Lunes, 30 de noviembre de 2009

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el trigésimo tercer domingo durante el año. (AICA)
(15 de noviembre de 2009)
 

“LA CASA DE LORETO” 

Este domingo es muy importante porque estamos celebrando a San Roque González, junto a San Juan del Castillo y San Alfonso Rodríguez, con nuestra peregrinación a la Casa de nuestra Madre, el centro de espiritualidad de Loreto. Celebramos la fe de estos hombres, su testimonio evangelizador en nuestra tierra y su martirio. En realidad queremos celebrar la memoria de tantos hombres que vivieron su fe en Jesucristo, armaron pueblos, promocionaron las comunidades indígenas y generaron cultura. En Loreto celebramos la memoria y queremos actualizar y renovar nuestra fe, esperanza y caridad en el presente. Hoy como ayer estamos llamados a dar respuesta de Jesucristo, el Señor, a tantísimos desafíos evangelizadores en este inicio del siglo XXI. Nuestro Centro de espiritualidad no es solo un templo, implica la memoria y el presente de todo un espacio religioso. La Capilla de la Virgen de Loreto, con la espiritualidad de “la familia” , de Nazareth, al que la Virgen de Loreto nos convoca. También el camino procesional “al monte calvario” con la vida pública del Señor, y que profundizaremos como espiritualidad durante el 2010, en relación a la celebración del bicentenario en nuestra Patria. El vía crucis y la capilla del monte calvario. Así como el futuro templo Mayor, donde actualmente se significa con una ermita de los Mártires de las Misiones, el lugar donde estará dicho futuro templo. Desde Loreto y junto al parque temático y reducción de Santa Ana, así como San Ignacio, se va conformando el espacio y el don de un pasado y presente religioso, que nos ayudará que nuestra fe en Jesucristo, el Señor, se renueve desde “María”, desde “la cruz” y desde el testimonio de “nuestros Mártires”.

Aquí una breve reseña de San Roque González como recuerdo, e invocación para que especialmente Él, así como los otros Mártires y tanta gente que fueron testigos de la fe, nos convoquen a que nosotros también seamos Santos y constructores de una Patria de hermanos y una tierra en la que podamos vivir en esperanza.

Roque González de santa Cruz nació en Asunción del Paraguay en 1576, de padres españoles. Fue uno de los primeros sacerdotes criollos. Ordenado en 1598, fue enviado hacia las sierras del Mbaracayú donde los encomenderos explotaban a los indígenas en los yerbales, asumió después el Curato de la Catedral de Asunción. Comenzó la prédica entre los guaycurúes y grupos guaraníes desde la época de su noviciado, pero su prueba decisiva la constituyó el trabajo en la reducción de San Ignacio Guazú, fundada por el P. Lorenzana en 1610. Allí Roque González realizó tareas de constructor, según la Carta Anua de 1615, “el mismo en persona es carpintero, arquitecto y albañil; maneja el hacha, labra la madera y la acarrea al sitio de construcción enganchando él mismo, por falta de otro capaz, la yunta de bueyes”. A fines de 1614 se encamina hacia el río Paraná para fundar nuevas reducciones; el 25 de marzo de 1615 funda Nuestra Señora de la Anunciación de Itapúa, en la actual Posadas. Aquí Roque, sus compañeros y los indios sufrieron las peripecias del hambre primero y la peste después; fueron socorridos por los religiosos franciscanos desde Corrientes y más tarde la reducción se trasladó a la otra orilla con el nombre de Nuestra Señora de la Encarnación. En este tiempo Roque realizó una excursión por el Río Paraná, probablemente hasta la desembocadura del Iguazú. En 1619 llega a la región del Río Uruguay donde a pesar de las dificultades y resistencia de los indios pudo fundar Concepción. Consolidada esta reducción se convirtió en madre de otras en la región. Al otro lado del río funda Nuestra Señora de la Candelaria, destruida por indígenas enemigos cuando se ausenta Roque al ser designado Superior de los nuevos pueblos. Se interna luego en el Tapé donde funda en 1622 el pueblo de San Nicolás de Paratiní. Afianzada esta fundación, se dirige con el P. Pedro Romero hacia el norte para fundar Candelaria de Caazapaminí en 1627; aquí queda el P. Romero. Roque, en tanto, continúa junto a Juan del Castillo hacia las selvas del norte de Jyui Grande donde establece la reducción de Asunción del Jyui el 15 de agosto de 1628, que deja a su compañero. Finalmente Roque funda el pueblo de Todos los Santos del Caaró el 1 de noviembre de 1628, en ella hallarán la muerte pocos días después.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo! 

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

 

 


Publicado por verdenaranja @ 21:10  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios