Martes, 15 de septiembre de 2009

Homilía de monseñor Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero, en la Fiesta Chica de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín. (AICA)
(13 de agosto de 2009)

 Fiesta Chica de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín

 “Ahí tienes a tu Madre” Jn.

Queridos hermanos y hermanas peregrinos de Nuestro Señor de Mailín,

De muchas partes de nuestra provincia y de la Argentina nos hemos reunido en estas tierras benditas por la presencia del Señor, para celebrar el Domingo, el día en que Jesús ha vencido a la muerte y nos hizo partícipes de su vida inmortal.

En la asamblea dominical, como en cada celebración eucarística, el encuentro con el Resucitado se realiza mediante la participación en la doble mesa de la Palabra y del Pan de vida. Jesús está presente en su Palabra, porque es él mismo el que habla cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura; después, se hace real, sustancial y duradera la presencia del Señor Resucitado a través del memorial de su pasión y resurrección, y se ofrece el Pan de vida, que es prenda de la gloria futura .

Al contemplar al Señor forastero, Nuestro Señor de Mailín, el Hijo Único de Dios, Jesucristo, podemos comprobar la prueba máxima del amor de Dios Padre por cada hombre y cada mujer, por cada uno de nosotros. “Tanto amó Dios al mundo que le entrego a su Hijo Único…” . Sí, nuestro Padre Dios nos amó antes y mucho más, y en esas condiciones, entregó lo más querido, a Jesús, su unigénito, para que muriendo nos librara de la muerte eterna.

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, también nos da pruebas evidentes de su amor para cada uno de nosotros, no sólo en la Cruz, sino también en la noche santa que nos regaló su presencia en el Pan y el Vino consagrado, y por supuesto entregando a su Madre, la Virgen María, a la Iglesia. En preparación a la Coronación Pontificia de Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, esta fiesta chica tiene como lema las palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz, cuando entrega a Santa María al discípulo amado: “Ahí tienes a tu madre”.

Debemos entrar en la pedagogía divina, en el “dar” y en el “darse”. Es allí donde hay mayor felicidad. Estamos llamados a reproducir los rasgos de Dios, ya que somos su imagen. Y los rasgos de Dios son el amor, la vida, la luz…

Para ello y ante todo, debemos superar el egoísmo propio que se apodera de nuestras vidas. Por tanto, cada uno en nuestro interior, y todos juntos como Iglesia diocesana, y como verdaderos ciudadanos comprometidos con la patria debemos decir: "¡No al egoísmo!" Esto es, a todo lo que induce al hombre a pensar sólo en su provecho y en su porvenir, olvidándose de los demás, a refugiarse en el círculo de una clase social privilegiada o en una comodidad cultural que excluye a los demás.

En el año 2003 los obispos argentinos describíamos una realidad que hoy sigue siendo actual: “se alza un silencioso y justo reclamo de millones de personas en situación de miseria: hombres y mujeres sin trabajo, niños y familias enteras en la calle, mujeres abandonadas y explotadas, ancianos olvidados y sin protección social” .

Ante esta realidad que nos interpela, y siguiendo el ejemplo de Jesucristo, debemos, como discípulos-misioneros, llevar el Consuelo a todos, sin excluir a nadie, para que cada hombre y cada mujer, tenga la verdadera Vida y la tenga en abundancia.

Hoy es tiempo de la creatividad del amor, de una nueva imaginación de la caridad. Es hora de que los valores evangélicos se traduzcan en compromisos cotidianos; de que la caridad se abra al servicio y se proyecte hacia un amor activo que incluya a todos los excluidos. Nos recuerda Benedicto XVI que , “el que está animado de una verdadera caridad es ingenioso para descubrir las causas de la miseria, para encontrar los medios de combatirla, para vencerla con intrepidez”

En este día, toda la Iglesia que peregrina en Argentina canaliza su solidaridad efectiva a través de la colecta Más por Menos, bajo el título “Más solidaridad por menos exclusión”. A través de ella la Iglesia en Argentina expresa su caridad de modo concreto en el amor preferencial por los pobres y a la vez es agente de transformación en la sociedad.

Finalizo estas palabras acudiendo, una vez más, al Señor de Mailín, rogando por todas las necesidades espirituales y materiales que guardamos en nuestros corazones y que hemos dejado a sus pies para que El nos conceda aquello que verdaderamente sea necesario y conveniente para nuestra salud espiritual. Así sea.

Mons. Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero


Publicado por verdenaranja @ 23:16
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