Mi?rcoles, 30 de diciembre de 2009
Homilía de monseñor José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario en la misa por los 50 años de la creación de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina en Rosario. (AICA)
(4 de diciembre de 2009)

50 Años de la Facultad de Derecho de la UCA en Rosario 

Queridos hermanos:

Hoy celebramos los cincuenta años de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina en la Arquidiócesis de Rosario. Celebrar un aniversario jubilar es dar gracias a Dios que ha guiado nuestros pasos durante estos años pasados, y al mismo tiempo es reconocer con gratitud este momento presente que vive la Universidad en nuestra iglesia arquidiocesana, con  la firme esperanza de continuar con una renovada voluntad de servir a la Iglesia y a la sociedad. Es decir, es una ocasión de lo más propicia para contemplar la actividad llevada a cabo y para trazar las líneas del camino por venir y de  los compromisos futuros.

Por ello es motivo de profunda alegría celebrar juntamente con el Señor Arzobispo emérito de Rosario,  con el Rector  de la Universidad Católica y con los sacerdotes vinculados a la Universidad Católica; así como también que nos acompañen  las autoridades que hoy están presnete: el representante del Señor Gobernador de la Provincia,  el Representante de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, el  Sr. Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Rosario, al Secretario Académico de la Universidad Católica Argentina, y  el Director Ejecutivo de la Universidad.

Así como también, el Sr. Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias. Sociales del Rosario,  Decanos y profesores de las otras Facultades, autoridades del Poder judicial provincial y federal,  autoridades de Instituciones de Educación Superior Universitaria de Rosario y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  

Creación de la Universidad bajo el patrocinio de la Virgen

La Universidad Católica Argentina fue creada bajo el patrocinio de la Santísima Virgen y lleva su nombre “Santa María de los Buenos Aires. Y María, sede de la sabiduría, cuya misa estamos celebrando, ha sido para la Universidad una invitación permanente a buscar y encontrar en Ella, la sabiduría de Dios.

¿Es que acaso podríamos haber caminado estos cincuenta años en la Facultad y en la Universidad  sin contar con la presencia maternal de la Virgen? ¿No fue Ella que acompañó desde el comienzo a aquellos religiosos y profesionales del derecho, que sentían el desafío que implicaba iniciar las tareas de una Facultad  Católica en esta iglesia local de Rosario? Y por eso la Facultad se llamó aquí con este nombre, del Rosario, evocando la advocación mariana que le dio origen no solo a nuestra iglesia diocesana, sino también a esta Ciudad.

No hubiera sido posible seguir la meta propuesta, creciendo y mejorando cada día, - lo cual se ha visto plasmado en más de cuarenta promociones de abogados, y muchas otras de las distintas carreras de pregrado, grado y posgrado- ; si no se  hubiera recurrido  a esta Sede de la sabiduría, que nos anima y sostiene, y nos muestra en forma permanente a su Hijo Jesucristo.          

Agradezcamos por ello, la confianza depositada en la Madre de Dios, así como  la firme convicción de los Obispos que impulsaron y acompañaron esta obra, desde el Cardenal Antonio Caggiano, en sus orígenes,  hasta Monseñor Eduardo Mirás, Arzobispo emérito, en cuya diócesis de Rosario iba a crecer la Universidad Católica, y su primera Facultad del Rosario; así como al primer Rector de la Universidad, Monseñor Octavio Derisi, hasta Monseñor  Alfredo Zecca por su entrega a esta misión evangelizadora.

La Universidad católica se planta y está llamada a crecer en la iglesia diocesana. La Arquidiócesis le ofrece a la Universidad, en su circunscripción, un magnífico campo para su obra científica y pastoral, a través de sacerdotes, religiosos y laicos ;  asimismo la Universidad a medida que va creciendo le ofrece también aquello que es específico de su tarea, sobre todo la evangelización de la cultura. 

Asimismo también deseo agradecer a su primer decano el Dr. Juan Casiello, a la inolvidable jurista María Antonia Leonfanti, a los  profesores tan valorados como  Ragasiano Lo Celso, Manuel Tomás Marull, y Lorenzo Gardella, y a tantos otros, que hasta el presente, con la conducción del actual Decano Dr. Guillermo Peyrano,  y junto a todos sus colaboradores,  han ido afianzando   nuestra institución con su enseñanza y dedicación (cfr. Anuario 50º aniversario, 2009).  

