimonio de la vida del Señor por aquellos que acogen y hacen meritoria la hospitalidad al recibir como si estuvieran recibiendo al Señor.

60) Para el discernimiento es importante abrir nuestros corazones a la hospitalidad. Encontraremos desapego, frialdad, lugares incómodos, situaciones con intolerables asimetrías, miseria, preguntas sin respuestas en las noches más oscuras, búsquedas que están fuera de lugar, deseos incontrolados, y una búsqueda de la oscuridad ... en los que damos la bienvenida. Sin embargo, la hospitalidad puede conducir al discernimiento personal del camino equivocado, a la pregunta que se ha desactivado, a la búsqueda inhumana, al umbral de la miseria. Discernir no es correr el riesgo de lo que está candente o considerar a alguien que tiene otros deseos en menos y miserable. Discernir es estar dispuesto, en el diálogo, a decir lo que es esencial, a mostrar el centro, a cambiar el rumbo cuando podemos distinguir las marcas de otro supuesto: el de la Resurrección. Las situaciones son cambiantes y los caminos del Señor son insondables. La diaconía de discernimiento es similar a la de un pedagogo: apunta más a un tono fraterno en lugar de a un juicio apresurado.

61) El turismo es un fenómeno humano y como tal es una realidad multifacética, transversal con elementos ambivalentes. En su pastoral, sin embargo, la Iglesia está llamada a subrayar de manera particular los valores positivos que el turismo trae consigo "naturalmente", antes que promover deprimentes diagnósticos.

62) El hombre está llamado a la salvación en cada momento de su vida y así también en los momentos de recreo, deporte y turismo. La Teología pastoral debe, pues, estudiar el misterio del hombre que se reveló plenamente sólo en Cristo, incluso en un contexto específico como éste.

63) La Iglesia quiere sinceramente unir su contribución específica al compromiso de las instituciones civiles y asociaciones que están relacionadas con el turismo en los niveles local, nacional, regional y en todo el mundo.

64) En cuanto a la reducción de la pobreza en el mundo, al menos se recomiendan también dos áreas de atención gracias al turismo. Por un lado, el aumento de las inversiones financieras, elevación de los niveles de servicio, y promoción del aprendizaje y la formación (por ejemplo, a través de estudiantes de turismo). Por otro, se recomienda la salvaguardia de los recursos no renovables (petróleo, agua y energía) así como tener cuidado de no quitar la tierra de la agricultura o el trabajo en general a través del turismo.

65) Se sugiere prestar atención a la información y a la elección de servicios, además de promocionar formas de turismo religioso. Especial atención también debería prestarse - favorecer la solución de las posibles dificultades burocráticas - a las distintas áreas de permisos de entrada en los diferentes países.

66) Dado que "las vacaciones" no significan abandonar la vida de uno como creyente, se propone combinar elementos religiosos con los momentos de ocio más tradicionales y promover la utilización de estructuras eclesiales, como conventos o casas religiosas como alojamiento para las vacaciones también.

67) Se deben poner en práctica acciones pastorales sociales que contrasten y superen, en el mundo del turismo las diversas formas de injusticia, explotación y discriminación. Los servicios turísticos no deben ser planificados y preparados exclusivamente en términos materiales ni mucho menos ser medidos y subordinados a la lógica de los ingresos brutos, beneficios de corto alcance.

68) Son esperadas todas las acciones posibles para que puedan contribuir a hacer del turismo un factor insustituible de auto-educación personal, tolerancia mutua y aprendizaje de las legítimas diferencias entre pueblos y culturas, así como su diversidad.

69) Por desgracia, el turismo todavía no ha entrado en los planes pastorales de muchas diócesis y Conferencias Episcopales. Se recomienda que esto debería hacerse. La pastoral del turismo, de hecho, debería considerarse parte integrante, una parte esencial e integral (plan general de pastoral) de la pastoral eclesial. No hay ningún elemento que le afecte ligeramente o que pueda ser dejado de lado. También se desprende de la forma de pensar de los Sumos Pontífices que la pastoral del turismo debe ser "ordinaria", a pesar de que es específica y, por lo tanto no es de importancia secundaria. Teniendo esto en cuenta nos ayudará a continuar con nuestro trabajo apostólico, incluso si los resultados no se ven inmediatamente.

