Lunes, 01 de marzo de 2010

Celebración penitencial comunitaria para cuaresma 2010 oferecida por el Área de Pastoral Social de la Diócesis de Tenerife.


CELEBRACIÓN PENITENCIAL COMUNITARIA DE CUARESMA

CANTO DE ENTRADA:

Juntos como hermanos.

SALUDO DEL SACERDOTE:

En el nombre del padre... la gracia y el perdón de n/Sr. Jesucristo esté con todos vosotros Hemos cantado que nuestra vida es como un largo caminar por el desierto bajo el sol, y en este caminar muchas veces sentimos sed, sed de algo nuevo, sed de perdón y de reconciliación. Esta celebración es como un oasis, en ella nos encontramos con el agua viva del perdón de Dios y de los hermanos.

Bebamos todos de ella, dejémonos lavar por dentro, dejemos que la luz de Cristo nos ilumine.

OREMOS: (todos juntos)

Padre, muchas veces hemos experimentado la dureza de la vida, muchas veces hemos sido nosotros los que hemos hecho la vida dura a los demás.
Hoy, ponemos ante Ti todo lo que somos, nuestros deseos e ilusiones, nuestros éxitos y nuestros fracasos, nuestros pecados y nuestras virtudes, todo Señor, para que Tú lo purifiques y lo bendigas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

LECTURA  DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS: (5, 9-14)

                     CANTO: El Señor es mi luz y mi salvación.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO: (5,13-16)

HOMILÍA Y EXAMEN DE CONCIENCIA:

          El Señor nos llama hoy a ser sal de la tierra y luz para el mundo.
SAL  QUE DA SABOR y realza los alimentos, la sal también conserva los alimentos.
LUZ PARA ILUMINAR, LUZ QUE DA CONFIANZA EN MEDIO DEL TEMOR, luz que guía, luz que rompe la tiniebla y la oscuridad.  

Ahora vamos a examinar nuestra conciencia, nuestras actitudes a la luz de esta invitación que nos hace el Señor. Como la sal, nosotros los cristianos estamos llamados en medio del mundo, a dar sabor a la convivencia, realzar los valores verdaderamente humanos de nuestras relaciones, sabiendo poner nuestra presencia allí donde nadie quiere ir, junto al lecho del enfermo o del anciano, acompañando al niño o al adolescente en el descubrir de la vida y de la fe. Poniendo alegría allí donde hay tristeza, dando nuestra compañía allí donde hay soledad, cediendo de nuestros intereses en favor de los demás.  

Por eso nos preguntamos:

  ¿Me tomo en serio mi vida de cristiano? ¿Vivo con esperanza en medio de las dificultades que la vida me va presentando? ¿Trasmito esperanza a mi alrededor o, más bien, lamentos por todo lo que está mal y lo veo todo negro?

 ¿Acepto la misión que Jesús me ha encomendado? ¿Soy capaz de crear paz en mis relaciones? ¿Busco el bien de los demás o más bien busco solo mi comodidad?

  ¿Soy capaz de ceder de mis intereses por favorecer a los otros? ¿Me preocupo por alegrar la vida a los demás o ando siempre quejándome y exigiendo?

  ¿Ando siempre obsesionado con mi imagen, o soy capaz de aceptarme como soy? ¿Acepto también a los demás como son?

El Señor nos invita también a ser luz para el mundo. Luz para guiar a otros a salir de la oscuridad de sus vidas. Luz para iluminar con la verdad de Dios las mentiras de una sociedad que levanta ídolos. Luz para dar alegría y esperanza en medio del temor y la tristeza.

¿Doy testimonio de mi fe? ¿Manifiesto con mi vida a los demás que sólo hay un Dios verdadero? ¿Soy capaz de hacer oración a menudo?

¿Participo asiduamente en los sacramentos? ¿Coopero con las necesidades de la Iglesia? ¿Manifiesto a los demás que soy cristiano o me da vergüenza reconocerme como tal?

¿Soy capaz de hablar de Dios y Jesucristo a los demás? ¿Mis críticas a la Iglesia van acompañadas de cariño y respeto por lo que representa?

¿Me preocupo por aumentar mi formación cristiana? ¿Leo libros sobre religión? ¿Leo la Biblia? ¿Por qué no participo en un grupo de reflexión cristiana que me ofrece la parroquia?

