Martes, 05 de enero de 2010

Reflexión de monseñor Fernando María Bargalló,  obispo de Merlo-Moreno y presidente de la Comisión episcopal de Cáritas, en el boletín mensual “Huellas de Esperanza”,  organismo de difusión de Cáritas. (AICA)
(Noviembre de 2009)



“SOMOS HERMANOS…” SEAMOS SIEMPRE PRESENCIA VIVA DE LA IGLESIA
ENTRE LOS POBRES
 

Con los obispos argentinos afirmamos que en nuestro país "existen hondos deseos de vivir en paz y en una convivencia basada en el entendimiento, la justicia y la reconciliación". En la declaración "Somos hermanos, queremos ser Nación", que elaboramos en el marco de la 98° Asamblea Plenaria del Episcopado, expresamos con pesar que "sin embargo, percibimos un clima social alejado de esas sanas aspiraciones de nuestro pueblo".

Ahora bien, si coincidimos en el anhelo sincero y profundo de alcanzar una sociedad justa, en la que podamos convivir en armonía y la vida digna no sea un privilegio de pocos sino un derecho para todos y todas, ¿qué nos impide lograrlo? ¿somos acaso víctimas de un embrujo inevitable? Nada de eso. No cabe duda que, como país, estamos inmersos en una compleja "crisis cultural, moral y religiosa". ¿Qué podemos hacer, cada uno de nosotros, para mitigar esta crisis y ayudar a concretar aquel deseo? ¿Cuál será nuestro aporte en vistas a un Bicentenario "en Justicia y Solidaridad, sin pobreza ni exclusión, sin enemistades ni violencias"?

A la luz de nuestra misión en Cáritas, necesitamos reflexionar para discernir de qué manera podemos multiplicar los talentos que el Señor nos confió, en el desafío de ser presencia viva de la Iglesia en medio de los pobres.

Sabemos que la vida cristiana no surge de una mera decisión ética o moral, sino del encuentro con Jesús que conquista nuestro corazón y le da un nuevo horizonte a nuestra vida. Estoy seguro que todos vamos descubriendo que cuando crece la intimidad y amistad con Jesús, no sólo reconocemos mejor su llamado sino que nos ponemos gozosamente en camino tras sus huellas. Y en este seguimiento, el Maestro nos va contagiando sus mismos sentimientos, su amorosa predilección hacia los hermanos mas pequeños y desamparados. Porque, lo sabemos también, nuestra fe en Jesús quedaría renga si no nos llevara a la opción preferencial por los pobres. El nos empuja a ir a su encuentro con cercanía fraterna, acrecentando nuestro amor y responsabilidad para con ellos.

Afirmados en esta convicción, somos conscientes que nuestra misión como Cáritas no consiste tanto en "dar", sino en "darnos" a nosotros mismos como don al hermano y descubrir junto a él que la fuerza del amor es circular. Al tiempo que nos damos, recibimos; al tiempo que ayudamos a crecer, crecemos también porque aprendemos de los demás; al tiempo que consolamos salimos fortalecidos por la firme esperanza que nos testimonian los humildes y sencillos. Y si en algún momento las dificultades cotidianas nos confunden al punto de sentir que no estamos seguros acerca del rumbo de nuestro servicio, sería bueno que nos preguntemos: ¿favorezco el protagonismo de los pobres con el granito de arena de mi trabajo en Cáritas? ¿Promuevo de algún modo la vida digna y plena de mis hermanos más excluidos?  ¿soy testimonio del amor gratuito e incondicional de Dios?

Buscar con Jesús las respuestas a estas preguntas, nos ayudará a reorientar nuestro compromiso de amor y nos renovará interiormente para seguir adelante, confiados en que El camina siempre a nuestro lado y está presente en el rostro de cada hermano necesitado. 

Mons. Fernando María Bargalló, obispo de Merlo-Moreno y presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas


Publicado por verdenaranja @ 21:45  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios