Viernes, 05 de marzo de 2010

Carta a Mi querido Teófilo del Padre Antonio María Hernández del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, publicado en la revista "Como las Abejas", número 49, Enero - Febrero de 2009.

Carta a mi amigo Teófilo 

Mi buen amigo Teófilo: Paz y Bien.

Gracias por la postal tan bonita de Navidad que me enviaste. Es lo primero que vi, antes de leer tu carta. ¡Qué bonitos son estos días! ¿Verdad? i0h! iSi todos los días fueran Navidad! Pero ya se acabó tanta fiesta: Navidad, Fin de Año, Reyes, las rebajas y ahora, a enfrentarse con la cruda realidad. Estaba viendo por televisión el desastre tan terrible del terremoto de Haití. ¡Cuántos muertos! ¡Cuánta ruina en un país tan pobre! ¡Dios mío, Dios mío, qué fuerte es la vida! Tú me cuentas el horrible drama de tu situación actual y es para quedarse uno perplejo. Peor, aún, cuando uno se siente impotente para dar una solución positiva a un problema tan serio como el tuyo. Es sencillamente terrible lo que te está pasando. En los años que tengo y que te conozco, no recuerdo que hayas tenido una situación tan desesperante, en un momento delicado y muy difícil para tantas empresas, y para tantos trabajadores. ¡Cuántas empresas cerradas! Millones de hombres y mujeres afectados por el angustioso problema del paro. Hoteles, agencias de viajes, negocios cerrados, montones de empresas de construcción que han desaparecido arruinadas, matrimonios que trabajan en una misma empresa y ahora no entra ningún sueldo a la casa. Luego, la comida de los hijos, el pago de la hipoteca. Muchos han visto cómo se han quedado sin casa y la han subastado por dos perras. He visto a hombres, como castillos, llorando, impotentes. Yo mismo lo tengo muy duro, viendo cómo los gastos de los "Hogares Santa Rita", superan a los ingresos. Observo la angustia real de tantas y tantas familias y, encima, el túnel sigue siendo muy largo y oscuro, y no se sabe cuando terminará su recorrido. No quiero consolarte, mencionándote ahora casos tan sangrantes como el tuyo o aún muchísimo más angustiosos: "Mal de muchos, es consuelo de tontos" y "cada palo aguanta su vela".

En estos momentos tan serios en donde se palpa la famosa crisis, se agudiza ciertamente y con razón el problema de los trabajadores. No obstante tantas veces nos olvidamos del problema de los empresarios que también son seres humanos. Conozco empresarios que han tenido grandes negocios, con una plantilla de trabajadores muy grande, perder todos sus negocios, embargadas sus propiedades y aún su misma casa. Personas de mucho prestigio que, de la noche a la mañana, han caído en manos de la desgracia. Por eso sería tener una visión muy parcial, ver el problema solamente desde el punto de vista angustioso del trabajador y olvidarnos de los horrorosos momentos que están pasando muchos empresarios, como es tu caso.

El negocio quebrado, la familia rota, el abandono de tu mujer y tus hijos, la vergüenza de que salga a la luz la verdadera situación tuya, la huida de los "amigos", ¿Qué te queda? Y el problema es que no es tan fácil ir hacia atrás y reemprender un camino distinto, ni tampoco lamentarse de cosas que ya son irreversibles. Poco a poco, habías abandonado tu familia y te apoyabas en tu dinero y tus "amigos" y ahora, ni negocio, ni amigos, ni familia y te has quedado más sólo que la una. En estos momentos tan crueles, tendrías una gran ayuda si creyeras en Dios; pero también has abandonado a Dios, despreciando toda ayuda, y confiando sólo en tu pericia, en tus cualidades como comerciante y en la suerte que has tenido en tu vida. Has estado en el tiempo de las vacas gordas, y no te habías preparado para el tiempo de las vacas flacas.

Un mal jamás justifica otro mal; porque todos somos seres únicos e irrepetibles y los problemas son personales, concretos e intransferibles. Aunque no te guste, tienes que reconocer, mi amigo Teófilo, que habías confiado exageradamente en ti y en tus cualidades, que has abandonado y hasta despreciado el calor familiar, que habías hecho de ese grupo de "amigos", de comidas, bebidas y fiestas, todo un dios y es lógico que todo se te haya venido abajo, porque ese dios que tú te habías fabricado, te había alejado del verdadero Dios. Dios es algo muy serio, con el cual no se puede jugar Sé que has caído en un pozo sin salida y que el agua te está llegando hasta el cuello. Comprendo que es muy fuerte el problema que te está ocurriendo en todos los frentes, que, sin embargo, tienen una misma procedencia: tu arrogancia, tu desprecio por el parecer de los demás, el menosprecio, e ignorar prácticamente el apoyo de tu familia. El problema también está en que la situación se te ha ido agravando con el tiempo, que el amor a tu familia se ha ido congelando y ahora es un témpano de hielo y la zanja esta muy abierta y esto no tiene solución inmediata, ni puedes obligar a tus hijos y a tu mujer, a que ahora te den cariño, te acompañen en tu desgracia. Ellos se han habituado a vivir sin ti, y es posible que casi ya ni sientan nada por ti, ni les duela, ni les importe lo que te está ocurriendo. Esta es una realidad, que aunque te parezca desproporcionada e injusta, tienes que asimilar y aceptar las consecuencias.

