Domingo, 29 de noviembre de 2009

Comentario al evangelio del domingo primero de Adviento  - C publicado en Diario de Avisos el domingo 29 de Noviembre de 2009 bajo el epígrafe DOMINGO CRISTIANO.

Siempre es Adviento

Daniel Padilla

 

Yo no sé si el hombre de hoy sabe qué es el "adviento". Incluso, no sé si, los que nos llamamos cristianos, nos sentimos de verdad inmersos en esa dinámica de "vivir en adviento". Y, sin embargo, para quienes concebimos el mundo y la historia traspasados de "trascenden­cia", resulta que todo es "adviento". Pasado, futuro y presente giran ininte­rrumpidamente pendiente de "Alguien que vino, que vendrá y que está viniendo siempre".

El pueblo de la antigua alianza, des­pués de pasar un largo calvario de esclavitudes, privaciones, destierros y caminos, fue dándose cuenta de que "Dios había venido a ellos". Aquel éxodo les fue educando. Y comprendie­ron que Dios les había guiado y prote­gido. Adviento pasado. Y así lo recita­ban sus salmos: "Recuerden las mara­villas que Yahvé ha obrado, sus porten­tos, las sentencias de su boca". Y la reflexión sobre ese "adviento pasado" le sirvió, además, como figura y anti­cipo, como ejercicio de esperanza, para anhelar un "adviento futuro". Dios les visitaría con nuevas mercedes. Con la gran merced. Y en esa esperanza se debatió, gimió, anheló y rezó. Oigan a Isaías: "Destilen, cielos, el rocío de lo alto y que las nubes lluevan al Justo". Y en otro lugar: "Compadécete, Señor, de nosotros, que te esperamos". Hasta que el "futuro" se hizo "presente". Cuando "llegó la plenitud de los tiem­pos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley".

Ahí empezó la nueva economía. El tiempo nuevo. Y un adviento tridi­mensional gira y gira -¡es la bella danza de la esperanza!- ante los ojos y el corazón de cada creyente y delante del "pueblo de Dios" que camina en éxodo. Estas cuatro sema­nas pretenden eso: que el hombre del siglo XXI se dé cuenta que un día, hace dos mil años, "apareció la benignidad de Dios y trajo la salvación para todos los hombres". Que "la eternidad" se mezcló con el "tiempo" y que vivimos ya definitivamente en la "eternidad". Y así, teniendo en cuenta esa "Encar­nación, Muerte y Resurrección" del Hijo de Dios -¡adviento pasado!-aprendamos, como el pueblo de Israel, a vivir en la esperanza del "adviento futuro". Y así, como el "criado solícito", o como las "vírgenes prudentes", preparemos el futuro, en diligente anhelo: "viviendo sobria­mente, honradamente, religiosa­mente, aguardando la dicha que espe­ramos". Porque, "el Señor vendrá, a la hora que menos pensemos". Y estas palabras del Señor "no fallarán". "Antes fallarán el cielo y la tierra".

Y, teniendo nuestras vidas enmarca­das entre esos dos advientos, pasado y futuro, ejercitémonos cada día en el convencimiento de que Dios está pre­sente entre nosotros; celebrémoslo jubilosamente en todos los matices que nos ofrece la Liturgia; y busquemos sobre todo la dirección que Jesús mismo nos señaló para vivir siempre en su presencia, los pobres: "A los pobres los tendrán siempre entre ustedes".

Sí, es Dios, que nos sale al encuentro en las personas y en los acontecimien­tos. Ignorarlo, no reconocerlo supone despreciar la gracia inmensa del mismo Dios que nos busca y que nos llama. Ojalá ante tanta iniciativa de gracia de Dios suceda la correspondencia de nuestro corazón. Que lo reconozcamos. El está. El acontece en la vida.

Nuevo Año Litúrgico. Puesta en mar­cha de "un nuevo Tour". 365 etapas. De montaña y de llanura. De contrarreloj y de aparente calma. El corredor de fondo es un signo viviente para todo el año. Que sea nuestra mascota. Hoy mismo comenzamos a correr dando vueltas alrededor de "El que era, el que es y el que vendrá". Ya lo saben: "Siem­pre es Adviento".


Publicado por verdenaranja @ 9:23  | Espiritualidad
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