Martes, 05 de enero de 2010

EPIFANÍA DEL SEÑOR
6 de enero de 2010

Guiados por la estrella luminosa de la fe, hemos venido aquí para encontrarnos con Jesús, como hicieron aquellos magos desde las tierras lejanas de Oriente. Que él, Jesús, esté, hoy y siempre, con todos vosotros.

A. penitencial: Con espíritu de alabanza y de acción de gracias, oremos en silencio.

Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Tú, fuente de inmensa alegría. CRISTO, TEN PIEDAD.
Tú, camino de verdad y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Gloria: Como los ángeles en Belén, cantemos ahora la gloria de Dios. Esta gloria que es la paz y la vida para la humanidad entera. (Gloria cantado).

1. lectura (Isaías 60,1-6): La palabra de Dios que hoy se nos proclama es una palabra luminosa, entusiasta. El profeta imagina un futuro glorioso para la ciudad de Jerusalén, llena de la luz de Dios. Una luz que nosotros reconocemos en Jesús, el hijo de María, que viene a iluminar a todos los pueblos de la tierra.

Salmo (71): Cantemos ahora, con el salmo, a aquel niño que es luz y vida para los hombres y mujeres del mundo entero. Un niño al que reconocemos como rey nuestro, un rey que ofrece la liberación a los pobres y la justicia para todos.

2. lectura (Efesios 3,2-3a.5-6): La profecía de Isaías que hemos escuchado en la primera lectura se hace reali­dad: san Pablo nos anuncia que el Evangelio de Jesús llega a todo el mundo, sin ninguna exclusión.

Hoy, después del evangelio, se puede (y es recomendable) pro­clamar el anuncio de la fecha de la Pascua y de las demás fiestas del año. Puede hacerse así: terminado el evangelio, se repite el canto del aleluya y, entretanto, sube un lector al ambón y, ter­minado el canto, proclama el anuncio. Ver el texto en las páginas amarillas. (También podría hacerse en algún otro momento, por ejemplo en el silencio después de la comunión).

Oración universal: La luz de Jesús ha venido para el mundo entero. Por ello nuestra oración debe ser ver­daderamente universal.Con el espíritu muy abierto, oremos diciendo: ESCUCH NOS, PADRE.

Por toda la Iglesia, extendida de Oriente a Occidente. OREMOS:

Por las comunidades cristianas de los países de misión, y por sus responsables. OREMOS:

Por los niños que viven esta fiesta de Reyes llenos de ilusión y alegría. OREMOS:

Por los niños que sufren la pobreza o el abandono. OREMOS:

Por nosotros, y por nuestras familias, y por nuestros amigos. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestra oración, y haz que la luz de Jesucristo alcance a todos los rincones de nuestro mundo. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro: El Hijo de Dios se hizo hombre para hacer de nosotros hijos e hijas de Dios. Por eso ahora, siguiendo su enseñanza, nos atrevemos a decir:

Despedida: Hermanos y hermanas, id y anunciad la ale­gría de Jesús, nuestro Señor, nuestra luz y nuestra vida. Podéis ir en paz.


Publicado por verdenaranja @ 13:58  | Liturgia
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