 ¿Mi apoyo fraterno a Cáritas y/o  a compromisos de servicios solidarios es constante o me conformo con dar una limosna de vez en cuando?

              (Momentos de silencio con música de fondo)

SIGNO EVANGÉLICO:

(Estarán preparados el Cirio Pascual, las velas y un recipiente con sal)

Ahora, cada uno se levanta, se acerca al lugar donde están las velas y la sal. Coge una vela y un poco de sal y se vuelve a su sitio. Mientras tanto cantamos “Sí me levantaré, volveré junto a mi Padre” .

8.  CONFESIÓN GENERAL:

Hermanos, recordando la bondad de Dios, nuestro Padre, confesemos nuestros pecados, para alcanzar su misericordia y perdón, diciendo juntos: YO CONFIESO…

                                          (Silencio)

Ahora, aclamamos cantando a cada petición de perdón: PERDÓN, PERDÓN, SEÑOR

Perdón Señor, porque muchas veces hemos olvidado lo que somos: tus hijos. Perdón también por olvidar que los demás son nuestros hermanos. R/: Perdón Señor, perdón

Perdón Padre por adorar a otros ídolos, por dejarnos vencer por la comodidad... R/: Perdón, Señor, perdón

Perdón Señor, por nuestra mediocridad, por nuestra falta de testimonio, por nuestra falta de caridad y solidaridad con todas las personas, de modo especial con los que más sufren. R/: Perdón Señor, perdón

Perdón, Señor, por nuestra falta de esperanza, por nuestras tristezas muchas veces infundadas, Perdón Señor, perdón.

CONFESIÓN INDIVIDUAL

Según nos vamos acercando al sacerdote, dejamos la vela en el banco y ponemos, de nuevo, la sal en el sitio destinado a tal fin.

Cuando todos nos hayamos confesado individualmente, dos o tres  personas encienden su vela en el Cirio Pascual y nos pasamos la luz unos a otros, antes de rezar el Padre Nuestro. Con ello simbolizamos nuestra disposición para dejarnos iluminar por la LUZ de Cristo y para trasmitir esta LUZ a los demás, en nuestros ambientes.

10. PADRENUESTRO:

Ahora, con la luz encendida en nuestras manos, sintiéndonos hijos e hijas de Dios que es nuestro Padre/Madre y dispuestos a crear fraternidad a nuestro alrededor, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó, le pedimos que perdone nuestros pecados y nos libre de todo mal:

Padrenuestro que...

11.  GESTO DE LA PAZ:

El Señor esté con ustedes... Dense fraternalmente la paz, unos a otros.

12.   SALMO DEL CORAZÓN GENEROSO    (todos juntos) 

Yo te canto, Señor, desde mi vida nueva y llena de luz;
te canto con el corazón gozoso, porque has hecho maravillas en mi vida,
porque de nuevo me has traído a tu lado. 

Has sido bueno conmigo, Señor: Me has dado a conocer tu salvación,
me has librado de mi pecado: ¡gracias por la ternura de tu amor! 
Mi corazón ha sentido tu perdón y tu misericordia;
 y tu Palabra de Vida tiene morada en mi casa abierta.
Para ti mi canto, Señor, para ti mis sentimientos profundos.
Para ti mi capacidad de amar y de ser amado: quiero ser tu amigo.
Para ti mis proyectos, mis ilusiones y mis utopías: te pertenezco.
Para ti, Señor, esta vida que crece a tu lado y se fortalece. 

Mi corazón, Señor, salta de alegría al saber que vienes a mi encuentro;
mi corazón espera que tu presencia sea paz y bien para los hombres. 

Mi corazón confía en tu justicia y en tu misericordia; mi corazón, Señor,
te espera y quiere ser por ti juzgado..

Gracias; Señor, por meter mi pequeño corazón en tu inmenso corazón de Padre.

13.  ORACIÓN FINAL

Gracias Señor, Gracias por darnos una nueva oportunidad Gracias por este perdón que nos renueva. Gracias por ser nuestro Padre. Ayúdanos a dar nuevas oportunidades a los demás, ayúdanos a perdonar a los que nos ofendan, ayúdanos a tratar siempre a los demás como hermanos. Te lo pedimos con alegría y humildad Padre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Publicado por verdenaranja @ 11:12  | Espiritualidad
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