Mi?rcoles, 07 de octubre de 2009

Guión Litúrgico par la celebración del día del DOMUND 2009 el 18 de Octubre - Domingo 29º del Tiempo Ordinario, que viene en la revista misionera Iluminare de Octubre 2009, nº 377, recibida en la parroquia con los matgeriales para la celebración de dicha jornada.

Monición de entrada

La liturgia de este domingo nos invita a abrir nuestro corazón para dar cabida al amor universal de Dios, que se extiende a todos los hombres: “El Hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos”. En las palabras de Jesús “por todos”, que también resuenan en las palabras de la consagración, la Iglesia aprende a mirar con la mirada de Dios y a sentir según su corazón.

La celebración en este domingo del DOMUND refuerza esta mirada universal de la Iglesia, ya que su lema («La Palabra, luz para los Pueblos») nos hace comprender que Cristo quiere hacerse presente en todos los pueblos con su Palabra, para que le acojan con fe como Salvador, ya que Él ha dado su  vida en rescate por todos.

Escuchemos su Palabra y acojamos el sacramento eucarístico con devoción y amor, para que nos dé el don de un corazón misionero.

Acto penitencial

Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de su Hijo; en Él ponemos nuestra fe y nuestra esperanza:

· Hijo de Dios, que te compadeces de todos. Señor, ten piedad.
· Salvador del mundo, que das tu vida en rescate por nosotros. Cristo, ten piedad.
· Señor resucitado, que iluminas a los pueblos. Señor, ten piedad.

Monición a las lecturas

El lema del DOMUND nos invita a reflexionar sobre el alcance universal que tiene la Palabra de Dios. Ella es “luz para los Pueblos”, es decir, hace comprender cómo las aspiraciones y deseos que hay en el corazón de cada ser humano y de cada pueblo alcanzan pleno cumplimiento en Cristo, la Palabra hecha carne.

Nosotros hemos recibido la luz de la fe en el bautismo y escuchamos la Palabra de Dios en cada celebración litúrgica; por eso, somos especialmente agraciados y a la vez particularmente responsables de que esta luz llegue a todos los hombres y pueblos en su camino histórico hacia Dios.

Sugerencias para la homilía

· Las lecturas de la liturgia de este día giran en torno al valor que tiene el sacrificio de Cristo. En él recobramos la esperanza, porque Dios nos ofrece su alianza incondicional desde el perdón y la reconciliación. La invitación es, pues, a “acercarnos al trono de gracia para encontrar la misericordia de Dios” (2.ª lectura).

· Cristo muerto y resucitado llena al cristiano y a la Iglesia de una nueva esperanza; es misión de la Iglesia “contagiar de esperanza a todos los pueblos” (Mensaje de Benedicto XVI, n. 1). La obra de la reconciliación universal que Cristo lleva a cabo con su obediencia al designio del Padre es el “nuevo comienzo”, “el futuro de la nueva creación… que brilla ya en nuestro mundo y enciende… la esperanza de la nueva vida” (Mensaje, n. 1). Por eso, la Iglesia tiene la responsabilidad de que sea conocida y vivida por todos (cf. Mensaje, n. 2). El DOMUND es la ocasión de renovar esta conciencia de la necesidad perenne de la misión ad gentes (cf. Mensaje, n. 3).

. Reconocemos la grandeza del plan divino de la salvación cuando nos acercamos con fe a la Palabra de Dios. En ella está recogida esta historia del amor de Dios por cada uno de los seres humanos, creados a su imagen y semejanza, redimidos por la Sangre de Cristo y hechos hijos suyos por el Espíritu Santo, para formar parte del nuevo pueblo de Dios. Para llevarlo a cabo, Cristo se ha ofrecido “por todos” y la Iglesia reconoce en su entrega el amor universal de Dios. Por eso, al escuchar respetuosamente la Palabra de Dios y acoger su obra en los sacramentos, la Iglesia comprende que es “por todos” y se siente impulsada a llevar la Buena Nueva de Cristo  a todos los pueblos.

· Signo de la salvación de Dios son las numerosas obras que la Iglesia y los misioneros llevan a cabo para mejorar las condiciones de vida de las  personas y los pueblos que viven en la pobreza. El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que la ONU instituyó para ser conmemorado el 17 de octubre, nos debe recordar a los cristianos cómo la Palabra de Dios nos revela su deseo de que nos amemos como hermanos y combatamos toda desigualdad injusta o discriminación, así como que esto es parte irrenunciable de la misión.

· La Palabra impulsa a la misión y “este impulso misionero ha sido siempre signo de vitalidad, así como su disminución es signo de una crisis de fe” (Mensaje, n. 5). Nuestras comunidades diocesanas y parroquiales tienen que acercarse a la Palabra de Dios para vigorizar su fe y hacerse  misioneras, iluminando a su alrededor con la luz del Evangelio.

Oración de los fieles

Dios nos ama y sabe lo que más nos conviene. Por eso, le presentamos nuestra oración confiada de hijos suyos. R. Padre de todos, escúchanos.

· Por la Iglesia universal, para que continúe ensanchando su corazón para acoger a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo. Oremos.

· Por el Papa, los obispos y los demás pastores, para que su ministerio sea en beneficio de la salvación de todos los hombres y pueblos. Oremos.

· Por todos los fieles cristianos, para que en su vida cotidiana hagan suyas las perspectivas universals de la Iglesia. Oremos.

· Por todos los que tienen responsabilidades de gobierno en los pueblos del mundo, para que el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, celebrado ayer, 17 de octubre, les lleve a pensar también en los demás pueblos de la tierra. Oremos.

· Por los misioneros y misioneras, para que encuentren en la Palabra de Dios la luz para evangelizar a los pueblos. Oremos.

· Por nuestra comunidad diocesana y parroquial, para que la escucha de la Palabra de Dios la mueva a cooperar con las Iglesias más necesitadas. Oremos.

Dios, Padre nuestro, que nuestra oración y nuestra vida sean alabanza de tu gloria para que todos los pueblos contemplen el rostro de tu Hijo, Jesucristo. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Monición al ofertorio

Ofrecemos en primer lugar el pan y el vino, que se transformarán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, para que la comunión con Él nos llene de espíritu misionero.

También ofrecemos un cirio para que su luz resplandezca en esta celebración, significando nuestro compromise de dejarnos iluminar por la Palabra de Dios; que ella cada día más sea “luz para nuestros pasos”, y nosotros, a la vez, “luz del mundo”.

Finalmente, ofrecemos la colecta, destinada a la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe: es la ayuda fraterna y cristiana que damos para que la luz del Evangelio llegue a todas las personas y pueblos.

Oración sobre el pueblo y bendición

Dios, Padre santo, que en el bautismo nos has iluminado con la luz de la fe en tu Hijo, muerto y resucitado: haz que la escucha de tu Palabra y la participación en tus sacramentos nos impulsen a ser, cada día más, luz para todos los que han sido redimidos por su Sangre. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.


Publicado por verdenaranja @ 18:06  | Liturgia
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