Viernes, 29 de enero de 2010

Desde la Vicaría de Pastoral nos envían la celebración de los Escrutinios en el proceso catecumenal


ESCRUTINIOS 

Los escrutinios forman parte del tiempo de Cuaresma, inmediatamente anterior a la celebración del Bautismo. Pero también durante el tiempo preparatorio podemos hacer algún escrutinio de los tres que se nos invitan a realizar.
La finalidad de los escrutinios es primordialmente espiritual, y se completa con ayuda de los exorcismos. Porque el objeto de los escrutinios es purificar las almas y los corazones, proteger contra las tentaciones, rectificar la intención y mover la voluntad, para que los catecúmenos se unan más estrechamente a Cristo y prosigan con mayor decisión en su esfuerzo por amar a Dios.
La celebración de los escrutinios puede realizarse dentro de la misa dominical o dentro de la misa de los días de entre la semana, o en su defecto en una celebración. Aunque sería muy importante la participación de la comunidad.

 

Esquema de la Celebración (fuera de la misa) 

Monición Inicial (Catequista, Acompañante, Lector, Celebrante): 

Habéis comenzado un camino de profundización en el misterio de Jesús, para conocerlo mejor, para saber de su vida y de sus enseñanzas, estáis aprendiendo a vivir como Él, a orar como Él, a celebrar la vida como el Señor Jesús nos enseñó. Por eso, en medio de este camino de preparación para el Bautismo, la Iglesia os invita a descubrir el pecado, mal que aleja al hombre de Dios y de su vocación a la felicidad, y a que con su ayuda y bendición podáis ir renunciando a la tentación que conduce al pecado y vivir a sí la vida nueva en Cristo, con cuya muerte por nuestro pecados nos ha traído la salvación.  

         Canto de Inicial o de Entrada (que conozca la comunidad y/o catecúmenos) 

Celebrante: En nombre del Padre, y del hijo y del Espíritu Santo. Amén 

Invitación al acto de contrición.

         Tú que has venido a sanar los corazones afligidos. Señor, ten piedad.
         Tú que has venido a salvar a los pecadores. Cristo, ten piedad.
         Tú que has venido a traer la luz al mundo. Señor, ten piedad.

            Dios todopoderoso, tenga misericordia de nosotros, perdones nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén 

Lecturas (puede elegirse las lecturas que se crean más oportunas) 

         El Evangelio debe ser el de la Samaritana (ciclo A): Juan 4, 5-42        

         Homilía (el celebrante, basándose en las lecturas de la sagrada Escritura, expone en la homilía el objeto del primer escrutinio, fijándose tanto en la liturgia cuaresmal como en el itinerario espiritual de los elegidos). 

         Oración en silencio (Después de la homilía, los elegidos con sus padrinos y madrinas se ponen de pie delante del celebrante) 

         Se invita a orar en silencio por los elegidos, pidiendo el espíritu de penitencia y el sentido del pecado y la verdadera libertad de los hijos de Dios.         

         Celebrante: Elegidos de Dios, inclinad la cabeza (o arrodillaos) y orad. 

         Súplicas por los elegidos (Mientras se hacen las súplicas por los elegidos, los padrinos y madrinas apoyan su mano derecha sobre el hombro de su elegido). 

         Celebrante: Oremos por estos elegidos, a los que eligió la Iglesia confiadamente después de un camino ya largo, para que, acabada la preparación, en las fiestas pascuales encuentren a Cristo en sus sacramentos.  

         (Elegir las que se crea más conveniente)

Lector:

Para que mediten en su corazón las palabras divinas y las saboreen más profundamente cada día, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que conozcan a Cristo, que vino a salvar lo que había perecido, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que confiesen con humildad de corazón que son pecadores, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que rechacen sinceramente en sus costumbres todo lo que desagrada a Cristo y le es contrario, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que el Espíritu Santo, que escruta los corazones de todos los hombres, fortalezca su debilidad, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que enseñados por el mismo Espíritu aprendan lo que es de Dios y lo que le agrada, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que también sus familias pongan en Cristo su esperanza, y encuentren en él la paz y la santidad, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que nosotros mismos nos preparemos a las fiestas pascuales corrigiendo nuestros pensamientos, levantando el corazón y practicando con caridad las obras de misericordia, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Lector:

Para que en el mundo entero se fortalezca lo débil, se restaure lo ruinoso, se encuentre lo perdido y se rescate lo encontrado, roguemos al Señor.

R./  Escúchanos, Señor. 

Exorcismo  (después de las súplicas, vuelto hacia los elegidos) 

Oremos.

Oh Dios, que nos enviaste como Salvador a tu Hijo,
concédenos que estos catecúmenos,
que desean sacar agua viva como la Samaritana,
convertidos como ella con la palabra del Señor,
se confiesen cargados de pecados y debilidades.
No permitas, te suplicamos,
que con vana confianza en sí mismos,
sean engañados por la potestad diabólica,
mas líbralos del espíritu pérfido,
para que, reconociendo sus maldades,
merezcan ser purificados interiormente
para comenzar el camino de la salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor. 

Todos: Amén. 

         A continuación, si se puede hacer con comodidad, el celebrante impone la mano en silencio a cada uno de los elegidos. 

         Después, con las manos extendidas sobre los elegidos, el celebrante prosigue: 

Señor Jesús, que eres la fuente
a la que acuden estos sedientos
y el maestro al que buscan.
Ante ti, que eres el único santo,
no se atreven a proclamarse inocentes.
Confiadamente abren sus corazones,
confiesan su suciedad,
descubren sus llagas ocultas.
Líbrales, pues, bondadosamente de sus flaquezas,
cura su enfermedad,
apaga su sed,
y otórgales la paz.
Por la virtud de tu nombre,
que invocamos con fe,
sénos propicio y sálvanos.
Domina al espíritu maligno,
derrotado cuando resucitaste.
Por el Espíritu Santo
muestra el camino a tus elegidos
para que caminando hacia el Padre,
le adoren en la verdad.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. 

Todos: Amén. 

         Despedida de los elegidos

         Celebrante: Marchad en paz, y no faltéis al próximo escrutinio. Y que el Señor esté siempre con vosotros. 

Elegidos: Amén. 

         Canto final de despedida 


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