Martes, 24 de noviembre de 2009

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el trigésimo segundo domingo durante el año. (AICA)
(9 de noviembre de 2009)
 

“Hacia Loreto” 

Falta una semana para la peregrinación al Centro de espiritualidad de Loreto. Como realizamos desde hacia varios años los terceros domingos de noviembre, o sea el próximo domingo 15, celebraremos el día de los Santos Mártires de las Misiones, con la peregrinación, la Misa central a las 9 horas y las distintas actividades que se han organizado en Loreto. Por esta razón hemos suspendido todas las Misas del domingo por la mañana significando el acontecimiento que celebramos. Muchos peregrinos irán a pie saliendo de distintos lugares prefijados de la Provincia. En Posadas saldrán desde la Parroquia de Fátima el sábado por la tarde, así como desde Alem, desde San Martín de la Parroquia Cristo Rey de Oberá, y desde Jardín América. También irán en peregrinación centenares de biciclistas y en otras movilidades. Desde Loreto profundizaremos nuestra memoria y lo vivido en la evangelización de la Iglesia en nuestra región de Misiones. La memoria nos permite ganar en identidad y en consistencia para encarar los desafíos pastorales de este nuevo siglo que estamos iniciando. También Loreto es una expresión de Comunión, como familia reunidos junto a los Santos, quienes fueron testigos de la fe, y junto a María de Loreto, la Madre que convoca en su Casa.

En esta celebración en Loreto nos prepararemos a celebrar el próximo año 2010, los 400 años de la fundación en el Guayrá de las reducciones de Loreto y San Ignacio Miní, fundadas por los padres José Cataldino y Simón Massetta. En Loreto se concentra la historia, la grandeza y los sufrimientos de un pueblo que vivió el crecimiento y también la muerte y esclavitud provocado por los portugueses, que llevó a tener que huir del Guayrá, y vivir la proeza de bajar por el Paraná de la mano del tan querido P. Antonio Ruiz de Montoya, con miles de indígenas con quienes realizaron la refundación de dichas reducciones en las actuales Loreto y San Ignacio. En nuestro centro de espiritualidad también tenemos especialmente presente al P. Antonio Ruiz de Montoya, tan querido por sus hijos y hermanos indígenas quienes dieron fiel cumplimiento a su pedido de que sus restos, “sus huesos” descansen en Loreto: “No permitan que mis huesos queden entre españoles, aunque muera entre ellos; procuren que vayan donde están los indios mis queridos hijos, que allí donde trabajaron y se molieron han de descansar”. Para cumplir este deseo, un grupo de guaraníes viajó de Loreto hasta Lima para buscar sus restos, los cuales descansan en nuestro Centro de espiritualidad.

En el camino de evangelización, que nos hemos propuesto desde Aparecida y nuestro primer Sínodo Diocesano, en orden a asumir los desafíos que exigen nuestro tiempo, está el acompañamiento de “la piedad popular como espacio de encuentro con Jesucristo”. La peregrinación, la visita a los centros de espiritualidad y santuarios, son una expresión clara de fe de nuestra gente. Sobre este tema Aparecida señala: “El Santo Padre destacó la “rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”, y la presentó como “el precioso tesoro de la Iglesia Católica en América Latina”. Invitó a promoverla y protegerla. Esta manera de expresar la fe está presente de diversas formas en todos los sectores sociales, en una multitud que merece nuestro respeto y cariño, porque su piedad “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer”. La religión del pueblo latinoamericano es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular, profundamente inculturado, que contiene la dimensión más valiosa de la cultura latinoamericana…” (258). “Entre las expresiones de esta espiritualidad… destacamos las peregrinaciones, donde se puede reconocer al Pueblo de Dios en camino. Allí el creyente celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de tantos hermanos, caminando juntos hacia Dios que los espera. Cristo mismo se hace peregrino, y camina resucitado entre los pobres. La decisión de partir hacia el Santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un encuentro de amor. La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios… Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual” (259).

El próximo 15 de noviembre nos encontraremos en Loreto, celebrando la Memoria de los Mártires de las Misiones, junto a nuestra Madre de Loreto, en su Casa.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

 

 


Publicado por verdenaranja @ 22:27  | Hablan los obispos
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