Domingo, 23 de agosto de 2009

Comentario a las lecturas del domingo veintiuno del Tiempo Ordinario – B publicado en el Diario de Avisos el domingo 23 de Agosto de 2009 bajo el epígrafe “DOMINGO CRISTIANO”.

Palabras de amor, palabras

DANIEL PADILLA

Adónde iremos, Señor, si tú tienes palabras de vida eterna?". Lo dijo Pedro de todo corazón. Yo no sé si le salió "de su carne y de su sangre" o "se lo reveló el Padre que está en los cie­los". Sólo es que me entusiasma su frase. Y quisiera emplearla como "estilo" de mi vida y como explicación de mi vocación cristiana. Uno ha recorrido ya muchas etapas. Y, repasando los vaivenes de su vida, uno se da cuenta de que ha cami­nado siempre envuelto en palabras, pene­trado por las palabras, orientado-des­orientado por las palabras, azuzado, escandalizado, acariciado, abrumado, halagado, engañado, confortado, desani­mado, impresionado, amado por las pala­bras. Y uno, a su vez, ha lanzado a los cua­tro vientos, como bandadas de palomas, miles de palabras, "¿palabras de amor, palabras...?" Mucho me temo que sim­plemente palabras, palabras, palabras. Podríamos dibujar una estrella con muchas puntas, dentro de la cual estaría cada uno de nosotros. En cada punta pondríamos, por grupos, el tipo de pala­bras según la influencia que han ejercido en nosotros. Pero, para no alargar la rela­ción, consignemos los cuatro puntos car­dinales desde los que nos han influido las palabras. Norte-Luz. ¿Cómo no recono­cer las palabras orientadoras de mis padres en mi infancia y siempre, las pala­bras educadoras de mis profesores, las palabras del saber y de la belleza de mis libros que ahí están en mi biblioteca ansiosos de venir a mis manos? Sí, he de reconocer que he recibido muchas pala­bras de luz, de orientación, de formación de criterios para mi vida. Sur-Oscuridad. Pero no es menos cierto que han llegado palabras desorientadoras que me oscure­cían el camino. ¡Cuánta palabra hipócrita y mentirosa! ¡Cuánta propaganda de lo efímero, de lo "no" necesario como si fuera necesario! Vivimos en el mundo de la información. Y, sin embargo, reinan las desinformación, la deformación, la mal­formación, la antiformación. Este-Amor. He recibido, lo confieso con gratitud, muchas palabras de afecto, de ternura, de comprensión, de aliento, de solidari­dad, de prudente alabanza. He recibido igualmente palabras que han confor­mado mi sensibilidad, la noble reacción de mis sentimientos. Me glorio de impre­sionarme y admirarme, de saber reír y llorar, de emocionarme. Oeste-Desamor. Pero me han llegado también palabras, como vientos fríos, que querían endurecer mi alma. Palabras de cinismo y de burla, palabras de crítica despiadada, palabras incitadoras al odio, a la apatía, al endure­cimiento personal: "Allá cada cual con su problema. tú, a lo tuyo". El mundo de la competitividad en que vivimos fabrica hombres duros, ejecutivos eficaces, que vayan por la vida como máquinas, dejando a un lado los sentimientos. Luz y sombra, amor y desamor. He aquí las cua­tro esquinas que han encuadrado mi vida. Pero resulta que yo también, como Pedro, me encuentro con Alguien que me dice: "Mis palabras son espíritu y vida". Alguien que viene a mí como Palabra de Dios.


Publicado por verdenaranja @ 9:43  | Espiritualidad
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