Martes, 24 de noviembre de 2009

Piden a legisladores rechazar “matrimonio homosexual”
Buenos Aires, 12 Nov. 09 (AICA)
  

La Comisión Arquidiocesana de la Mujer, cuyas responsables son Lila Archideo y Mónica Torino, pidió a Dios, “fuente de toda razón y justicia”, que ilumine a las mujeres y varones argentinos, y solicitó a “los señores diputados el rechazo” de los proyectos tendientes a modificar el Código Civil, para permitir el mal llamado “matrimonio” entre personas del mismo sexo.

     Asimismo, afirmo que “el matrimonio entre varón y mujer no lesiona la igualdad ante la ley ni discrimina a personas que tengan diversas opciones sexuales porque distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es, en principio, inaceptable.

     “No obstante atribuir el ‘status’ social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no sólo se opone a la justicia, sino que es requerido por ésta”, subraya en un comunicado.

Texto completo del comunicado

     En relación a los proyectos de ley que proponen la modificación del Código de Derecho Civil de la Nación permitiendo el matrimonio de personas del mismo sexo queremos afirmar que:

     El matrimonio entre varón y mujer constituye una totalidad de amor conyugal en la que entran todos los elementos de la persona y exige la donación recíproca definitiva y fiel y se abre a la fecundidad. (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1643). La familia, fundada y vivificada por el amor del matrimonio, es una comunidad de personas: del hombre y de la mujer esposos, de los padres y de los hijos. Su primer cometido es el de vivir fielmente la realidad de la comunión con el empeño constante de desarrollar una auténtica comunidad de personas. (Cfr. FC 18)

     La relevancia del único verdadero matrimonio para la vida de los pueblos es tal, que difícilmente se pueden encontrar razones sociales más poderosas que las que obligan al Estado a su reconocimiento, tutela y promoción. Se trata, en efecto, de una institución más primordial que el Estado mismo, inscrita en la naturaleza de la persona como ser social. El matrimonio, en cuanto expresión institucional del amor de los cónyuges, que se realizan a sí mismos como personas y que engendran y educan a sus hijos, es la base insustituible del crecimiento y de la estabilidad de la sociedad. No puede haber verdadera justicia y solidaridad si las familias, basadas en el matrimonio, se debilitan como hogar de ciudadanos de humanidad bien formada. (Cfr. Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española, Madrid, 15 de julio de 2004)

     Por otra parte queremos afirmar que el matrimonio entre varón y mujer no lesiona la igualdad ante la ley ni discrimina a personas que tengan diversas opciones sexuales porque:

     Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es, en principio, inaceptable. No obstante atribuir el “status” social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no sólo se opone a la justicia, sino que es requerido por ésta.

     No existe discriminación cuando se les impide casarse a los homosexuales entre sí, por que no es arbitrario negarle el derecho al matrimonio a quienes no cumplen las condiciones de la institución, ni tampoco pueden satisfacer las finalidades de la misma en cuanto tiene como presupuesto sustancial el carácter heterosexual.

     No estamos ante un hecho privado o una opción religiosa sino frente a una institución que es reconocida y tutelada por nuestro Código Civil porque afecta directamente al bien común de nuestro país. Estamos ante una realidad de orden natural que antecede al derecho positivo y, por lo tanto éste debe reconocerla, respetarla y promoverla. (Cfr. Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, 5-9-2009)

     Sin duda es lógico aceptar la posibilidad de actos privados mientras no ofendan al orden ni a la moral pública. También es admisible la consideración de algunos efectos derivados de situaciones de hecho que pueden justificar su atención jurídica. (Cfr Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, 4 de noviembre de 2009)

     Desde otro punto de vista, es importante decir también que el 96,5 % de los países no tienen matrimonio para personas del mismo sexo. En el mundo existen 198 países, de los cuales sólo 7 lo tienen en su normativa: Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega y Suecia.

     En EEUU, sólo 6 de los 50 estados han aprobado estos matrimonios; 31 han votado en los últimos años expresamente en contra de tal posibilidad, de los cuales 29 aprobaron reformas constitucionales que prohíben el matrimonio de personas del mismo sexo.

     Pedimos a Dios, “fuente de toda razón y justicia” que ilumine a las mujeres y varones argentinos y solicitamos a los señores diputados el rechazo de dichos proyectos.+


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