Jueves, 04 de marzo de 2010

Ideas para la homilía del “Día de Hispanoamérica” 2010, contenida en Guión Litúrgico publicado en folleto de la Conferencia Episcopal Española y recibido en la parroquia para su celebración el 7 de Marzo con el lema: SACERDOTES: DISCÍPULOS Y MISIONEROS.

SACERDOTES. DISCÍPULOS Y MISIONEROS

Ideas para la homilía

La lectura del libro del Éxodo que abre la Liturgia de la Pala­bra de este domingo es la que de forma paradigmática evidencia el amor de Dios por su pueblo y cómo en función de su salvación Dios escoge, prepara y envía a personas con una misión concreta. A lo largo de toda la historia de la salvación es evidente que, siempre que Dios hace una llamada especial es con la intención de una misión, de un envío. La llamada no sucede por puro privilegio, sino para hacer partícipe al llamado de su amor misericordioso por todos.

Todo lo que le sucedió a Moisés, dice san Pablo, sucedía "en figura", "como un ejemplo", y fue escrito para que nosotros aprendiéramos que el amor de Dios es irrevocable, que Él nunca olvida a su pueblo y tiene siempre ante sus ojos sus necesi­dades y su oración de súplica y de petición.

En el Evangelio Jesús remacha esta enseñanza; ante el escándalo que pueden producir la injusticia, la crueldad, la arbi­trariedad... de los hechos que le cuentan, la reacción de Jesús es serena: constata el endurecimiento del corazón humano por el pecado y las consecuencias que trae y, antes que renegar de Dios, invita a confiar en su misericordia. Dios nos da siempre la posibilidad de cambiar nuestros pensamientos, actitudes, sentimientos, etc., y responder a la gracia de su amor infinito con el fruto del amor a los hermanos, por eso Él nos manifiesta los sentimientos compasivos del corazón del Padre y el camino de conversión para comportarnos como hijos suyos.

"Este Año Sacerdotal constituye para todos los hijos de la Iglesia una ocasión privilegiada para dar gracias a Dios porque en su misericordia infinita ha querido llamar a algunos para que se unan de manera más profunda al corazón sacerdotal de Cris­to [...]. En efecto, la vocación al sacerdocio es un regalo inesti­mable para toda la Iglesia" (Mensaje, Día de Hispanoamérica 2010, n. 2). Los sacerdotes, están llamados a ser "discípulos y Oración de los fieles misioneros", a tener los mismos sentimientos compasivos de Cristo, el Buen Pastor, y a manifestarlos con su testimonio a todos los hombres (cf. ibíd.).

América Latina lleva ya más de cinco siglos de evangeliza­ción, pero aún es tierra de misión (cf. Mensaje, n. 5); además de las muchas carencias que aún la acucian, aún hace falta que la misericordia del Padre se manifieste en muchas de las estruc­turas sociales injustas que persisten. América necesita que los cristianos sean "discípulos y misioneros de Cristo". Para ello es necesario que surjan aquí vocaciones misioneras (cf. ibíd.), que les lleven la buena noticia de la misericordia de Dios. Testigos privilegiados del amor misericordioso del Padre son los sacer­dotes (cf. Mensaje, n. 6).


Publicado por verdenaranja @ 17:48  | Homil?as
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