Viernes, 05 de febrero de 2010

Homilía de monseñor Luis Teodorico Stöckler, obispo de Quilmes, en la Fiesta de la Sagrada Familia (27 de diciembre de 2009). (AICA)



SANTOS COMUNES

Cuando hablamos de los santos solemos asociarlos con religiosos, sacerdotes, obispos, misioneros; o sea, con personas que se diferencian por su estado de vida de la gente común. La fiesta de hoy, en cambio, al hablar de la santidad nos presenta un lugar que no llama por nada la atención, que es la casa de la familia, donde padres e hijos comparten la vida. Fue ese el lugar, donde el Hijo de Dios vivía ocultamente, conocido  como el hijo del carpintero, hasta los treinta años.  Lo que los evangélicos canónicos de Mateo y Lucas relatan de la niñez de Jesús, no tiene nada que ver con los cuentos de milagros llamativos, que traen los así llamados evangelios apócrifos, que la Iglesia nunca admitió para la lectura en sus asambleas. El único dato que tenemos de la vida oculta de Jesús en Nazaret, es el episodio que escuchamos hoy, cuando Jesús se había quedado entre los doctores de la Ley en Jerusalén y volvió con sus padres a casa, viviendo sujeto a ellos.

Con esta parquedad la Palabra nos hace entender que el Hijo de Dios compartía de verdad la vida común de los hombres y que nos enseñó así que lo importante se vive en lo cotidiano. Si él crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los  hombres, se lo debía fundamentalmente a María y José que tenían como referencia las costumbres religiosas de su pueblo judío, en las cuales educaban a Jesús desde pequeño. A la vez, su docilidad a lo que Dios les comunicaba a través de su hijo adolescente que llamaba a Dios “mi Padre”, afirmaba el proyecto de este hijo y les hacía descubrir su propio rol.

De esta manera tan simple, la  familia de Nazaret revela la misión de toda familia. Comencemos por su constitución fundamental, que es la unión entre  un varón y una mujer que entienden y aceptan el matrimonio como designio de Dios para siempre. La presencia del padre y la madre y su fidelidad son la primera enseñanza a los hijos, que así experimentan  la familia como lugar de aceptación y cobijo. Con el ejemplo de los padres, los niños  aprenden qué significan en concreto el amor y la solidaridad. Con el tipo de comportamientos recíproco de los padres se forma la actitud de los hijos respecto del amor, de la fidelidad y la confianza. El fracaso matrimonial de los padres repercute más que ningún otro fracaso en la actitud de los niños frente a la vida. La instrucción bíblica de que los hijos deben honrar y respetar a sus padres presupone que pueden decir Sí a sus padres. Nada puede sustituir la falta de amor.

Para que los padres puedan mantener y profundizar su mutua relación, la fe compartida y la praxis religiosa en el hogar brindan un apoyo que no se puede reemplazar por ninguna otra motivación. Saber y sentir que la familia de uno responde a un plan de Dios y que la existencia de sus integrantes no es un capricho de la casualidad, da un sentido profundo a su existencia; con la fe puesta en Dios es posible superar las dificultades que no  faltan en ningún hogar. Cada familia cristiana, si ha entendido su misión,  es una pequeña iglesia. Bautizar a los hijos, rezar juntos, preparar a los niños para la comunión,  ir juntos a misa; es decir,  trasmitir a los hijos las costumbres religiosas, como lo hacían María y José en Nazaret, es el modo natural de educar en la fe. Si los hijos comparten con sus padres la convicción de que Dios tiene un proyecto para cada uno de ellos,  con el apoyo de toda la familia buscarán entonces y encontrarán su lugar en la vida. Como  Jesús, que se había quedado entre los entendidos de la Biblia para descubrir con su ayuda la misión para la cual su Padre del cielo lo había envidado a los hombres.

Es esto lo que Dios espera de nosotros: Vivir según su designio. Esto es ser santo y santa. Cada uno en su lugar, por más oculto que sea; como Jesús en Nazaret. 

Mons. Luis T. Stöckler, obispo de Quilmes


Publicado por verdenaranja @ 22:43  | Homil?as
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios