Viernes, 15 de enero de 2010

 Mensaje de monseñor Carlos José Tissera, obispo de San Francisco, para la Navidad 2009. (AICA)

“Que nuestros pueblos en Él tengan Vida” 

Hermanas y hermanos:

Navidad es la fiesta del Nacimiento de Jesús. Navidad es celebrar la Vida, regalo precioso de Dios. Esa Vida tiene un nombre propio,  es fundamento de toda vida, es una persona: JESÚS.

Ante el pesebre vuelven a mi corazón las palabras del lema de Aparecida: “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida”.

Tanto los pesebres vivientes, como los que armamos en nuestras casas y parroquias, los afiches y adornos, los cánticos, conciertos y oraciones nos ponen en presencia de ese Niño Jesús, nuestro Salvador. Quizás lo hacemos con una mirada de fe, y un corazón agradecido y lleno de ternura. Y, por que no, con la admiración de aquellos pastores de Belén y el silencio contemplativo de María y José. Rodeados de un clima de festejo y celebración de exultante alegría en nuestras familias.

Pero quizás no sea así, desgraciadamente, quedándonos en el transcurrir de unos días de compra y de venta, de comidas y paseos, a los que nos tiene acostumbrado la sociedad de consumo en la que estamos inmersos.

Mirando a Jesús, me hago la pregunta que Benedicto XVI formuló al iniciar la Conferencia de Aparecida (Brasil): “¿Qué nos da Cristo realmente? ¿Estamos realmente convencidos de que Cristo es el camino, la verdad y la vida?”.  Hay personas que pueden decir que la fe nos saca de la cruda realidad que nos toca vivir; que la fe cristiana es un escape o una evasión de la problemática social, económica y política que vivimos. El mismo Benedicto responde a eso diciendo: “¿Qué es lo real? ¿Son realidad sólo los bienes materiales, los problemas sociales, económicos o políticos?... Quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de realidad y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas”… ”Sólo quien conoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano”.

“¿Y quién conoce a Dios? ¿Cómo podemos conocerlo?. Para el cristiano el núcleo de la respuesta es simple: Sólo Dios conoce a Dios, sólo su Hijo que es Dios de Dios, Dios verdadero, lo conoce. Y Él, “que está en el seno del Padre, lo ha contado” (Jn. 1, 18). De aquí la importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad. Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se vuelve un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad”. Dios es la realidad fundante. Un Dios con rostro humano. Es el Dios con nosotros, el Dios del amor hasta la cruz.

“Nos podemos hacer otra pregunta: ¿Qué nos da la fe en este Dios? Nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia católica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión: el encuentro con Dios es, en sí mismo y como tal, encuentro con los hermanos, un acto de convocación, de unificación, de responsabilidad hacia el otro y hacia los demás. En este sentido, la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza” (Cf. 2 Co. 8,9). (Cfr. Discurso inaugural, párrafo 3).

A las puertas del Bicentenario (2010-2016), con los ojos fijos en el Niño Jesús, Señor de la historia, nos reconocemos sus discípulos y misioneros. Queremos renovar nuestro entusiasmo misionero, marchando hacia la celebración de los 50  años de nuestra Diócesis de San Francisco; caminando la última etapa del Plan Pastoral Diocesano, con sus dos grandes ejes: hacer que la Iglesia sea “una casa y escuela de comunión”, y cultivar una espiritualidad para la misión.

Somos hermanos. Queremos ser Nación, “una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común”.

¡FELIZ NAVIDAD! ¡FELIZ AÑO NUEVO! 

Mons. Carlos José Tissera, obispo de San Francisco
San Francisco, diciembre de 2009. 


Publicado por verdenaranja @ 22:16  | Hablan los obispos
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