Martes, 29 de diciembre de 2009

Ideas para la homilía del día de la 96ª Jornada Munidal del Emigrante y Refugiado bajo el lema "Hoy acogemos, mañana compartimos", a celebrar el 17 de Enero de 2010, 2º domingo del Tiempo Ordinario.


IDEAS PARA LA HOMILÍA

  • "Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te llamarán «Mi favorita», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá marido". (Primera Lectura, de Isaías)

Para Dios, el ser humano, creado a su imagen y semejanza, está llamado a ser alguien y algo importante en la vida: corona fúlgida...diadema real...Y, entre los seres humanos, los más necesitados, como pueden ser los menores inmigrantes, son los favoritos de Dios, los preferidos por Él...

No pueden quedar abandonados a su suerte ....Debernos acompañarlos y ayudarlos a ser ellos mismos, hasta que en sus vidas rompa la aurora de la justicia. Y esto, siempre con mucho amor y con mucha cons­tancia: Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré...

  •  "Contad las maravillas del Señor a todas las naciones." (Salmo 95. Salmo responsorial)

España residen inmigrantes que pertenecen a más de 113 países como puede verse en la Tabla. Hay que tener en cuenta que el INE incluye en cada continente un apartado titulado "Resto de países", por lo que podemos intuir que el número real de países distintos puede que oscile entre 130 y 150.

Esta diversidad de países conlleva una diversidad de culturas, confesiones religiosas, situaciones sociales, políticas y económicas. etc. La inmigración representa, pues, una magnífica oportunidad de cantar, con la prudencia pastoral adecuada en cada ocasión, las maravillas del Señor, cuya mayor gloria es que el hombre viva (San Ireneo) ¿Dónde y cómo se encuentra nuestra comunidad en relación con estas opor­tunidades que el hecho migratorio nos presenta?

  • "Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en, todos. En cada uno se manifiesta el Es­píritu para el bien común. [...1 El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece". (2a lectura. Efesios)

La inmigración pone de manifiesto que vivimos en una sociedad donde la pluralidad cobra rasgos de identidad. En esta sociedad plural hay o debe haber tarea para todos, si distinción de origen geográfico, clase social o religión. A todos los que vivimos en ella nos une un mismo Dios que nos invita a trabajar siempre por el bien común y no por el bien exclusivo de nuestro propio grupo de pertenencia.

  • "Haced lo que Él diga" (Evangelio de S.Juan)

En la pastoral con inmigrantes debemos siempre movernos con criterios evangélicos. Estos criterios tienen que constituir nuestra seña de identidad. El Señor se nos manifiesta constantemente de dife­rentes maneras y en contextos muy diversos. En este sentido, lo que Él nos vaya diciendo debemos tra­ducirlo en gestos y planes concretos de actuación para hacer de nuestro mundo la casa común de todos y cada uno de los que la habitamos.

  • En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en Él.

El crecimiento de la fe de los discípulos, nos dice el texto evangélico, es consecuencia de la presencia de signos concretos en los que Jesús manifiesta la gloria de Dios. En Caná de Galilea, Jesús comenzó estos signos que luego continuaría mostrando a lo largo de toda su vida pública.

A través de nuestras vidas y de nuestras acciones también nosotros estamos llamados a transparentar la gloria de Dios y hacer que todos los que entran en contacto con nosotros, autóctonos o extranjeros, puedan llegar a conocerle.

  • Recalcar la idea de que Jesús en la Bodas de Caná es acogido como invitado (igual que nuestros emi­grantes) para compartir la mesa de la fiesta ( María le invita a hacer la serial de la conversión del agua en vino) y de la fraternidad. Ofreciendo siempre lo mejor — de nosotros mismos- (el mejor vino)
  • María, la mujer fuerte y sensible, se fija en lo que "falta". Cuando nuestra atención se dirige a los me­nores se trata de atender y estar atento a lo que les falta a nuestros menores emigrantes y refugiados. La acogida es muy estrecha si no observamos lo que le falta a nuestros menores y refugiados. Hay que agudizar la sensibilidad cristiana para detectar las carencias mayores: la de los más débiles

 


Publicado por verdenaranja @ 16:56  | Migraciones
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