70) Profundamente preocupados por algunos signos brutalmente consumistas y marcadamente anti-sociales que corrían el riesgo de frustración y de disipación de los verdaderos valores intrínsecos en las actividades turísticas, la WTO elaboró un Código de Ética Mundial para el Turismo, propuso los temas y comenzó iniciativas para luchar contra la pobreza, la explotación de los menores, el turismo sexual y todas las formas de violencia y discriminación. Aunque han pasado diez años desde la publicación del Código, su aplicación efectiva parece ser difícil. Es necesario estar familiarizado con ello y tener la fuerza y constancia para ponerlo en práctica.

71) Se espera que el turismo religioso también figure entre las prioridades de los distintos ámbitos nacionales e internacionales de las instituciones civiles. Debe ser valorado en su función de promover la paz, especialmente en Europa, debido a su legado desde las grandes guerras. Una de las cuestiones más importantes en el turismo es la seguridad. Las distintas motivaciones de los viajes, especialmente cuando son de carácter religioso, lo hacen que sea necesario para ofrecer diferentes tipos de hospitalidad.

72) También es necesario establecer estrecha colaboración con las agencias de turismo para que sus guías tengan preparación suficiente, no sólo desde el punto de vista "humanista", sino también desde el punto de vista "religioso". La colaboración entre la Iglesia y los organismos civiles es posible e incluso necesaria. Una sana forma de cooperación ayudará a ambas partes en el respeto de cada una de las tareas.
Algunas áreas de esta cooperación serán los programas para abrir los monumentos religiosos que no pueden ser visitados normalmente, las exposiciones temporales de arte sacro y sobre temas, eventos festivos, la utilización de los edificios eclesiásticos para hospitalidad, la publicación de guías, etc

73) La colaboración es posible e incluso necesaria entre la Iglesia y los otros operadores económicos en el sector turístico, incluyendo hoteles, guías locales, operadores turísticos o gestores de transporte. Al final, esta cooperación es para beneficio de todos. Es importante tener buenas relaciones con los hoteleros. Los párrocos deben conocer los directores de hotel en la zona, mostrarles su voluntad de servir, ofrecer la información pertinente, etc. Un sector importante es el de los guías locales. También representan la cara del lugar que se visita y ofrecen explicaciones sobre los monumentos, la historia, etc. Esto puede ser útil o tener un efecto negativo en los turistas.

74) Los profesionales de turismo deben contribuir a satisfacer la sensibilidad cultural y espiritual de los turistas y permitir el ejercicio del culto religioso que deseen durante sus viajes. Un esfuerzo creativo directo es necesario para proponer iniciativas que favorezcan la calidad de las visitas para las que la hospitalidad y el dar el auténtico sentido cristiano del lugar visitado y los objetos admirados son importantes, posiblemente con la participación de una comunidad viva de acogida.

75) El arte cristiano es capaz de ofrecer el mensaje del Evangelio en su idioma propio. En las relaciones con los visitantes, debe hacerse todo lo posible para utilizar un lenguaje sencillo, comprensible. Es necesario comunicar sin el objetivo inmediato de convencer por respeto a la persona que nos visita. Naturalmente, la alegría de ser creyentes ha de ser manifiesta y en esto los guías también pueden ser de gran ayuda. Otras "nuevas formas" en el área de turismo religioso, puede ser twinships, viajes de grupos musicales, etc.

76) La dimensión ecuménica e interreligiosa del turismo también debe ser considerada. Se propone a los agentes de pastoral católica no olvidar crear momentos ecuménicos junto con las comunidades locales visitadas (diaconía ecuménica se ha hablado). Al mismo tiempo, el necesario encuentro con la Iglesia Católica local debe tenerse en cuenta, sobre todo si se encuentra en una situación de minoría o perseguidos. 

Rome, 22/V/2009

ACONTECIMIENTO

CONCLUSIONES

(Traducción particular no oficial desde el inglés)


Texto completo del Documento final, in inglés
http://www.fides.org/eng/documents/Final_document.doc


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