Jueves, 19 de noviembre de 2009

Artículo seminal del Padre Fernando Lorente, o.h.  publicado en EL DÍA el miércoles 18 de Noviembre de 2009 en la sección CRITERIOS bajo el epígrafe “LUZ EN EL CAMINO FERNANDO LORENTE”

El trabajo 

LUZ EN EL CAMINO FERNANDO LORENTE, O.H. *

NUESTRO gran filósofo y sacerdote español Luciano Balmes consideraba el trabajo con este alcance natural y social: "El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete este principio es intrínsecamente injusta". Asomándonos a las páginas bíblicas y a las de la doctrina social de la Iglesia, nos encontramos con estas indicaciones:

-Cuando Dios soñó con el hombre para la felicidad del Paraíso, soñó con el trabajo como un elemento de su felicidad terrena. Lo que antes del pecado fue cauce divino para dicha del hombre, después del pecado se trocó en vehículo para el esfuerzo humano.

-Pero así y todo, hay esfuerzos que reportan alegría y hay esfuerzos que son fuentes de disgustos. El trabajo de un forzado es penoso para el cuerpo y para el espíritu. El trabajo de un hombre que ha escogido su trabajo sigue siendo penoso para el cuerpo, pero llena de dicha el espíritu

-Es en ese contexto de un trabajo, profundamente humano, como se puede hablar de la maravillosa dignidad del trabajador. Porque Dios ha querido necesitar del trabajo humano para perfeccionar su trabajo divino. Con el pecado original, la ley del trabajo ha sufrido una doble alteración que le ha hecho ganar y le ha hecho perder: ha perdido el encanto original que le hacía fácil y ha ganado el nuevo aspecto de colaboración con Dios por el sufrimiento. De esta manera, por el trabajo, el hombre no sólo colabora con Dios creador. Por el trabajo, el hombre colabora, además, con Dios Salvador.

-Por ello, el trabajo no ha de ser visto como una mera necesidad, ha de ser visto como una verdadera vocación, un llamamiento de Dios a construir un mundo nuevo en el que habiten la justicia y fraternidad. El trabajo ha ser también el medio para que toda la creación esté sometida a la dignidad del ser humano e hijo de Dios. Este trabajo ofrece también la oportunidad de comprometerse con toda la comunidad política, empresarios, trabajadores, familias, profesores y alumnos (?) sin resentimientos, sin odios, sino el con amor universal de Cristo que a nadie excluye y que a todos abraza.

-No conviene olvidar que el trabajo es para el ser humano y no el ser humano para el trabajo. Si no fuese así, el ser humano volvería a ser esclavo. Ahora bien, si el ser humano es el valor primero, nosotros podemos disminuirlo y como decapitarlo, negándole su proyección esencial hacia la trascendencia, es decir, hacia Dios, que ha hecho del ser humano el colaborador suyo. En esta visión superior, el trabajo, el castigo y al mismo tiempo premio de la actividad humana, comportan otra relación, esto es, la esencialmente religiosa, expresada felizmente por san Benito en esta frase social y apostólica: "¡Ora et labora!".

* Capellán de la Clínica

S. Juan de Dios


Publicado por verdenaranja @ 20:56  | Espiritualidad
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