Lunes, 28 de diciembre de 2009

Dalat (Agencia Fides) – Es un acontecimiento que “llena de esperanza” los corazones de los católicos vietnamitas, abre nuevas perspectivas, suscita grandes expectativas: el encuentro entre el Papa Benedicto XVI y el Presidente de Vietnam, Nguyen Minh-Triet, anunciado para el 11 de diciembre, en Vaticano, cataliza la atención de la Iglesia vietnamita que ha abierto hace poco su Año Santo y que vive el Adviento en “alegre espera de las gracias del Señor”: es cuanto declara en una entrevista a la Agencia Fides Su Excelencia Mons. Pierre Nguyen Van Nhon, Obispo de Dalat y Presidente de la Conferencia Episcopal de Vietnam.

¿Excelencia, cuales son sus sentimientos y sus esperanzas en la víspera de este historico encuentro?

Somos vietnamitas y somos católicos: y estamos orgullosos de serlo. Todavía resuena en nuestros corazones la invitación del Cardenal Roger Ethegaray que, en el curso de una histórica visita en Vietnam en el 1989, nos dijo: “¡Amad el Vietnam! ¡Amad a la Iglesia!” Por eso hoy estamos honrados por este encuentro en Vaticano entre Su Santidad Benedicto XVI y el Presidente Nguyen Minh-Triet. Para nosotros este encuentro es señal del recíproco respeto, que permitirá un cambio muy útil. La comunicación sirve en vista de una mutua comprensión, que abrirá así nuevas promesas y esperanzas para Vietnam y para la Iglesia católica.

¿Cuáles argumentos estarán a la orden del día?

Según las informaciones circulantes, sabemos que esta visita del Presidente en Vaticano tiene el objetivo de hacer progresar el proceso de normalización de las relaciones entre Vietnam y la Santa Sede. No tenemos otras informaciones particulares sobre los contenidos del encuentro.

¿Qué se espera la comunidad católica de Vietnam de esta visita?

Durante la visita ad limina de los Obispos vietnamitas a Roma, en junio pasado, Benedicto XVI, ha recordado a los Obispos que “una sana colaboración entre la Iglesia y la comunidad política es posible” y a tal propósito la Iglesia invita todos sus miembros a comprometerse lealmente por la edificación de una sociedad justa, solidaria y ecuánime”. Con este espíritu, nosotros rezamos mucho por esta visita: todos los católicos vietnamitas desean que el encuentro traiga frutos copiosos y duraderos para nuestro pueblo y para la Iglesia católica.
¿Cuál es el significado del encuentro, a la luz del Jubileo que vive la Iglesia vietnamita?
Estamos viviendo este Año Jubilar, abierto el 24 de noviembre, sobre el tema “La Iglesia de Cristo en Vietnam: misterio, comunión y misión”. Esta celebración se introduce en el surco de la milenaria tradición de la Iglesia como un tiempo propicio de gracia, de conversión, de reconciliación, en vista de la evangelización. Somos conscientes que la Buena Noticia ha sido sembrada por los misioneros en siglos pasados y que nuestra Iglesia ha nacido de la sangre de nuestros antiguos mártires. Hoy queremos ser dignos de la gracia de nuestros orígenes: en el Jubileo queremos profundizar y enriquecer la comunión eclesial para construir el bien común de la sociedad. Por esto deseamos que el encuentro ponga de relieve que la Iglesia no entiende en ningún modo sustituirse a los responsables gubernativos. Deseamos solamente, en un espíritu de diálogo y colaboración respetuosa, poder dar una justa contribución a la vida de la nación, al servicio de todo el pueblo.

¿Cómo es la situación de la Iglesia en Vietnam hoy?

Es una comunidad que, como el Cardenal Roger Etchegaray ha subrayado durante la ceremonia de abertura de nuestro Año Jubilar, vive de “reconciliación y esperanza”. La Iglesia católica en Vietnam comparte plenamente la suerte de todos los hermanos y las hermanas vietnamitas y tiene un único objetivo: amar y servir a Nuestro Señor Jesucristo, que ha venido al mundo a traer la Buena Noticia: “Dios es nuestro Padre, Dios es amor”(PA) (Agencia Fides 10/12/2009)


Publicado por verdenaranja @ 21:27  | Entrevistas
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