Jueves, 24 de diciembre de 2009

Mensaje del  Padre Giovanni Salerno, msp para la Navidad de 2009, publicado en revista "n. 3 Navidad 2009" de MISIONEROS SIERVOS DE LOS POBRES DEL TERCER MUNDO - OPUS CHISTI SALVATORIS MUNDI.

Queridos amigos: 

También este año hemos llegado al umbral de la fiesta solemne de la Navidad, tan esperada por los niños, y no sólo por ellos.

Se trata, en efecto, de una solemnidad que siempre nos prepara-mos a vivir con alegría, convencidos de que todo el mundo la vivirá con ese mismo espíritu, de manera especial los pobres. Y los medios de comunicación social hacen grandes esfuerzos para transmitir este gozoso mensaje, propo­niendo narraciones y escenificaciones conmovedoras, que llegan incluso a convencernos de que de veras este período, de un modo mágico, se trans-forma también para los pobres en un oasis feliz. La realidad, sin embargo, es muy diferente: a dos mil años de distan­cia de la venida de Jesús, en muchos territorios del Tercer Mundo, incluida la Cordillera de los Andes, sigue escu­chándose incesantemente el grito de Raquel: "Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen" (Mt 2, 18).

Se trata de un grito que la Iglesia desde siempre ha hecho suyo en

favor de los muchos pobres del Tercer Mundo. ¿Cómo no recordar las palabras angustiosas del Papa Pablo VI en su encíclica Populorum Progressio?

"Hoy en día nadie puede ya ignorarlo: en continentes enteros son innumerables los hombres y mujeres torturados por el hambre, son innumera­bles los niños subalimentados, hasta tal punto que un buen número de ellos muere en la tierna edad; el crecimiento físico y el desarrollo mental de muchos otros se ven con ello comprometidos, y regiones enteras se ven así condenadas al más triste desaliento" (PP, 45).

Este mismo grito ha sido evoca-do nuevamente por el Santo Padre Benedicto XVI en su última encíclica "Caritas in veritate", en la que, remon­tándose precisamente a un pasaje de la encíclica de Pablo VI, reafirma que "los pueblos hambrientos interpelan hoy, con acento dramático, a los pueblos opulen­tos" (CV, 17. Cfr. PP, 3).

Nuestro Movimiento, nacido precisamente como respuesta al grito desgarrador de la Populorum progres­sio, no admite desalientos o retrocesos, sino que avanza para realizar en medio de los más pobres los deseos del Santo Padre, haciendo propias las preocupa­ciones de la Iglesia. 

Justamente por eso nuestras Hermanas Misioneras Siervas de los pobres del Tercer Mundo, viendo a tantos niños morir de hambre fren­te a la indiferencia del gobierno que rehúsa hacerse cargo de la dramáti­ca situación, han abierto una nueva misión en el pueblo de Cusibamba, a 4.300 m.s.n.m., para aliviar el hambre de muchos niños pobres y al mismo tiempo evangelizarlos. 

Si todos los "hombres de Iglesia" pensaran en los pobres del Tercer Mundo, ¡cómo se enriquece-rían espiritualmente, experimentan-do que "quien ayuda a los pobres le presta a Dios" (Pr 19, 17)! 

En la alta Cordillera, la situa­ción de la gente indígena y sobre todo de tantos y tantos niños se vuelve cada vez más dramática, también como consecuencia del hecho que los gobernantes han declarado "triunfalmente" que el Perú es hoy un país de gran desa­rrollo, y por eso rehúsan orgullosa-mente las ayudas económicas ofre­cidas a favor de los más pobres. 

Tal vez olvidan que tan sólo en los primeros meses de este año 2009 en las regiones de Puno, Cuzco, Huancavelica y Huancayo se han registrado más de doscien­tos decesos de niños por neumonía a causa del intenso frío. 

Estos datos se refieren úni­camente a los niños registrados en alguna oficina del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC). Se trata entonces de datos poco indicativos de la realidad en todo su conjunto, pues se sabe que en la sola región de Cuzco hay más de 60.000 niños no registrados. 

El futuro de los pobres no depende por cierto de los gobernan­tes, a menudo carentes de fe o con una fe moribunda y el corazón duro como piedra. 

El futuro de tantos y tantos niños pobres depende de las deci­siones valientes, heroicas, de jóve­nes dispuestos a ponerse al servicio de los más pobres. 

Siempre me pregunto: "¿Cuál hubiese sido el futuro de tanta gente indígena a la que asistimos en los diferentes pueblos de la Cordillera, y cuál hubiese sido el futuro de los más de mil niños a los que asistimos diaria-mente en nuestros centros, si no hubiese surgido nuestro Movimiento con tantos corazones generosos deci­didos a socorrerlos?". 

Nuestros jóvenes sacerdotes y hermanos consagrados, nuestras jóvenes hermanas, y nuestros jóvenes matrimonios y familias misioneras que desde varias naciones han escuchado claramente el grito de los más pobres no han dudado en dejar casa, trabajo, comodidades y afectos familiares para venir a salvar la almas de tantos ino­centes. 

Todos ellos han respondido al grito de los más pobres con el corazón ardiente de amor, buscando única-mente la Gloria de Dios. 

Mi corazón misionero arde del \' deseo de que este grito en el cual se reconocen distintamente el llanto de tantos niños hambrientos, así como el silencio doloroso de tantos hermanos nuestros que viven en el más triste abandono, penetre, en esta Santa Navidad, en el corazón de muchos jóvenes como una verdadera "llamada a las armas" para salvar a tantos her-manos condenados a una vida inhu­mana. 

¡Feliz Navidad a todos! 

P. Giovanni Salerno, msp


Publicado por verdenaranja @ 16:07  | Espiritualidad
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