S?bado, 29 de agosto de 2009

Buenos Aires, 28 Ago. 09 (AICA)  

 Ante el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que declara la inconstitucionalidad de la ley que reprime la tenencia de drogas para el consumo personal, la Corporación de Abogados Católicos, cuyo presidente es el doctor Alberto Solanet, manifestó su “profunda preocupación por el mensaje que dicha sentencia transmite a la comunidad y a los niños y adolescentes en particular”. Manifiesta además su preocupación, “más que la solución jurídica de un caso, la extensión de una postura permisiva frente al consumo de drogas, funcional al narcotráfico que aparece dominando vastas estructuras, e inhibidora de una acertada respuesta del Estado, que es el verdadero problema en cuestión”.

     A continuación, el texto completo del mensaje

Por la Vida

     Ante el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre la inconstitucionalidad de la norma que reprime la tenencia de drogas aun para consumo personal, la Corporación de Abogados Católicos expresa su profunda preocupación por el mensaje que dicha sentencia transmite a la comunidad y a los niños y adolescentes en particular, respecto de los cuales existe una seria responsabilidad educativa por parte del Estado y de la sociedad en su conjunto.

     Los maestros del derecho han enseñado que la ley no tiene solamente una fuerza coactiva, sino también una función directiva o docente, pues enseña qué es lo justo y qué es lo injusto, y en definitiva, qué es bueno y que es malo. Esta función ha sido olvidada en el fallo referido, y se corre el riesgo de instalar aún más el criterio de “droga libre” en un cuerpo social ya corrompido por el narcotráfico.

     No ignoramos la complejidad del tema, ni las particularidades del caso concreto bajo decisión de la Corte Suprema, ni los matices que cada uno de los votos introduce en la extensa – y por momentos forzada- justificación de la decisión de inconstitucionalidad. Tampoco dejamos de lado el principio que sostiene la comisión pastoral del Episcopado, con la amplísima mayoría de los especialistas, en cuanto que el adicto no es en tanto que tal un delincuente, y que debe ser tratado como un enfermo.

     Pero refirmamos, con dicha comisión y con el sano sentir común de nuestro pueblo que “La droga, sinónimo de muerte, es un mal y al mal no se le hacen concesiones” y que “facilitar el consumo no es bueno, es malo, y va en contra del principio fundamental de que el hombre ha sido creado para la vida y no la muerte”.

     Preocupa en consecuencia, más que la solución jurídica de un caso, la extensión de una postura permisiva frente al consumo de drogas, funcional al narcotráfico que aparece dominando vastas estructuras, e inhibidora de una acertada  respuesta del Estado, que es el verdadero problema en cuestión.

     Preocupa aun más, que este fallo se constituya en aval de otros, dictados por algunos tribunales federales, que desincriminan la tenencia de importantes cantidades de drogas bajo pretexto de consumo personal.

     Esperamos que el Congreso Nacional, recientemente votado por los ciudadanos, tenga el valor cívico de sostener en las leyes de la República el mensaje correcto. Una vez más, Vida y Muerte se enfrentan y contraponen, y tomamos claro partido por la Vida.+


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