Domingo, 22 de noviembre de 2009

El Episcopado agradeció a Dios el tratado que selló la paz con Chile.
Buenos Aires, 11 Nov. 09
(AICA)  

25 años del Tratado de Paz y Amistadentre la Argentina y Chile

“Los argentinos y chilenos nunca agradeceremos suficientemente a Dios haber evitado la demencia de la guerra y mantenido el don de la paz. Puede ser que todavía no hayamos medido de manera cabal el abismo en el cual estuvimos a punto de caer. E incluso que no hayamos valorado en plenitud los amplios campos que se han abierto para la cooperación e integración de nuestros pueblos, y cuánto podemos aún beneficiarnos”, dicen los obispos que participan de la 98ª asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, en una declaración con ocasión de los 25 años del Tratado de Paz y Amistadentre la Argentina y Chile.

     Asimismo, piden que, en vísperas del bicentenario patrio, los principios que dieron origen al Tratado de Paz y Amistad entre la Argentina y Chile, que dispone “la obligación de solucionar siempre todas sus controversias por medios pacíficos”, sean “inspiradores también en el presente para la conducta de los ciudadanos y de los diversos sectores sociales, y para las políticas que han de adoptar las autoridades a fin de cohesionar y pacificar al pueblo argentino, y celebrar con verdadera alegría el próximo jubileo de la Patria”.

Texto de la declaración

     1. El próximo 29 de noviembre se cumplen 25 años de la fecha en que los representantes de los Gobiernos de la Argentina y Chile firmaron en el Vaticano el Tratado de Paz y Amistad entre nuestras dos Naciones.
     Por ello queremos dar gracias a Dios Nuestro Señor. Y, a la vez, recordar agradecidos la figura del Papa Juan Pablo II, quien, recién elegido para el ministerio del Supremo Pontificado de la Iglesia, tuvo la audacia de asumir la difícil tarea de Mediador que se le pedía, nombrando para ello al Cardenal Antonio Samoré.
     Junto con ellos, queremos hacer memoria de los obispos chilenos y argentinos que nos precedieron, en especial del Cardenal Raúl Francisco Primatesta, los cuales, valorando el inestimable bien de la Paz, lograron con santa obstinación abrir el único camino que quedaba para preservarla: la mediación del Papa.

     2. Los argentinos y chilenos nunca agradeceremos suficientemente a Dios haber evitado la demencia de la guerra y mantenido el don de la paz. Puede ser que todavía no hayamos medido de manera cabal el abismo en el cual estuvimos a punto de caer. E incluso que no hayamos valorado en plenitud los amplios campos que se han abierto para la cooperación e integración de nuestros pueblos, y cuánto podemos aún beneficiarnos.

     3. Mirada a la distancia, la mediación de Juan Pablo II es mucho más que una acción pacificadora entre dos países litigantes iniciada hace más de treinta años, y concluida exitosamente hace veinticinco. Es una fuente perenne de inspiración de alta política internacional, que el Papa enunciaba en dos principios. El primero, buscar las coincidencias antes que las divergencias. Juan Pablo II lo expresaba así a las delegaciones argentina y chilena al comienzo de las conversaciones: “Convendría planear las negociaciones buscando en primer lugar, los puntos de convergencia entre las posiciones de ambas Partes; aunque la controversia aparezca bastante complicada, no debe ser imposible encontrar tales puntos”.
     El segundo principio, cooperar entre las naciones: “Considero también oportuno que reflexionéis sobre las posibilidades que vuestras Naciones, tienen de colaborar en toda una serie de actividades dentro e incluso fuera de la zona austral. Del desarrollo de esas actividades pueden derivarse ventajas indudables para el bienestar de ambos pueblos y también -¿por qué no?- para otras Naciones. Creo que el descubrimiento y la preparación consiguiente de amplios sectores de cooperación crearían condiciones favorables para la búsqueda y el hallazgo de la solución completa para las cuestiones más complicadas del diferendo: solución completa y definitiva a la que es menester llegar” (Discurso 27 septiembre 1979).

     4. En vísperas del Bicentenario 2010-2016, los principios que dieron origen al Tratado de Paz y Amistad entre la Argentina y Chile, que dispone “la obligación de solucionar siempre todas sus controversias por medios pacíficos”, son inspiradores también en el presente para la conducta de los ciudadanos y de los diversos sectores sociales, y para las políticas que han de adoptar las autoridades a fin de cohesionar y pacificar al pueblo argentino, y celebrar con verdadera alegría el próximo jubileo de la Patria.

     5. Hoy los Obispos argentinos peregrinamos al Santuario de Nuestra Señora de Luján, para agradecer el insigne beneficio del Tratado de Paz y Amistad entre la Argentina y Chile, y encomendar a Dios Nuestro Padre, por medio de la Santísima Virgen María, la Misión Continental que se realiza en nuestra Patria, y el Año Sacerdotal, en ocasión del 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars.

     Pedimos a nuestro pueblo que nos acompañe con su oración


Publicado por verdenaranja @ 21:15  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios