S?bado, 07 de noviembre de 2009

Homilía de Mons. Marcelino Palentini, obispo de Jujuy, en la peregrinación de los jóvenes al santuario mariano de Río Blanco.
(25 de octubre de 2009) (
AICA)

 “JOVEN, TU VOCACIÓN ES ANUNCIAR
LA PALABRA DE VIDA”

Sofonías 2,3; 3,12-13
Salmo 145 6-10
Mt. 5,1-12 

1. Todo hombre y en todo tiempo ha buscado la felicidad. ¿Dónde la busca? ¿Dónde  o en quién la encuentra? 

2.  Sofonías nos decía: “Busquen al Señor, los humildes que cumplen sus mandatos: busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez encontrarán un refugio en el día de la ira del Señor” (Sof. 2,3) 

3. El mensaje de Jesús del Evangelio nos repite lo mismo: No son las cosas, los éxitos, el poder, el placer que hacen feliz al hombre.

¡Cuánta gente destruida en su integridad, en su vida personal y familiar! ¡cuánta gente destruye los destinos de los pueblos, cuando se deja dominar por la ambición del poder, de los bienes materiales y del placer mal orientado!

· Constatamos una sociedad que vive en la inseguridad, en la violencia, en la falta de paz social, mirando el futuro con pesimismo o con resignación.

· Vemos a jóvenes que buscan su felicidad en la droga, en el alcohol, en el sexo mal vivido o en la diversión que solamente aturde.

· Constatamos que hay gente que destruye vidas para acumular bienes en el tráfico de personas o de droga. No les importa la vida de nadie, solamente sus ganancias materiales.

· Somos conscientes de la necesidad de planes de gobierno que ofrezcan un futuro digno a todas las familias, especialmente a los hogares jóvenes, mientras tanto se enredan en cuestiones que no solucionan los problemas de fondo de tantos ciudadanos que habían puesto en ellos la confianza de construir una sociedad mejor en la educación, en el mundo del trabajo, de las profesiones, etc.

· Vemos la amargura de muchos jóvenes que dejan el estudio porque no saben donde emplearse una vez que tengan un título, fruto de su esfuerzo y de la colaboración de toda la sociedad.

· Nos duele la pasividad de los que ya se han resignado a vivir al margen del progreso, porque no se sienten protagonistas de nada, porque para ellos no hay lugar en la planificación de la sociedad… 

4. Benedicto XVI decía en Aparecida: “el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”.

Nadie quiere quedar sin estos valores fundamentales: luz que ilumina la vida, esperanza para luchar, amor para gozar de la existencia, futuro para dar sentido y entusiasmo a todo lo que hacemos.

Solamente Cristo, querido jóvenes, es la respuesta a sus sueños de felicidad.

Ese Jesús que nos dice en este evangelio:

· “Dios bendice a los que confían totalmente en Él”, no en los poderosos de turno que hoy prometen y luego no hacen

· “Dios bendice a los que sufren, pues Él los consolará”; no para resignarse al dolor, sino para darle un sentido redentor

· Dios bendice a los humildes porque les dará el reinado de Dios y los ensalzará, mientras derribará a los poderosos de este mundo de su trono desde donde oprimen al hermano necesitado.

· Dios bendice a los que luchan por la paz y la justicia, a los que tienen una vida honrada y limpia, a los que se empeñan por cambiar la realidad con el compromiso de la misericordia y la solidaridad y no le tienen miedo a las incomprensiones a las burlas, porque saben que el cristiano siempre es  signo de contradicción y no se deja amedrentar por los falsos pregoneros de una felicidad efímera.

· El cristiano sabe que todos los que viven así son llamados “hijos de Dios… y su nombre está escrito en el cielo” 

5. Cuántos jóvenes han hecho ya su opción por Cristo; cuántos han descubierto que la vida vale cuando se gasta por amor… cuántos han dicho sí a Dios como lo dijo María y se han puesto a su servicio trabajando honestamente, luchando generosamente por una sociedad más justa, sirviendo a los pobres, evangelizando a los que no conocen a Jesús, anunciando el Evangelio a otros amigos que son indiferentes a los valores del Evangelio de la vida y del amor… 

6. Dios bendice a todo el que responde a la vocación de anunciar que es posible un mundo distinto. 

7. Nuestro lema de esta peregrinación es “JOVEN, TU VOCACIÓN ES ANUNCIAR LA PALABRA DE VIDA”.

· Anúncialo a Jesús, Palabra de vida,  viviendo un amor puro, sin dobleces, sin engaños, sin egoísmo, sin intereses escondidos.

· Anúncialo preparándote seriamente como profesional, intelectual, obrero, sindicalista,  en fin como ciudadano responsable

· Anúncialo aprendiendo a dialogar serenamente, sin violencia

· Anúncialo divirtiéndote con responsabilidad y alegría sana, sin recurrir al alcohol o a la droga

· Anúncialo con la generosidad de tu tiempo puesto al servicio de los que te necesitan humana o espiritualmente

· Anúncialo con la palabra, con los gestos, con la risa, con el canto, con la paz de tu corazón… 

8. Queridos jóvenes y queridos cristianos todos: estamos llamados a la felicidad como María. No nos dejemos engañar por los mercaderes de la muerte, por los que destruyen el cuerpo y el espíritu, prometiendo lo que no pueden ni saben dar. 

9. Aquí, a los pies de María que nos muestra a Jesús encontramos la verdadera alegría de vivir, para llevar nuestro testimonio a todos nuestros amigos, a nuestras familias, a los hombres del mundo entero. Tienen la gran riqueza de la vida joven en sus manos: ¿qué harán de ella? Si la guardan sin darla, se marchitará. Si la ofrecen con alegría y entusiasmo se llenará de sentido. 

10. Ejemplo del que desafía al sabio teniendo en las manos a un pajarito: Le pregunta:  ¿está vivo o está muerto?  Y piensa: si el sabio dice que está vivo, lo aprieto y lo mato… si dice que está muerto, lo suelto para demostrar que está vivo…  La respuesta del sabio: “Está en tus manos… de ti depende que viva o que muera”… la vida está en tus manos… ¿quieres vivir feliz?  Defiéndela amándola y amando al que la puso en tus manos… La vida de tu hermano también está en tus manos: ámala y defiéndela como la tuya: es un don de Dios para ti… 

11. María, ayúdanos a amar y defender la Vida y a anunciar al mundo a Jesús Palabra de vida eterna. 

Mons. Marcelino Palentini, obispo de Jujuy


Publicado por verdenaranja @ 23:43  | Homil?as
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