Domingo, 15 de noviembre de 2009

Mensaje de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario con motivo del Día del Enfermo. (AICA)
(8 de noviembre de 2009)


día del enfermo 

La celebración del "Día del enfermo", conforme al Mensaje de este año del Papa Benedicto XVI, y al lema de la Comisión de Pastoral de la salud del Episcopado "Escúchalo, ámalo, anunciale a Cristo nuestra esperanza" , nos ivitan a mirar y a reflexionar en los que están enfermos, particularmente, en todos aquellos a quienes se les hace aún más difícil sobrellevar la falta de la salud; ya sea por el sufrimiento propio de la enfermedad, como por muchas otras necesidades que aún se pueden padecer; como son la falta del afecto fraterno de quienes los puedan escuchar y amar, la atención que requieren para estar más aliaviados, y la falta de recursos materiales.

En el enfermo se refleja con más fuerza el inmenso valor de la vida humana; que aún en los momentos más difíciles de la enfermedad y del sufrimiento, debe alentarlo a no perder la esperanza, y a confiar; ya que tenemos la convicción de que toda vida tiene un vínculo profundo con el Padre que nos creó, y en su Hijo, es un reflejo de la misma vida de Dios. Por ello, es tan importante que anunciemos a Cristo, nuestra esperanza.

A la luz de la enseñanza del Santo Padre en su Mensaje" Cuidar a los débiles es amar a Jesús", quisiera que tengamos una mirada especial hacia los niños enfermos de nuestra Arquidiócesis de Rosario, que aun siendo pequeños llevan en su cuerpo las consecuencias de enfermedades que son muchas veces incurables, ó les hacen sufrir la invalidez, no obstante el progreso de la medicina. También tengamos presente a los niños heridos en el cuerpo y en el alma como consecuencia de la violencia, de la droga, o son víctimas inocentes del maltrato de los adultos (cfr. Mensaje, 2009).

Deseo recordar también a los chicos “de la calle”, privados del calor de una familia y abandonados frecuentemente a si mismos, y a los menores que han sufrido abusos por parte de los mayores, provocando en ellos un mal psicológico que los marcará profundamente con huellas lamentables, por esta falta grave hacia ellos; o que padecen desde una edad temprana el flagelo de la droga, y de otras sustancias, que de algún modo ya son también nuestros enfermos. "De todos estos niños se eleva un grito silencioso de dolor que interpela nuestra conciencia de hombres y de creyentes” (ibidem).

Pido a las comunidades parroquiales y diocesanas, y a cada uno de ustedes que vivan profundamente este día; que se unan al trabajo fecundo de la Pastoral de la salud, y escuchen el llamado que el Señor nos hace a todos, de velar por nuestros enfermos, y de escuchar y amar a cada uno de los que más nos necesitan a causa de su enfermedad. Quiero agradecer a todos los que forman parte de esa legión de buenos samaritanos, que contribuyen con sus obras y con su presencia solidaria con estos hermanos nuestros.

En este día nos encomendamos a Nuestra Señora de la Salud, para que aliente y reconforte a los médicos , enfermeros y enfermeras en su misión; que con su manto maternal alivie los sufrimientos de todos los enfermos, muchas veces veces escondidos y vividos en la soledad; o en medio de muchas necesidades; los proteja y les conceda la salud.

Mons. José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario


Publicado por verdenaranja @ 19:31  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios