Mi?rcoles, 23 de septiembre de 2009

El próximo 29 de octubre comenzará el año jubilar para celebrar el sesquicentenario de la muerte de San Cayetano Errico, ocurrida el 29 de octubre de 1860. (AICA)

     El padre Errico es fundador de la Congregación Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, que en nuestro país está presente desde el año 1912 y que cuenta con comunidades y obras misioneras en las arquidiócesis de Buenos Aires y Rosario.

San Cayetano Errico

     Nacido el 19 de octubre de 1791 en Secondigliano, antigua aldea al norte de Nápoles (Italia), Cayetano Errico vivió allí toda su vida, y allí ejerció su ministerio sacerdotal y misionero.

     Proveniente de una familia cristiana y laboriosa, a los dieciséis años fue admitido como alumno externo en el seminario arzobispal de Nápoles. Continuó viviendo en su casa, desde donde recorría diariamente varios kilómetros para ir a pie hasta el seminario. Asistía a las clases, participaba de la misa todas las mañanas, hacía su apostolado visitando a los enfermos del hospital de los “Incurables” de Nápoles y dando catecismo a los niños, y le quedaba tiempo para ayudar en la pequeña industria familiar de fabricación de pastas.

     Al ser ordenado sacerdote en 1815, fue designado colaborador del párroco en la iglesia de los Santos Cosme y Damián y maestro comunal en su pueblo. Desde ese tiempo comenzó a frecuentar la casa de los padres redentoristas en la ciudad de Pagani (Salerno), para los ejercicios espirituales anuales; y en ese lugar, en 1818, mientras rezaba en el coro delante del Santísimo Sacramento, ocurrió un hecho que le cambiaría el curso de su vida: en una visión, San Alfonso María de Ligorio le comunica de parte de Dios que lo quiere fundador de una congregación religiosa misionera y dedicada a los Corazones de Jesús y de María, dándole como “señal” la construcción de una iglesia en honor de la Virgen Dolorosa en su pueblo de Secondigliano. Desde entonces esos Corazones se transformaron en el centro de su acción apostólica y misionera, y Cayetano Errico en el apóstol de su amor misericordioso en todo el sur de Italia.

     En 1833 se terminó de construir la iglesia y desde entonces don Cayetano se abocó de lleno a la fundación de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones. El 7 de agosto de 1846 el Papa Pío IX le otorga la aprobación definitiva. Desde entonces y hasta su muerte, Cayetano Errico trabajó para el desarrollo y la consolidación de la congregación, cuidando de modo particular la formación de los miembros, y dedicándose al mismo tiempo a la actividad misionera, a la predicación al pueblo de Dios, a los ejercicios espirituales en numerosos conventos de religiosas, a la dirección espiritual y, especialmente, a la administración del sacramento de la reconciliación.

     Al morir en la misma Secondigliano el 29 de octubre de 1860, dejó este testamento espiritual para sus seguidores: “Ámense mutuamente y sean observantísimos de las Reglas”. Sus reliquias están custodiadas en la iglesia de la Virgen Dolorosa de aquella población.

     Juan Pablo II lo declaró beato el 14 de abril de 2002 y el 12 de octubre de 2008 fue canonizado por Benedicto XVI.

     La Congregación: Pasada la primera generación después de la fundación, los Misioneros de los Sagrados Corazones buscaron una apertura al exterior con el fin de realizar en toda su extensión el proyecto del Fundador de ir como misioneros más allá de las fronteras de su propia patria, y encontraron una primera salida en la Argentina, en el año 1912. Posteriormente, a partir de 1950, se extendieron por Estados Unidos, India, República Eslovaca, Nigeria e Indonesia.+


Publicado por verdenaranja @ 22:45  | Pastoral Vocacional
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios