Viernes, 18 de septiembre de 2009

Reflexión de monseñor Fernando María Bargalló,  obispo de Merlo-Moreno y presidente de la Comisión episcopal de Cáritas, en el boletín mensual “Huellas de Esperanza”,  organismo de difusión de Cáritas. (AICA)
(septiembre de 2009)

La pobreza y exclusión amenazan la vida
de miles de niños y adolescentes
 

Uno de los muchos abordajes posibles del drama de la pobreza y exclusión consiste en reconocer la dolorosa situación que atraviesan tantos niños y adolescentes en su más tierna infancia. Justamente cuando deberían estar viviendo serenamente la etapa de la “nutrición” –de alimento, de juego, de cariño-, absolutamente necesaria en el proceso de crecimiento hacia la configuración de la propia identidad, de la pertenencia a una familia y a la sociedad, del desarrollo de los propios talentos y potencialidades, miles y miles de niños se ven forzados a padecer situaciones que no condicen con su edad y que, en definitiva, impiden su acceso al derecho inalienable de una vida digna. Flagelos como el trabajo infantil, la alimentación insuficiente, la escasez de recursos materiales y didácticos, sumados a la falta de contención y atención pedagógica, no sólo asfixian su presente sino que, además, estigmatizan su futuro.

Es claro que el problema a resolver no es sólo y meramente económico. El debilitamiento del núcleo familiar y de los vínculos afectivos, la fragilidad y desconcierto de los adultos en el modo de acompañar el crecimiento de sus hijos, la pérdida de valores fundamentales en la convivencia social, no ayudan, precisamente, a proteger el brote inocente y maravilloso de la vida de los pequeños. La ausencia de pautas claras y horizontes sanos y válidos hacia dónde orientar los pasos de quienes van creciendo son realidades que atraviesan a todos los sectores sociales. La droga, el alcohol y la violencia han pasado a ser “compañeros” de camino de muchos y muchas que, en tanta confusión ética y cultural, no encuentran un sentido concreto a sus vidas ni sueños por los cuales esforzarse y luchar.

Sin embargo, es claro también que la situación se agrava sobremanera cuando, en este contexto general, se padece la escasez de ingresos y abunda el carecer de todo. Cabe preguntarnos, como sociedad, ¿qué podemos hacer? Es más. Deberíamos todos interrogarnos, honesta y sinceramente, si hemos tomado conciencia del hecho que, a nuestro alrededor, la vida de tantos niños y adolescentes transcurre en la lucha cotidiana por la supervivencia y lejos de toda posibilidad de despegue y crecimiento personal.

Desde nuestra mirada creyente y cristiana, nos vemos interpelados a reafirmar el camino de Jesús, Maestro y Amigo, y su amor preferencial por los hermanos más vulnerables y desprotegidos. Sabemos muy bien, y eso nos alegra y anima a todos, que cada uno, en su servicio perseverante en Cáritas, está brindando lo mejor de sí para revertir esta situación y procurar que nadie quede excluido de la mesa de la vida, del amor y de la fraternidad.

En orden a aportar un granito de arena en la inclusión de todos, los obispos de la Comisión Permanente del Episcopado, en su última reunión de agosto, nos encomendaron, a Cáritas y a la Comisión Nacional Justicia y Paz, la tarea de estudiar conjuntamente una propuesta que, presentada a la sociedad, ayude en la búsqueda de un camino posible a recorrer y que garantice, a todos los niños y adolescentes en Argentina, su derecho a la vida digna.

Que a ejemplo de Jesucristo, y siguiendo sus huellas como discípulos-misioneros, avancemos juntos en la construcción de una sociedad con igualdad de oportunidades para todos y todas, donde nadie llegue al mundo condenado a nacer, vivir y morir en la exclusión.

Mons. Fernando María Bargalló, obispo de Merlo-Moreno y presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas


Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Hablan los obispos
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