Mi?rcoles, 13 de enero de 2010

Guíón litúrgico para la Eucaristía de la Infancia Misionera 2010, publicado en la revista ILUMINARE, nº 378 - Enero 2010.


INTRODUCCIÓN

La celebración de la Misa dominical nos reúne cada semana y nos hace tomar conciencia de ser Cuerpo de Cristo para vivir según esta realidad de fe, como nos dice hoy San Pablo en la segunda lectura.

El Cuerpo de Cristo no tiene límites: miembros de él somos todos los cristianos, y todos los seres humanos están llamados a incorporarse a él plenamente. Este es el sentido misionero de cada celebración eucarística.

Hoy de forma especial nos acordamos de los miembros más frágiles del Cuerpo de Cristo, los niños, y, entre ellos, de los niños de África; pues estamos en la Jornada de la Infancia Misionera, con el lema “Con los niños de África… encontramos a Jesús”.

Que en esta celebración resuenen en nuestros corazones las palabras de Jesús en el Evangelio: “El Espíritu del Señor […] me ha enviado a evangelizar”, y nosotros mismos nos sintamos misioneros. 

ACTO PENITENCIAL

Al inicio de esta celebración dirigimos nuestra oración a Cristo para que disponga nuestros corazones con su gracia y celebremos dignamente estos santos misterios:

· Cristo, Palabra de Dios, que nos das a conocer al Padre. Señor, ten piedad.

· Hijo de Dios, que nos haces miembros de tu Cuerpo. Cristo, ten piedad.

· Ungido de Dios, que nos das tu Espíritu para llevar tu Buena Noticia. Señor, ten piedad. 

MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas de hoy insisten en la necesidad de escuchar y entender la Palabra que Dios nos dirige. Por medio de ella, Dios convoca a su pueblo y le da su Espíritu. Esta realidad, que aparece veladamente en el Antiguo Testamento, en Cristo toma su pleno significado, ya que Él nos da la gracia de poder participar de su mismo Espíritu y de esta forma hace que seamos un solo Cuerpo en Él. 

Proclamar en la asamblea la Palabra de Dios y escucharla es hacer presente al mismo Dios que nos habla; por eso Jesús pudo decir: “Hoy se cumple esta Escritura”, porque Él es la Palabra que nos trae la Buena Noticia del Reino. Que nosotros, como Cuerpo de Cristo, también podamos decir que la Palabra se cumple en nosotros porque la llevamos a quien tiene hambre y sed de escuchar la Buena Noticia de Jesucristo. 

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

· La primera lectura presenta a Esdras, que lee la Palabra de Dios ante el pueblo reunido en asamblea litúrgica, y a la vez se va explicando su sentido. Es un momento esencia  de la historia del pueblo de Israel, pues a partir de entonces, con la desaparición del primer templo, su liturgia será fundamentalmente el culto sinagogal, basado en la lectura y la explicación de las Escrituras.  

· El Evangelio nos muestra a Jesús participando, “según su costumbre”, del culto de la sinagoga de su pueblo. Procede a la lectura del profeta Isaías y, como toda explicación, dice el evangelista que afirmó: “Hoy se cumple esta Escritura”. Y es que, en efecto, la Palabra de Dios se hace presente en la asamblea cada vez que es proclamada, pero en la sinagoga de Nazaret está presente en la persona de Jesús. Al leer el pasaje del profeta, puede decir con verdad que el Espíritu está sobre Él, ya que es el Hijo único del Padre, en quien este se complace, que ha venido para darnos a conocer a Dios.  

· Para  nosotros, los cristianos, esta es una realidad muy importante, pues cada vez que se proclama la Palabra de Dios y es acogida con fe, Cristo se hace presente, derrama su Espíritu sobre nosotros y nos hace ser Cuerpo suyo y cada uno un miembro del mismo, como afirma San Pablo en la segunda lectura.  

· La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y, como tal, sacramento de su presencia y acción en el mundo. Por eso la Iglesia es signo e instrumento de salvación para todos los hombres y pueblos. Acoger a Cristo en su Palabra y en sus sacramentos nos convierte a los cristianos en transmisores de esta misma vida suya, que se nos da para que la compartamos generosamente con todos nuestros hermanos, llamados a formar parte plenamente de este Cuerpo. 

· La Jornada de Infancia Misionera es un momento propicio para recordarnos a los cristianos que, desde el Bautismo, tenemos una responsabilidad misionera y que los primeros pasos en la fe deben estar ya caracterizados por este espíritu misionero.  

· Nos unimos además a los niños de África. Muchos de ellos se preparan con alegría para el Bautismo o avanzan ya por el camino de la iniciación cristiana. Que esta vitalidad de África y de su Iglesia nos ayude a no perder la esperanza y a que, colaborando con nuestras aportaciones económicas, también seamos esperanza para ellos. 

ORACIÓN DE LOS FIELES

Habiendo recibido el Espíritu de Jesús, que nos hace hijos del Padre, nos dirigimos a Dios con confianza filial: R/ Padre, escúchanos.

· Por la Iglesia, para que renueve con la escucha de la Palabra de Dios su compromiso misionero. Oremos.

· Por el Sínodo de los Obispos de África, recientemente celebrado, para que dé frutos abundantes para la Iglesia en este continente. Oremos.

· Por todos los cristianos, para que dejemos que el Espíritu de Jesús sea el que nos impulse a llevar la Buena Noticia a todos. Oremos.

· Por los que tienen responsabilidades de gobierno en el mundo, para que dejen a un lado las aspiraciones egoístas y busquen la fraternidad entre los pueblos. Oremos.

· Por los niños del mundo, que sufren con frecuencia las injusticias de los mayores, para que la sociedad les ayude a vivir digna y humanamente. Oremos.

· Por los niños de Infancia Misionera, para que crezcan en su compromiso de ayudar a los niños de todo el mundo. Oremos.

· Por todos nosotros, para que el encuentro con Jesús en la Eucaristía nos abra a las necesidades de la Iglesia universal. Oremos. 

Escucha, Padre, la oración de tu Iglesia; haz que crezca como Cuerpo de tu Hijo, pues por ella se entregó para la salvación de todos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. 

MONICIÓN DE OFERTORIO

En este día tan especial presentamos el pan y el vino; son los dones que el pueblo de Dios ofrece para que la Palabra y el Espíritu de Cristo los consagren y se conviertan en su Cuerpo y su Sangre.

Presentamos también la colecta que hemos realizado para la Infancia Misionera; así, de manera palpable a través de los proyectos de Infancia Misionera, se hará presente nuestra comunidad cristiana como parte del Cuerpo de Cristo en muchos lugares de la Tierra. 

OFRACIÓN SOBRE EL PUEBLO Y BENDICIÓN

Vuelve tu mirada, Señor,
hacia el pueblo que implora tu misericordia,
para que todos aquellos
que han puesto en Ti su confianza
puedan difundir en todas partes
los dones de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborador de las OMP


Publicado por verdenaranja @ 23:00  | Liturgia
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