Las Lecturas de la Misa  

Volviendo a las lecturas de esta Misa, queridos hermanos, la sabiduría creadora de Dios,  como leímos en el libro de los Proverbios, hizo el cielo y la tierra, “cuando colocaba los cielos ya estaba allí, cuando asentaba los cimientos de la tierra, ya estaba junto a él….y era su encanto cotidiano”. Esta sabiduría dio realce a toda la creación, y la colmó de belleza, “y gozaba con los hijos de los hombres”.

La sabiduría eterna de Dios se hizo carne en seno de la Virgen, en ella se puso a nuestro alcance, y se acercó a nosotros. Por esto podemos decir que la Virgen, también  le ha mostrado a la Universidad a su Hijo Jesús; y en Ella lo encontramos siempre, como la sede y el trono de esta sabiduría del Verbo de  Dios encarnado.

Así como nos dice el Evangelio, que  los sabios del Oriente, que venían desde tierras lejanas, encontraron al niño con su Madre; en Ella también nosotros encontramos la luz divina de su Hijo, que necesitamos; no solo para la Universidad, sino también para nuestra vida; esa sabiduría escondida, que sólo pueden encontrar los sencillos de corazón, para vivir conforme a su Palabra.

La sabiduría y la Universidad

La Universidad Católica, que es fiel a su propia identidad debe hacer de la inspiración cristiana un punto cualificado, y está llamada a promover una “nueva síntesis humanística”, un saber que sea una sabiduría capaz de orientar al hombre a la luz de sus primeros principios y de sus fines últimos, un saber iluminado por la fe (cfr. Benedicto XVI, “Las universidades…”, 19.XI.2009).  Por ello necesitamos acudir a María, la Madre de la sabiduría, para pedir por lnuestras Facultades; a fin de que ellas iluminen con la luz de la verdad y transmitan el conocimiento de tu amor.    

Como nos dice el Papa recientemente en su Encíclica  “Caritas in veritate”: “…una de las causas del subdesarrollo es una falta de sabiduría, de reflexión, de pensamiento capaz de elaborar una síntesis orientadora, y que requiere una clara visión de todos los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales” (Caritas in veritate, nº 31). Por ello, tanto la Universidad, como nuestras Facultades en Rosario tienen que continuar contribuyendo a  formar pensadores y personas que estén en los niveles de la ciencia y de la decisión y contribuyan en la vida social. Para eso debemos emplear esfuerzo y creatividad en la evangelización de la cultura.; así como también  procurando que sea “cada vez más, lugar de producción e irradiación del diálogo entre fe y razón y  del pensamiento católico” (D.A, nº 498).

Precisamente, hoy necesitamos una vez más superar la brecha existente entre la fe y la cultura, invitando a un mayor compromiso de evangelización, en la firme convicción de que la Revelación cristiana es una fuerza transformadora, destinada a penetrar las formas de pensar, los criterios de juicio, las normas de actuación. Es capaz de iluminar, purificar y renovar las costumbres de los hombres y sus culturas (cfr. Benedicto XVI, Las Universidades, ibidem).

También debemos agradecer y afianzar la presencia pastoral, formativa  y solidaria de la Universidad Católica, con sus diversas Facultades,  a través de la labor desarrollada por la Pastoral universitaria de nuestra Arquidiócesis,  mirando no sólo por la formación científica,  sino también  por extender su presencia y la de la misma Iglesia.

Misión pastoral

Por ello, la misión pastoral de la Universidad es también diocesana, y en esta misión, “Jesucristo no sólo mira a los cristianos, o sólo a los creyentes, sino a todos los hombres, porque Él, que es el centro de la fe, es también el fundamento de la esperanza . Es la esperanza que todo ser humano necesita constantemente” (Angelus, 29.XI.2009).

En esta celebración, nuestra Universidad que está en marcha en la Iglesia de Rosario,  le quiere ofrecer humildemente a Dios, como los pastores y los sabios venidos de Oriente,  los frutos  de sus cincuenta años de trabajo y de vida. Se suman a estos dones, también otros que hoy podemos ofrecer, el testimonio de la fe,  la convivencia en el campus universitario con las diversas facultades, la biblioteca puesta al servicio de la comunidad, edificada con tanto esfuerzo, y tantos otros proyectos.

La Universidad encuentra su más pleno sentido, cuando al enriquecernos humanamente, nos ayuda a creer, a dar testimonio de la fe y adorar a Dios.  Pidamos entonces que,  a nuestras  queridas Facultades,   siempre la oriente la estrella, que comenzó a guiar a los sabios venidos de Oriente,  hasta que se detuvo donde estaba el niño: “Y allí lo vieron con María su Madre, y cayendo de rodillas, lo adoraron” (Mateo 2,12).

Mons. José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario


Publicado por verdenaranja @ 22:15  | Hablan los obispos
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