Martes, 16 de febrero de 2010

Desde el Área de Pastoral Social de la diócesis de Tenerife nos envían sugerencias para las moniciones del domingo primero de Cuaresma 2010.

 

CELEBRACIÓN DEL DOMINGO PRIMERO DE CUARESMA – Ciclo C
21 de Febrero - 2010

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Queridos hermanos y hermanas: ¡Bienvenidos a la celebración de la cena del Señor!

En este primer domingo de Cuaresma, el Evangelio nos muestra a Jesús tentado  en el desierto. Comenzamos el camino hacia la Pascua, queriendo recuperar nuestra esperanza en el Señor, sabiendo que también nosotros sufrimos sus mismas tentaciones.
El pueblo de Dios, ahora en nuestro tiempo, siente la fuerte tentación de permitir que los bienes de consumo le encarcelen y le esclavicen. Miremos a Jesús: Él  rechazó dejarse fascinar por ellos, y quiere que nosotros tengamos hambre, no de cosas materiales y mundanas,  sino  más bien hambre de fraternidad con los hermanos, de encuentro con Dios Padre, en la oración y en la vida de cada día...
El pueblo de Dios siente la fuerte tentación de impresionar y de controlar a los demás. Miremos a Jesús: Él vino para instaurar el poder del amor y nos dice que sirvamos a Dios en los hermanos.
El pueblo de Dios siente la fuerte tentación de crear sus propios ídolos y hacerse a sí mismo el centro del universo. Miremos a Jesús: Él quiere que con él demos culto y adoremos solamente a Dios. Con él, que resistió y venció resueltamente las tentaciones, entramos con confianza en esta Cuaresma.
Sabiendo que tenemos un buen valedor para vencer las tentaciones, dispongámonos para comenzar la celebración.

ACTO PENITENCIAL

Damos la bienvenida a esta Cuaresma como un tiempo para buscar conversión y  reconciliación.
                        (Pausa)

Señor Jesús,
que tu Santo Espíritu nos lleve a nosotros también al desierto para recuperar nuestras mejores actitudes de oración.
                          R / Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús,
Que tu Santo Espíritu nos conduzca también a nosotros al desierto para redescubrir a nuestro prójimo.
                        R/  Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús,
que tu Santo Espíritu nos lleve también a nosotros a caer en la cuenta de nuevo de lo que realmente es  importante  en nuestra vida.
                        R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Señor, en tu amable bondad perdona todos nuestros pecados,  reavívanos, haznos nuevos y llévanos a la vida eterna.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA: Dt 26,4-10

El pueblo de Israel tiene conciencia de ser un Pueblo salvado por Dios. Nosotros como el pueblo judío, tenemos que convencernos  de que es Dios quien nos hace pueblo libre: Él es nuestro Salvador. Escuchemos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA,  (Rom 10,8-13):

Nuestro Credo no es una fórmula de dogmas o un encuentro histórico de hechos salvíficos, nuestro Credo es una persona y un nombre: Jesús, el Cristo, nuestro Señor y Salvador. Ésta es la fe que profesamos y vivimos, sea cual sea nuestra raza o nacionalidad.

MONICIÓN AL EVANGELIO,  (Lc 4,1-13):

Hoy escuchamos el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. Jesús, Hijo de Dios, es el nuevo ser humano que resistió las tentaciones y nos enseñó a nosotros a  luchar contra  las tentaciones, a entender lo que es la libertad, a escoger el servicio frente al poder. Nosotros estamos llamados a seguirle. Escuchemos la proclamación del Santo Evangelio.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote:

En este tiempo de gracia suplicamos al Padre de quien procede  todo don y toda bendición, respondiendo a cada petición:   BÉNDICEMOS, PADRE

Bendice, Padre, a nuestro pueblo que sigue desgarrado por toda clase de crisis, violencias e injusticias para  que estas lacras  se puedan superar  y conseguir un mundo más justo y fraterno, con la colaboración de todos. OREMOS.

Bendice, Padre, a tu Iglesia, que convirtiéndose cada día más a Jesucristo, podamos llegar  transparencia de tu amor e imagen de un mundo nuevo. OREMOS

Bendice, Padre, a las personas que más sufren, marcadas por la enfermedad, la pobreza, el paro, la soledad, para que sean confortados por la cruz de Jesucristo y no se dejen llevar por las tentaciones de desesperanza y no aceptación.  OREMOS.

Bendice, Padre, a las personas que están más tentadas, para que aceptando la ayuda del Espíritu, puedan crecer en la tentación, venciéndolas.  OREMOS

Bendice, Padre, a nuestra comunidad parroquial y a todos nosotros, para que por la celebración de la Eucaristía creamos de corazón y confesemos con nuestros labios y con nuestra vida que Jesús es el Señor. OREMOS.

Oremos:

Bendícenos, Padre, para que podamos vivir en tu presencia y en constante acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

OFRENDAS 

Pan, vino  y Palabra (Biblia o Leccionario)

El  pan y vino que se convertirán el Cuerpo y Sangre de Jesús  y la Palabra de Dios  son alimentos que recibimos de Dios para el camino de encuentro con Él.

Manzanas:

Estas manzanas son un símbolo de la seducción y  tentaciones que recibimos cada día en nuestro mundo.  Queremos superarlas con la fuerza de la Eucaristía y de la escucha de la Palabra. 

Colecta

Nuestro compartir económico con las necesidades de la comunidad y de los más pobres, nos ayudan a vencer las tentaciones ambición y consumo.

ACCIÓN DE GRACIAS (DESPUÉS DE LA COMUNIÓN) 

Señor, Dios y amigo nuestro, sabemos que combates a nuestro lado,
A  pesar de nuestros males y pecados, de nuestras infidelidades y perezas,
de nuestra pequeña  fe  y de nuestras podres acciones.

       Por todo ello, Señor, Dios y amigo nuestro, te damos  infinitas gracias. Bendito seas.
porque somos libertad, porque somos hermanos pequeños de otros hermanos pequeños.
Porque queremos amarte siempre más;
porque nos has dado un corazón solidario con otros hermanos pobres,
que son también poca cosa.

       Por todo ello, Señor, Dios y amigo nuestro, te damos  infinitas gracias. Bendito seas.
Porque otros ojos oprimidos nos ven, también cercanos;
porque los poderosos nos miran como esclavos.
Porque el dinero no es nuestro máximo valor;
porque aunque aplasten nuestras cabezas, nadie podrá aplastar nuestros  espíritus…
porque Tú estás siempre a nuestro lado, como maestro,
mostrándonos cómo vencer las tentaciones.

         Por todo ello, Señor, Dios y amigo nuestro, te damos  infinitas gracias. Bendito seas.


Publicado por verdenaranja @ 12:31  | Liturgia
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