Jueves, 10 de septiembre de 2009

Homilía monseñor Héctor Sabatino Cardelli, obispo de San Nicolás de los Arroyos en la misa por el Día del Agricultor en la localidad de Theobald. (AICA)
(9 de septiembre de 2009)

DIA DEL AGRICULTOR
 

Tomó, Dios, tierra con sus manos, le insufló aliento e hizo al hombre, quien debía regar con su sudor esa misma tierra para que le diera vida y a la vez le encomienda que tenga dominio sobre ella, pues el hombre es rey de la creación y todo debe estarle sometido.

Querido agricultor, con estas figuras de la Biblia quiero hoy honrar tu origen; me animo a decirte que el oficio que te ennoblece y el título que te habilita, no te fue otorgado por ninguna universidad de este mundo, sino por el mismo Dios, cuando creó esta tierra y la puso a tu servicio para que la trabajes, comas el pan con el sudor de tu frente y la hagas fuente de vida para la humanidad.

Tu oficio, el más antiguo de la humanidad y, por lo tanto, debe ser el más reconocido y respetado, por haber sido propuesto desde el origen como el fundamento de la supervivencia en este hábitat de la historia humana.

¡Qué misión tan grande y solidaria te encomienda el Creador para hacerte instrumento de su cultivo y cuidado, a la vez que el administrador fiel y previsor para saciar el hambre del mundo!

El destino de todos los bienes de la tierra es universal, porque Dios los hizo para todos y nos compromete a todos a buscar el Bien Común, respetando los intereses legítimos de los que trabajan y producen realmente y evitando a los que buscan salvarse solos.

La razón de ser de cuantos gobiernan radica por completo en el Bien Común. Todo gobernante debe buscarlo, respetarlo y ajustarlo a la situación real de las circunstancias, redundando en provecho de todos, porque abarca a todos los hombres. El que gobierna, debe : 1. Defender los derechos y deberes del hombre, 2. Armonizarlos y regularlos, 3. Favorecer su ejercicio, 4. Cumplir con las exigencias del Bien Común. 5. Tutelar los derechos con equilibrio

Debemos trabajar responsablemente para evitar que se impongan los intereses ilegítimos de los financistas, de los monopolios, que en un marco de injusticia, atesoran más dinero sometiendo a los que trabajan. Una larga historia que no tiene nada que ver con el proyecto de Dios, porque lo que buscan estos intereses ilegítimos es acumular cuantiosas fortunas que se derivan a fines egoístas y no permiten se inviertan en iniciativas productivas, para resolver las necesidades de nuestro pueblo.

Este suelo que estamos pisando y yo , como ustedes, hemos gozado de sus frutos abundantes, generosos, porque nuestra tierra es madre, nos la regaló el Señor para que, agradecidos por sus bondades, también nos abramos a los hermanos que necesitan de ella para vivir en la acción de gracias como nosotros. No es posible morirse de hambre en la tierra bendita del pan. Porque, a pesar de que la tierra se halle repartida entre los particulares, no por ello deja de servir a la común utilidad de todos. La justicia social prohíbe que una clase excluya a la otra en la participación de los beneficios.

El esfuerzo por defender nuestro digno trabajo, nos impulsa a buscar el bien común de la humanidad que nos mira expectante y nos tiende la mano para recibir el fruto de nuestra conciencia solidaria y humana, mientras demoramos el proceso por falta de acuerdos generados por enfrentamientos y posturas irreductibles que claman al cielo, porque ponen en juego la vida de los que tienen menos. Y nuestros campos, ávidos de semilla, esperan nuestras decisiones. Ante tanta profusión de bienes que Dios nos otorgó en beneficio, esta tierra bendita de nuestra patria es patrimonio de los argentinos y para los argentinos, que debemos administrar con justicia y fraternidad.

No podemos compartir esta alegría sin unidad, sin diálogo, sin serena y abierta reflexión, sin poner lo mejor de parte de cada uno, para que el todo sea lo mejor para cada uno.

Elevemos a Dios nuestra súplica confiada para que las personas inteligentes, competentes y con sentido patriótico, investiguen, dialoguen y depongan toda actitud contraria a la construcción de una Patria de hermanos.

María Auxiliadora, patrona del Agro, ¡Ruega por nosotros!

Mons. Héctor Cardelli, obispo de San Nicolás de los Arroyos


Publicado por verdenaranja @ 22:17  | Homil?as
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