Domingo, 17 de enero de 2010

Alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves para un mundo mejor”. (AICA)
(19 de diciembre de 2009)



El verdadero sentido de la navidad 

“Estamos a pocos días de la Navidad; los cristianos nos hemos venido preparando durante este tiempo de Adviento y ultimamos nuestra preparación en estos días que faltan. Se trata, obviamente, de una preparación espiritual ya que la Navidad es una fiesta religiosa, un momento principal del año cristiano”.

“También la preparación y la celebración de la Navidad requieren una proyección cultural. La vida de fe de los cristianos se manifiesta en todas las circunstancias de la vida y tiene que expresarse en los signos de la Navidad. Hay signos típicamente hogareños, pero que con el correr del tiempo se han convertido en símbolos sociales, que ocupan un lugar en la cultura popular”.

“Estoy pensando, sobre todo, en el símbolo por excelencia de la Navidad que es el Pesebre. Es verdad que hay otros. En las ciudades modernas más bien se ve la silueta del arbolito, hojas verdes, moños colorados, pero el signo propio y católico de la Navidad es el Pesebre. Desde que San Francisco de Asís inventó, a comienzos del siglo XIII, esa lindísima y entrañable representación del Nacimiento del Señor, el Pesebre evoca plenamente el misterio de la Navidad”.

“A propósito, he leído unas noticias, hace pocos días, que daban cuenta de que en Italia, concretamente en la Ciudad de Cremona, se ha producido un incidente porque en una escuela –recordemos que en las escuelas estatales de Italia hay enseñanza de la religión católica- el maestro decidió suprimir el Pesebre este año, y además cambiarle el nombre a la Navidad. Se le ocurrió llamarla Fiesta de las Luces”.

 “El argumento es que en el curso había algunos alumnos extracomunitarios (como les llaman allá) probablemente de religión islámica o hindú y entonces para no herir la sensibilidad de estos alumnos había que suprimir la Fiesta de Navidad”.

“Esto produjo una discusión y reacciones fuertísimas porque la Navidad, en Italia, es una realidad cultural innegable; es la patria del Pesebre. Así autoridades de todo tipo, gente común y sobre todo los padres de familia de esa escuela han dicho que no le podían birlar a los niños y a la cultura italiana un signo que, más allá del significado dogmático, confesional, representa un valor de la humanidad. Representa, en todo caso, aquello que el cristiano ha aportado al mundo como cercanía de un Dios que se hace hombre y que camina con los hombres marcándoles rumbo en la historia”.

“Me pareció que esa reacción ha sido muy significativa, serena, pero muy firme. Y yo pensaba: ¿qué pasa con los signos de la Navidad en la Argentina?”.

“En realidad no se ven muchos Pesebres. Sí se ven en la intimidad de muchas casas pero no se ven Pesebres en las ciudades. En La Plata, por ejemplo, no hemos logrado que el signo del pesebre ocupe algunos lugares principales de la ciudad. Esta carencia significa que no se advierte que el sentimiento de la mayoría de la población tiene que expresarse públicamente”.

“Corresponde a las autoridades interpretar este hecho. Pero también podemos pensar que si no se nota una proyección cultural de la Navidad es probable que esta fiesta ya no sea vivida con toda la intensidad que corresponde a gente de fe y que, en todo caso, se ha perdido de vista esa proyección cultural que expresa el aporte que el cristianismo, a lo largo de los siglos, ha hecho a la humanidad a partir de la encarnación de Dios”.

“Este es el significado de la Navidad : que Dios haya salido al encuentro del hombre y que lo haya hecho enviando a su Hijo, que vino a seguir el camino de los hombres empezando por ser “un niño por nacer”, y siendo un bebé, un bebé inerme, nacido en la pobreza”.

“La ternura del Pesebre está indicándonos lo que es la ternura de Dios por los hombres, a los que ama como hijos. Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para que el hombre sea hijo de Dios, esta fórmula que expresa el misterio de la Navidad tiene un profundo valor de humanidad. Nos recuerda el municipio de la fraternidad humana”.

“Entonces, ante la perspectiva de una inminente Navidad pensemos no sólo en preparar nuestro corazón sino en ir viendo cómo lo manifestamos en lo cotidiano de la vida, aún en el saludo que compartimos en esta época del año”.

“¿Qué significa para un creyente decir a otra persona “Feliz Navidad”? Tendríamos que pensar seriamente acerca de una recuperación del sentido integral de la Navidad, que es un sentido religioso, de fe, pero también profundamente humano, que deja signos en la vida y en la cultura de los pueblos”.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata


Publicado por verdenaranja @ 21:12  | Hablan los obispos
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