Martes, 22 de septiembre de 2009

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9. (AICA)
(19 de septiembre de 2009)


mES DE LA JUVENTUD 

El mes de Septiembre, además de ser el mes de la Biblia, es el mes de la Juventud. Esta doble circunstancia, la Palabra de Dios y los Jóvenes, creo que presenta una riqueza de relaciones que es útil detenernos. Es más, diría que el corazón de los jóvenes es el lugar preferido de la Palabra de Dios, porque en ellos hay apertura y mirada hacia el futuro. San Juan, en su primera carta les dice: “Jóvenes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno” (1 Jn. 2, 14). Este texto nos puede ayudar a reflexionar sobre los jóvenes desde la Palabra de Dios. El contexto es el de una victoria, que tiene como fuente a la Palabra y como protagonista al joven.

¿Qué nos dice san Juan en esta frase? En primer lugar valora la virtud de la fortaleza en los jóvenes como algo les es propio. El fuerte no es el violento, sino el que tiene dominio sobre sí y es capaz, por lo mismo, de grandes acciones tanto en su vida como al servicio de sus hermanos. La fortaleza no se agota en el presente, no hace alarde de fuerza sino que es testimonio de integridad y madurez. La fortaleza posibilita que los grandes valores se mantengan como ideales a lo largo de nuestra vida. Cuántos valores se van diluyendo por falta de capacidad para recibirlos, pero también por falta de fortaleza para sostenerlos en el tiempo. San Juan afirma que la Palabra de Dios que han recibido y han conservado en sus corazones los hizo fuertes.

Parecería que hay una sintonía especial entre la Palabra y los jóvenes; San Juan dice que la Palabra permanece en ellos. Cuál es el motivo de esta sintonía con los jóvenes? Visto desde la Palabra de Dios, les diría porque ella busca dar sentido y elevar la vida del hombre; ella se presenta como un ideal que nos orienta hacia la búsqueda de la verdad, del bien y de la belleza. Visto desde los jóvenes porque en ellos, existe una apertura hacia lo noble y lo grande, son tierra fértil donde la semilla de la Palabra puede echar raíces. Así, cuando se encuentran, se produce el milagro de lo nuevo, de aquello que en un sentido estaba presente como deseo en el corazón del joven. Se da algo semejante a la experiencia de san Agustín cuando decía: “yo te buscaba, Señor, fuera de mí y Tú estabas cerca de mí, dentro mío”, para concluir con la alegría de ese encuentro tan deseado al exclamar: “tarde te amé, Señor” (cfr. Confesiones). Que imagen tan rica para pensar que hoy es posible el encuentro de los jóvenes con Jesucristo a través de su Palabra.

En este contexto es que debemos hablar de una victoria sobre el mal, “ustedes han vencido al Maligno” les dirá san Juan, porque la fortaleza es fruto de la presencia de Dios. No se trata de una victoria con las armas de este mundo en el que se privilegia la violencia e incluso la muerte, sino del triunfo que nace de la verdad sobre la mentira, del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte. Estas son, por otra parte, las notas del Reino de Dios, del cual Jesucristo nos habla y se nos presenta como el camino y la puerta para ingresar en él. El encuentro con él es, por ello, principio de lo nuevo. La juventud está llamada a ser profecía de un mundo nuevo. En esto creo que se encuentra aquella sintonía de la Palabra de Dios con los jóvenes.

Queridos jóvenes, reciban de su Obispo que los valora y ama, y que quiere acompañarlos en este camino al que nos invita Jesucristo, mis mejores deseos de felicidad junto a mis oraciones y bendición de Padre y amigo.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz


Publicado por verdenaranja @ 22:50
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