Martes, 10 de noviembre de 2009

DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO
15 de Noviembre de 2009

 

El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos vosotros.

Estamos acercándonos ya al final del año litúrgico. Y en estos últimos domingos, antes de comenzar otra vez el tiempo de Adviento, nuestra mirada se dirige a la plenitud de la vida que nos promete Jesús; nuestra mirada se dirige al final de la historia, cuando podremos vivir con Dios y con Jesús resuci­tado en su Reino. Nuestra vida es un camino en esta dirección, y la Eucaristía es un anticipo de esa vida definitiva, a la vez que también un alimento para el camino. Dispongámonos a nuestra celebración con actitud de acción de gracias, y con los ojos puestos en la felicidad que Jesús nos ofrece y hacia la que caminamos.

Y recordemos también que hoy celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, una jornada especialmente dedicada a concienciarnos y a colaborar en el soste­nimiento corresponsable de nuestra Iglesia).

A. penitencial: Comencemos pidiendo perdón por nues­tros pecados (Silencio).

Tú, que has sido enviado a sanar los corazones afligidos. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, que has venido a llamar a los pecadores. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, que estás sentado a la derecha del Padre para inter­ceder por nosotros. SEÑOR, TEN PIEDAD.

1. lectura (Daniel 12,1-3): El libro del profeta Daniel, del que escucharemos ahora un breve fragmento, es un libro del AntiguoTestamento de los que se llaman apocalíp­ticos, porque anuncian hechos extraordinarios al final de los tiempos. Pero siempre, en medio de situaciones difíciles y dolorosas, está la promesa esperanzada de salvación de Dios para su pueblo.

2. lectura (Hebreos 10,11-14.18): Continuamos escu­chando, en esta segunda lectura, la carta a los cris­tianos hebreos, que nos explica todo lo que Jesús ha hecho por nosotros: él, con su entrega, nos ha liberado del pecado y nos ha abierto las puertas de la vida para siempre.

Oración universal: Presentemos nuestras plegarias a Dios, nuestro Padre, diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

Por los pastores de la Iglesia. Que con su ejemplo sean un estímulo para que surjan nuevas vocaciones al ser­vicio sacerdotal. OREMOS:

Por nuestra Iglesia diocesana. Para que disponga de los recursos materiales necesarios para llevar a cabo su actividad y mantener sus obras apostólicas. OREMOS:

Por los responsables de la economía de la Iglesia. Para que ejerzan su responsabilidad con dedicación y acierto. OREMOS:

Por los que sufren a causa de la soledad, la enfermedad, el hambre o la pobreza. Para que no les falte la ayuda de los que pueden hacer más llevadera su situación. OREMOS:

Por todos los que estamos aquí. Para que, cuando ter­mine nuestro peregrinar en este mundo, el Padre del amor y de la misericordia nos reciba con nuestros her­manos difuntos en el banquete de su Reino. OREMOS:

Escucha, Señor, las oraciones que te hemos dirigido, y conviértenos en administradores diligentes de los talentos que nos has confiado. Por Jesucristo....

Padrenuestro: Con la mirada puesta en el Reino que espe­ramos, dirijámonos al Dios del cielo diciendo:

CPL


Publicado por verdenaranja @ 20:39  | Liturgia
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