Martes, 16 de febrero de 2010

Desde el Área de Pastoral Social de la diócesis de Tenerife nos envían las moniciones para el miércoles de Ceniza 2010.

 CELEBRACIÓN DEL MIÉRCOLES DE CENIZA
17 DE FEBRERO DE 2010

Lecturas:   Jl 2,12-18;   2 Co 5,20-6,2;      Mt 6,1-6. 16-18 

MONICIÓN DE ENTRADA 

Hermanos y hermanas:

Iniciamos hoy, en comunión con toda la Iglesia, el tiempo de Cuaresma. Cada año, este tiempo nos ofrece una ocasión providencial para profundizar  en el sentido y el valor de nuestra identidad cristiana, nos estimula a descubrir -de nuevo- la misericordia de Dios y nos invita a que seamos nosotros  mismos más misericordiosos con nuestros hermanos.

Nos reunimos este miércoles de Ceniza, respondiendo a la invitación del Señor para empezar estos 40 días de preparación para la Pascua, con anhelo de conversión. Y lo hacemos  con esperanza, porque sabemos que el amor y el perdón de Dios, nuestro Padre, es siempre mayor que nuestro pecado y nuestros fracasos. Con Él siempre podemos comenzar de nuevo.

La ceniza que hoy recibiremos será como una oración que, desde el fondo de nuestro corazón, sube a Dios, siendo conscientes de que sin Él no podemos hacer nada.

Con esta seguridad, comenzamos la celebración de la Eucaristía. 

CANTO: Caminaré en presencia del Señor 

SALUDO DEL SACERDOTE 

A continuación se hace el  PREGÓN DE LA CUARESMA 

¡HOY COMIENZA LA CUARESMA!
Amigo, amiga, quienquiera que seas, escucha hoy la voz del Señor:
Busca al Señor que quiere dejarse encontrar por ti.
Que el malvado abandone sus caminos, Que toda persona de pensamientos retorcidos vuelva al Señor.

Y Él le perdonará, le renovará, le reconstruirá;
Ahora es el tiempo oportuno.  Ahora es el tiempo de recomenzar otra vez.  
Ahora es el tiempo de aceptar el regalo del amor de Dios, otra vez.
No te escondas otra vez. No te desanimes otra vez.
No te distraigas otra vez. Vuelve al Señor,
tu Dios, otra vez sale a tu encuentro: No vuelvas a ser un extraño para Él.

El Señor te invita:
Conviértete a mí de todo corazón con ayuno, austeridad, oración.
Desgarra tu corazón y no tus vestiduras, y vuélvete a mí, soy tu Señor.
Yo soy bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en piedad. 

MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas que ahora vamos a escuchar, nos llaman a la conversión, al cambio de nuestra vida. Y nos dirán que, hoy mismo, si volvemos a Él con  ánimo firme y sincero, es el día de la salvación, el tiempo de gracia.
En este tiempo de gracia y reconciliación, el Señor nos ofrece tres pistas para la acción, que debemos interpretar y vivir adecuadamente: el ayuno, la oración y la limosna.
Desde estas tres acciones podemos colaborar en la construcción de la familia humana universal, según los valores del Evangelio.
La Palabra de Dios nos manifiesta que la conversión agradable a Dios, es la que empieza en el corazón, no  la que se queda en la apariencia.
Dispongámonos a escuchar atentamente este Mensaje. 

SALMO: RESPONDEMOS:  

"La misericordia del Señor, cada día cantaré" 

MONICION A LA IMPOSICION DE LA CENIZA 

Al recibir la imposición de la ceniza sobre nuestras cabezas, queremos reconocernos pequeños, pecadores, necesitados del perdón y del don de la conversión.
Al mismo tiempo, queremos sentirnos -también- hijos e hijas de Dios en camino hacia la Pascua. 
         Sabemos que el amor y el perdón de nuestro Padre Dios es siempre mayor que nuestro pecado y nuestros fracasos. Con El siempre podemos empezar de nuevo. Por eso, tenemos motivos suficientes para vivir este tiempo con confianza y esperanza.
         Esta ceniza que vamos a recibir en nuestras cabezas será el signo de este camino de conversión que nos llevará hasta el gozo de la Pascua.
         Mientras nos imponen la ceniza oiremos una invitación clara: “Conviértete y cree el Evangelio”.  Luego, cada uno de nosotros, expresamos la acogida y respuesta a esta invitación, poniendo la mano sobre la Biblia y santiguándonos luego. Con ello manifestamos delante de toda la comunidad que  aceptamos  ponernos en camino de conversión. 

BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE LA CENIZA 

 [Después de la homilía tiene lugar el rito de la Imposición de la Ceniza. El sacerdote se acerca al lugar donde está la ceniza y el agua bendita, e invita a la oración.]

[Y después de un breve silencio oracional, prosigue:] 

BENDICION DE LA CENIZA 

Oh Dios que buscas el arrepentimiento y la conversión del pecador, escucha nuestra oración y bendice +  esta ceniza que vamos a imponer sobre nuestra cabeza, y porque sabemos que somos polvo y al polvo hemos de volver, concédenos por medio del ayuno y la oración, creer y convertirnos al Evangelio; así podremos alcanzar, la vida nueva, a imagen de tu Hijo resucitado, que vive contigo y el Espíritu por los siglos de los siglos. Amén.

 Finalizada la oración, rocía con agua bendita las cenizas. Seguidamente, se dirige al lugar desde el que va a imponer la ceniza. Junto a él se coloca una persona con el Evangeliario abierto. 

Mientras impone la ceniza: El sacerdote dice a cada uno:

                                  “Conviértete y cree el Evangelio”

Cada persona responde poniendo la mano sobre la Biblia y luego se santigua, como señal de aceptación.

            (Se pone música de fondo) 

 ORACIÓN DE LOS FIELES.  

En este tiempo de gracia, la ceniza nos recuerda que somos poca cosa, limitados, pecadores; por eso acudimos a ti, Padre, para que vengas en nuestra ayuda. A cada petición responderemos: Muéstranos tu misericordia

Por las personas que sufren las consecuencias todo tipo de crisis; especialmente, por las que son víctimas de las estructuras de pecado: las personas sin trabajo ni hogar; las que mueren de hambre… Roguemos al Señor. 

Todos: Muéstranos tu misericordia, Señor. 

Por nuestra Iglesia. Para que evitando el conformismo o la desesperanza, busque la conversión y su renovación, desde la fidelidad al Evangelio. Roguemos al Señor.  

Para que en el mundo, se acaben las guerras, cese todo tipo de violencia, y se ponga fin a la desigualdad y a la pobreza. Roguemos al Señor. 

Para que comprendamos que sólo con el perdón mutuo es posible un mundo verdaderamente humano. Roguemos al Señor. 

Por los que están paralizados por la pereza, la rutina y el miedo y se cierran a nuevas formas de vivir la fe, más activas, creativas y adaptadas a los tiempos actuales. Roguemos al Señor...  

Por todos nosotros, para que acrecentando nuestra fe, esperanza y caridad, durante esta Cuaresma, nos acerquemos más a Jesucristo  y a los hermanos. Roguemos al Señor. 

OREMOS:  

Señor y Padre nuestro, ten misericordia de nuestra debilidad, y ayúdanos a caminar decididos hacia tu Reino, pues somos tus hijos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ACCIÓN DE GRACIAS (después de la Comunión) 

Te damos gracias, PADRE BUENO, por la participación en la  Celebración de la Eucaristía, en la que nos has dado la fuerza para ponernos en camino, con esperanza, hacia tu Pascua.

SEÑOR Y PADRE NUESTRO, gracias por concedernos vivir, con sentido cristiano, este tiempo de Cuaresma.

GRACIAS, PADRE, porque tu Espíritu nos impulsa a  tomar más en serio el mensaje del Evangelio. 

GRACIAS, PADRE,  porque nos ayudas a entender que el verdadero ayuno es decir un no fuerte al consumismo excesivo, y un sí de corazón a la solidaridad con los  empobrecidos. 

GRACIAS, JESÚS, porque con tu estilo de vida nos enseñas a comprender que nuestras privaciones han de servir para  ayudar  a los hermanos necesitados y para aliviar a los que sufren.


Publicado por verdenaranja @ 12:23  | Liturgia
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