Martes, 06 de octubre de 2009

Mensaje de los Obispos de Bolivia por el inicio de la campaña electoral:“dar una valoración ética y evangélica en un momento tan decisivo como éste”. 

Mensaje de la Conferencia Episcopal Boliviana

POR UNA CAMPAÑA ELECTORAL DEMOCRATICA Y PACIFICA  

Después de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, los ciudadanos de Bolivia estamos llamados a ejercer un derecho y deber democrático: elegir a las autoridades nacionales que guiarán los destinos del país durante los próximos cinco años. En el plazo previsto, ocho candidaturas se han registrado en la Corte Nacional Electoral y han iniciado sus campañas con la finalidad de hacerse conocer a la población y presentar sus respectivas propuestas programáticas de gobierno.

Como parte constitutiva de nuestra misión evangelizadora de pastores, nos compete pronunciar unas palabras orientadoras sobre este proceso electoral para los católicos y toda persona que lo considere oportuno. Lo hacemos desde “la doctrina social de la Iglesia que ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que van surgiendo”. (Caritas in veritate 12).

Nuestra contribución, como lo hemos afirmado en otras oportunidades, no puede ser de manera directa apoyando una u otra fórmula partidista. Tampoco nos corresponde intervenir sobre los aspectos técnicos de los programas. Sólo queremos coadyuvar con una valoración ética y evangélica en un momento tan decisivo como éste, ya que todo acto humano, personal y social, tiene ineludiblemente implicaciones morales.

Nadie pone en duda la trascendencia que representan los días que estamos viviendo para la democracia en Bolivia. Por eso, solicitamos encarecidamente que ningún boliviano quede indiferente y que todos participemos de acuerdo a nuestra propia condición y función en la sociedad.  Valoramos, una vez más, la vocación democrática de nuestro pueblo que, en el cumplimiento de lo acordado por los actores políticos, ha acudido en su casi totalidad a inscribirse en el nuevo padrón electoral biométrico, instrumento que deberá garantizar unas elecciones limpias, transparentes y sin sombras de fraude. Asimismo, apelamos a la conciencia cívica de los que todavía no se han registrado para que lo hagan dentro de los plazos previstos.

Apelamos a la conciencia y a la responsabilidad personal y social de todos, en especial a los candidatos con sus seguidores y a los medios de comunicación social, para que reafirmemos una opción clara y decidida por la institucionalidad democrática y colaboremos a crear un clima de serenidad y tolerancia. Pedimos que se lleven adelante campañas respetuosas, pacíficas y democráticas, desterrando, de una vez por todas, los insultos, la violencia y las manifestaciones de tinte racista. Los ambientes y actitudes de violencia son altamente anti-educativos, degradan el país y hacen un daño incalculable a las jóvenes generaciones.

Las campañas deben ser espacio para que los candidatos presenten libremente los programas de gobierno y la visión de país, y se puedan debatir abierta y democráticamente, sin ninguna limitación e intolerancia, y en igualdad de oportunidades en todas las regiones y ámbitos de la sociedad. Una civil confrontación debe darse sobre el contenido de los programas y en el respeto a las personas, agrupaciones políticas y partidos.

De igual modo, los actores políticos están llamados a formular y presentar programas realizables y viables con miras al bien común y con particular atención a las necesidades más profundas y urgentes de la población, con la perspectiva de avizorar “un desarrollo humano integral”. (Caritas in veritate 9). La dignidad de todos los ciudadanos exige dejar a un lado promesas ficticias y demagógicas, que no se cumplen y que solamente responden a afanes electoralistas.

A fin de que las personas puedan valorar en su justo y pleno alcance las distintas propuestas que atañen al presente y futuro de nuestro país, es fundamental garantizar la libertad de expresión y de comunicación, verdadera y objetiva y no sometida a la coerción o a ideologías que recurren a toda clase de manipulaciones, incluso del nombre de Dios o de la Iglesia, a fin de garantizar, en democracia, el ejercicio de un voto individual y consciente, libre de presiones comunitarias y sectoriales.

En coherencia con su responsabilidad social y a la luz de un auténtico humanismo, los medios de comunicación social deben ser utilizados para promover la dignidad de la persona y el bien común de la sociedad, aportando a un oportuno conocimiento y sano debate de las propuestas de los candidatos.

Queremos llamar la atención acerca de otro aspecto que no es de importancia secundaria. Dada la realidad de país pobre y de la crisis económica que padecemos, las campañas tendrán que llevarse en un ambiente de austeridad y sin despilfarros. De otra manera, serían un insulto y una injusticia hacia muchos hermanos nuestros que viven en condiciones precarias, azotados por la extrema pobreza.

Vivimos una etapa histórica. Es la gran oportunidad de reconciliarnos y de hacerlo de manera pacífica y fraterna, superando confrontaciones personales, raciales y regionales que nos dividen y debilitan como pueblo. Que nadie se quede pasivo y de brazos cruzados, porque a todos nos incumbe la responsabilidad de los destinos de unidad, paz y libertad de la vida democrática en Bolivia.

Encomendamos este gran desafío, que representa el proceso electoral, a la protección de la Virgen María, tan querida y venerada en todos los rincones de nuestra Patria.

La Paz, 23 de septiembre de 2009


LOS OBISPOS DE BOLIVIA 


Publicado por verdenaranja @ 11:39  | Hablan los obispos
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