Lunes, 14 de diciembre de 2009

Lectio divina para el segundo domingo ded Adviento - C 2009 ofrecido por la Delegación de Liturgia de la Diócesis de Tenerife. 

TEXTO:           “Lucas 3, 1‑6”

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

MEDITACIÓN:            “Preparad el camino”

Muchas veces nos quejamos de que las cosas no van bien, de que seguimos inmersos en nuestras contradicciones y en nuestras negatividades. Es como si esperásemos el milagro de fuera, de que una especie de varita mágica con el nombre de “dios” tuviese que venir a arreglarlo todo y, si no sucede, volcamos todas las fuerzas o desencantos en ese dios que nos gustaría que fuese, pero que no es y no actúa.

En este clima de adviento en el que nos adentramos tu palabra trata de ponernos las cosas en su sitio, una vez más. Tú vienes, quieres situarte en medio, dentro, de nuestra realidad, de nuestro corazón, de nuestra historia, pero no a golpe de varita, no a golpe de milagro o de imposición. Para que puedas situarte y quedarte necesitas que te dejemos, que creemos el espacio. No podemos meter a un huésped en casa si la tenemos llena totalmente o si no abrimos la puerta.

El profeta Juan quiso y quiere ayudarnos a hacer sitio, a adecuarlo. El Señor viene y hay que preparar el marco. Hay que allanar, hay que elevar, hay que quitar, hay que enderezar,  hay que remodelar actitudes, hay que cambiar esquemas, hay que replantear principios, hay que poner de nuestra parte toda nuestra verdad de fondo, para que tú puedas quedarte en nosotros, para que puedas ir tocando nuestro corazón, calentarlo con tu presencia amorosa, ilusionarlo con tu palabra, iluminarlo y fortalecerlo con tu esperanza, convencernos de que tú, sólo tú, puedes ir liberando nuestro corazón de todo lo que le condiciona, de todo lo que no le permite ser él mismo frente a sí mismo y frente a toda la realidad externa agresiva, indiferente o ridiculizadora.

Tú vienes, Señor, tú estás llamando continuamente a nuestra puerta, con el empeño de dar respuesta a nuestros anhelos más profundos y auténticos, y yo tengo mucho terreno que preparar para facilitarte el acceso, y contigo sé que puedo hacerlo, porque tú eres esperanza y fuerza.

ORACIÓN:           “Portador de esperanza”

Señor, tu palabra no sólo es llamada, es también reto. Reto para poner en juego la fuerza que hay en mí en la construcción de mi existencia.  Ayúdame a responder no sólo a tu llamada que me viene de fuera, sino a la que pronuncias desde mi interior más auténtico. Dame valor, fuerza e ilusión para hacer frente a lo que me ata, me condiciona, a lo que no me deja ser yo, a lo que frena lo que hay de más auténtico en mí.

Que sea, Señor, accesible. Que elimine obstáculos que te cierren el paso a ti y a todos los que quieren acercarse a mí; que sea portador de una sonrisa, portador de esperanza, portador de ti.

CONTEMPLACIÓN:          “Grito de amor”

Voz que grita
en mi corazón desierto.

Ansias de un Dios
que sale a mi encuentro
para ofrecerme
una palabra de vida,
para abrir la puerta
de mi esperanza ahogada.

Grito de amor
que ansía una respuesta
que abra un resquicio
para su caricia suave,
y la fuerza transformadora
de mi terreno accidentado
y pobre.

Cercanía de un Dios
que viene,
que está,
que llama,
para ofrecerme la vida
de su Vida.


Publicado por verdenaranja @ 16:00  | Liturgia
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