Lunes, 01 de marzo de 2010

Celebración con niñospara el domingo tercero de Cuaresma 2010 ofrecida por el Área de Pastoral Social de la Diócesis de Tenerife. 

 

CELEBRACIÓN CON NIÑOS DEL DOMINGO TERCERO DE CUARESMA – Ciclo C
7 de MARZO DE 2010

 

MONICIÓN DE ENTRADA: 

Hermanos y hermanas:

Si miramos a nuestro alrededor vemos que hay muchas cosas que no están bien. Muchas cosas con las que Dios, nuestro Padre, no está de acuerdo. No se parecen en nada con el sueño que Dios tiene con nosotros y con nuestro mundo.
El Señor nos dice hoy en la primera lectura: “He visto la miseria de mi pueblo” y llama a Moisés para que se ponga en camino para cambiar esas cosas que hacen sufrir a tantas personas, a tantos hombres, mujeres y niños.
¿Vemos también nosotros  cosas que pasan en nuestra ciudad (pueblo) y no nos gustan?... ¿Qué cosas son esas?...
Tampoco nosotros somos y nos portamos como Jesús espera de nosotros. Por eso tenemos que cambiar, que convertirnos. A eso nos llama Jesús hoy, en esta Celebración.
Dios nos quiere mucho, tiene mucha paciencia con nosotros como tenía con la higuera que no daba fruto y nos anima a que cambiemos.
Vamos a estar muy atentos, durante esta celebración, para descubrir lo que Jesús quiere que nosotros cambiemos, para pedirle que nos ayude a arrepentirnos de todo lo malo que hemos hecho y a cambiar (convertirnos) y para agradecerle a Él todo lo bueno que ha hecho con nosotros y con nuestro mundo. 

ACTO  PENITENCIAL

¡Qué lejos estamos todavía de ser las personas soñadas por  Dios, que nos llama a ser plenamente humanas y cristianas!
Le pedimos a Él que nos dé el  arrepentimiento. (Pausa) 

 Señor, tú fuiste en todo igual a nosotros, pero en ti no hubo pecado. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, tú nos llamas constantemente a la conversión. Haznos humildes para que podamos arrepentirnos. Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, tú sientes alegría por un pecador arrepentido. Danos la alegría de tu perdón.  Señor, ten misericordia de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdónanos todo el mal que hemos hecho y todo el bien que hemos dejado de hacer. Por Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN. 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Ex 3,1-8a.13-15): 

Dios se revela a Moisés en la zarza ardiendo, como un Dios que está siempre presente en el pueblo. Él conducirá a su pueblo desde una tierra de esclavitud hasta una tierra de libertad. Escuchemos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (1COR 10,1-6.10-12): 

Dios había conducido a su pueblo a través de las aguas salvadoras del Mar Rojo, y les había dado maná para comer; sin embargo, pero muchos fallaron; no respondieron al amor que Dios les tenía. Igual nos pasa a nosotros: estamos bautizados con  agua liberadora y comemos el Pan de la Eucaristía y, sin embargo, no vivimos como Él espera de nosotros. Escuchemos.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 13,1-9): 

         Dios tiene mucha paciencia con nosotros y nos da a cada uno una nueva oportunidad. Dios no quiere que haya accidentes, muertes, guerras ni catástrofes naturales. Pero las cosas que ocurren a nuestro alrededor son una buena oportunidad para que le escuchemos a Él y descubramos lo que espera de nosotros. Escuchemos la proclamación del Santo Evangelio.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Dios es paciente, y conoce nuestras debilidades. Por eso le pedimos que nos ayude. A cada petición respondemos: Señor, ten piedad de tu pueblo.

Para que todos los cristianos escuchemos la llamada de Jesús, miremos  dentro de nuestro corazón y estemos dispuestos a cambiar lo que debemos cambiar, roguemos al Señor:  
                                                        R/ Señor, ten piedad de tu pueblo.

Para que los pueblos que sufren la esclavitud y la opresión consigan su plena liberación, con la fuerza de tu Espíritu y el compromiso de las personas de buena voluntad. Roguemos al Señor.

Para que los obispos, los sacerdotes, los catequistas y todos los que creemos en Jesús estemos  siempre cerca de los empobrecidos y marginados de esta sociedad. Roguemos al Señor.

Para que no falten profetas que denuncien la tiranía de los nuevos faraones y acompañen a los que sufren  en el esfuerzo para superar sus limitaciones. Roguemos al Señor.

Para que aumente el número de personas voluntarias en Cáritas, que trabajen por el progreso de los menos desarrollados. Roguemos al Señor.

Para que la Celebración de  esta Eucaristía nos ayude a todos a estar más cerca de Jesús y de los hermanos. Roguemos al Señor.

OREMOS:   Míranos Señor y haz que acojamos la  ayuda compasiva que nos ofreces a nosotros y a nuestro pueblo.

OFRENDAS

Velón encendido:

Te presentamos, Señor,  esta llama encendida. Con ella queremos representar que sabemos que Tú estás presente siempre entre nosotros, dispuesto a ayudarnos a superar las cosas malas y que producen sufrimiento.

Hojas secas: 

Con estas hojas secas, queremos poner junto al altar todo lo que en nuestra vida no produce fruto y está muerto, con el deseo de convertirnos y dar el fruto que tú esperas de nosotros.

Pan y vino:

Con este pan y el vino que dentro de un rato se convertirán en tu Cuerpo y Sangre, Señor, queremos presentar nuestro deseo y nuestra disposición para cambiar todo lo que hay en nosotros que no te agrada.

Colecta

Con este dinero, fruto del compartir de nuestra comunidad reunida, que será destinado a Cáritas, en este primer domingo de mes, queremos manifestarte nuestro compromiso de ser más austeros y generosos con los necesitados.

ACCIÓN DE GRACIAS  DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Gracias, Padre bueno, porque nos acompañas siempre, con paciencia, en nuestro camino de renovación y conversión.

Gracias, Jesús, porque Tú nos salvas siempre de todo lo que nos esclaviza y nos ayudas a darnos cuenta cuando no somos fieles a la voluntad de tu Padre y nuestro Padre, Dios.

Gracias, Espíritu Santo, Tú nos das las  fuerzas necesarias para hacer que  la higuera de nuestra vida dé frutos abundantes,

Gracias, Señor, Tú nos ayudas a tener los ojos abiertos y la mano pronta para ayudar a la liberación de todo lo que esclaviza a las personas y pueblos.

BENDICIÓN

        Hermanos:   Donde y cuando Dios se revela a su pueblo, allí les da una misión. Hoy nos ha dicho de nuevo en esta eucaristía: “He visto las miserias de mi pueblo”. 

         Él nos dice a nosotros también: Díganles a sus hermanos y hermanas que el Dios de nuestros Padres nos envía a ellos, para llevarles a una tierra de libertad, donde será bueno y bello vivir juntos en paz, solidaridad y amistad. Compartamos el amor de Dios, los unos con los otros. 
          Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.


Publicado por verdenaranja @ 11:28  | Liturgia
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