Mi?rcoles, 07 de octubre de 2009

Sugerencias para la homilía del DOMUND 2009, sacadas del Guión Litúrgico publicado en la revista Iluminare, Octubre 2009, nº 377 y recibida en la parroquia con los materiales para la celebración de la jornada 3209.

· Las lecturas de la liturgia de este día giran en torno al valor que tiene el sacrificio de Cristo. En él recobramos la esperanza, porque Dios nos ofrece su alianza incondicional desde el perdón y la reconciliación. La invitación es, pues, a “acercarnos al trono de gracia para encontrar la misericordia de Dios” (2.ª lectura).

· Cristo muerto y resucitado llena al cristiano y a la Iglesia de una nueva esperanza; es misión de la Iglesia “contagiar de esperanza a todos los pueblos” (Mensaje de Benedicto XVI, n. 1). La obra de la reconciliación universal que Cristo lleva a cabo con su obediencia al designio del Padre es el “nuevo comienzo”, “el futuro de la nueva creación… que brilla ya en nuestro mundo y enciende… la esperanza de la nueva vida” (Mensaje, n. 1). Por eso, la Iglesia tiene la responsabilidad de que sea conocida y vivida por todos (cf. Mensaje, n. 2). El DOMUND es la ocasión de renovar esta conciencia de la necesidad perenne de la misión ad gentes (cf. Mensaje, n. 3).

. Reconocemos la grandeza del plan divino de la salvación cuando nos acercamos con fe a la Palabra de Dios. En ella está recogida esta historia del amor de Dios por cada uno de los seres humanos, creados a su imagen y semejanza, redimidos por la Sangre de Cristo y hechos hijos suyos por el Espíritu Santo, para formar parte del nuevo pueblo de Dios. Para llevarlo a cabo, Cristo se ha ofrecido “por todos” y la Iglesia reconoce en su entrega el amor universal de Dios. Por eso, al escuchar respetuosamente la Palabra de Dios y acoger su obra en los sacramentos, la Iglesia comprende que es “por todos” y se siente impulsada a llevar la Buena Nueva de Cristo  a todos los pueblos.

· Signo de la salvación de Dios son las numerosas obras que la Iglesia y los misioneros llevan a cabo para mejorar las condiciones de vida de las  personas y los pueblos que viven en la pobreza. El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que la ONU instituyó para ser conmemorado el 17 de octubre, nos debe recordar a los cristianos cómo la Palabra de Dios nos revela su deseo de que nos amemos como hermanos y combatamos toda desigualdad injusta o discriminación, así como que esto es parte irrenunciable de la misión.

· La Palabra impulsa a la misión y “este impulso misionero ha sido siempre signo de vitalidad, así como su disminución es signo de una crisis de fe” (Mensaje, n. 5). Nuestras comunidades diocesanas y parroquiales tienen que acercarse a la Palabra de Dios para vigorizar su fe y hacerse  misioneras, iluminando a su alrededor con la luz del Evangelio.


Publicado por verdenaranja @ 18:10  | Homil?as
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