S?bado, 22 de agosto de 2009

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9. (AICA)
(16 de agosto de 2009)
 

DÍA DEL CATEQUISTA
El catequista, testigo y servidor que cultiva la fe de los niños

 El 21 de Agosto, fiesta de San Pío X, celebramos el Día del Catequista. Quiero invitarlos a valorar y agradecer en este día la tarea del catequista, porque es un testigo y servidor que cultiva la fe de nuestros niños. A la fe se la trasmite, pero por ser algo vivo se la debe cuidar y hacer crecer. Estamos hablando de alguien que es esencial en la vida de la Iglesia, incluso en la sociedad. Una comunidad se mantiene viva cuando hay cauces de transmisión de valores, de cultura, en nuestro caso del contenido y la vivencia de la fe. Ante todo es importante recordar que los primeros catequistas para sus hijos son sus propios padres. Si bien podemos hablar de una delegación de los padres a los catequistas de la parroquia, esto no significa que ellos pierdan su condición de primeros catequistas. Por el contrario, lo correcto es decir que el Catequista colabora con la responsabilidad primera de los padres. Esto aparece muy claro en la catequesis familiar, donde la catequesis tiene su primer anclaje en la fe y la vida de los padres.

Aceptando esto como una verdad primera de la catequesis, quiero detenerme a considerar la persona del Catequista. Quién es? Lo conocemos, es una mujer, un hombre, un joven tal vez, que dedica parte de su tiempo a acompañar este camino de crecimiento en la fe, tanto de los niños como de sus padres. Alguien que se ha preparado, que ha estudiado y se pone al servicio desde la Iglesia. Como vemos es un servidor, que asume la misión de la Iglesia para acompañar y dar crecimiento a la fe de nuestros niños, e iniciarlos en la vida de la comunidad cristiana. Lo decíamos al principio, no es sólo un trasmisor de contenidos religiosos sino un testigo vivo de lo que trasmite. Ellos forman parte de esa silenciosa riqueza en la Iglesia, que viven con generosidad el don de la fe recibida. Cuánta alegría me da al verlos con sus chicos, y a veces con los padres, cuando visito las parroquias con ocasión de las confirmaciones.

Para definir al Catequista he hablado de misión de la Iglesia, de testigo y servidor, de crecimiento en la fe e iniciación en la comunidad. En otras palabras, el Catequista es alguien que ha comprometido su vida con el Evangelio y desde la comunión de la Iglesia al servicio de sus hermanos. Por ello los veo como quienes han asumido como ideal de su vocación cristiana, un camino de compromiso eclesial y de santidad. Si bien su corazón se mueve por la gracia del Espíritu Santo que los lleva a predicar a Jesucristo y no buscan otra recompensa, sin embargo, no debemos olvidar nuestro deber de gratitud para con ellos, esto les hace bien, pero sobre todo nos hace bien a nosotros. La gratitud es un signo de grandeza espiritual. Qué bueno que en este día tengamos una palabra de cercanía y reconocimiento hacia quienes tanto bien hacen con su entrega generosa al servicio de nuestros niños.

Pidiéndole al Señor para que todos nuestros catequistas vivan en este día la alegría de trasmitir y cultivar la fe de nuestros niños, les hago llegar junto a mis oraciones mi bendición de Padre y amigo en el Señor Jesús y Nuestra Madre de Guadalupe.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

 


Publicado por verdenaranja @ 22:37  | Hablan los obispos
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