Sin embargo, no creo que sea lo correcto que te des por perdido y que tires la toalla. No sé en qué va a parar todo esto; pero en estos momentos tan crueles para ti, tengo que decirte, aunque tu fe está un tanto apagada, que Dios es tan Dios para ti, como para mí; que Dios existe, y si existe, es bueno y está preocupado por lo que te está pasando. Si yo tuviera en mis manos la varita mágica de la solución te la daría; pero entiendo que, a pesar de todo y aunque no lo entendamos, todo ocurre o permite Dios que ocurra, para nuestro bien. Habrá que decir aunque no sepamos explicarlo: "Será para bien". Luego, cuando pasen los años, nos daremos cuenta que esa es la pura verdad, a pesar de que lo veamos ahora todo oscuro.

No es cuestión de tirar la toalla y darlo todo por perdido, aunque tú, mi buen Teófilo, has perdido lo más valioso, como lo es tu familia. También esto tiene solución. Tienes que tener ahora una actitud humilde y sentarte a pensar responsablemente. Todo lo bueno que has hecho hasta ahora, hecho está, y lo que has ayudado a tantas familias dándoles un puesto de trabajo, eso no hay quien te lo quite. Igualmente lo que has hecho por tus hijos, dándoles una buena educación, poniéndoles en buenos colegios y costeándoles su carrera, tampoco te lo pueden quitar ¿Que ahora se han olvidado de todo el bien que has hecho a tu familia, desde que te casaste? Qué le vamos a hacer. El tiempo pone a cada cual en el puesto que le corresponde y Dios conoce al detalle toda tu vida, no solamente los fallos en los que has caído, sino también todo el bien que has hecho. Tienes que rehacerte volver a empezar y salvar todo lo que puedas. Si tienes que pedir perdón a tu señora y a tus hijos, hazlo y no te importe humillarte, si con ello logras reconstruir de nuevo tu familia. ¿Recuerdas al Señor Ruiz Mateos, cuando "le quitaron", literalmente todo y quisieron humillarle totalmente y desacreditarle? ¿Has visto cómo ese hombre se ha ido nuevamente levantando? Hace unos días me dijeron que compró varios hoteles en el Puerto de la Cruz y en esta época de crisis. Todo el mundo creía que no levantaría cabeza jamás; pero no ha sucedido así. Claro que este hombre en concreto, por lo que he oído no ha perdido su familia, ni tampoco ha perdido su fe en Dios, según me han contado.

De todos modos cada uno es un mundo y los problemas, personales, son de exclusividad de cada uno. Sin embargo el ejemplo de otros que han pasado por lo mismo y que han sido capaces de levantarse, estimulan a uno, a seguir adelante. ¿Recuerdas la historia de San Ignacio de Loyola? Cuándo estaba en la convalecencia por la herida recibida en una botella para no aburrirse, empezó a leer "vidas de santos", que eran los únicos libros que pudieran facilitarle los monjes que regentaban aquel hospital. Luego, después de leer tantas y tantas vidas de santos, empezó a recapacitar y a tomar una actitud positiva frente a la vida. iLo que pudo Pedro, ¿por qué no lo puedo yo? Lo que pudo Francisco de Asís, ¿por qué no lo puedo yo? Lo que pudo San Agustín ¿por qué no lo puedo yo? Y así fue reflexionando de Santo en Santo y esto le estimuló a intentarlo y a llegar a ser "otro Santo".

Creo que esa debe ser la actitud que debes tener frente al problema tan grande que te abruma en estos momentos. No es cuestión de mirar para atrás. Has de aceptar las consecuencias de tu prepotencia y dejar el amor propio y tu orgullo personal atrás. Vergüenza es robar. Ni siquiera debes conformarte con aceptar tus fracasos en todos los órdenes. Intenta empezar de nuevo, sin prisas, pidiendo paciencia a los acreedores, diciéndoles que si te meten en la cárcel, nunca podrías reacerte, ni pagar a nadie. Tampoco es cuestión de cometer un disparate y empezar a ahogar tus penas en la bebida. Esto en ti sería un acto de cobardía. Cambia de conducta, de postura ante tu familia, demuéstrales que eres capaz de levantarte de nuevo. Acepta que

te crean tan fácilmente. iLes has engañado y defraudado tantas veces! ¡Les has mentido tantas veces! ¡Los has utilizado tantas veces, para tu egoísmo personal! Tienes que ver normal que les cueste creer que vas ha cambiar de verdad. Ten paciencia. Aguanta las consecuencias de tus fallos, de tu soberbia, no le pidas peras al olmo. Piensa también que a pesar de tus errores, has hecho mucho bien, has levantado muchas construcciones, has creado muchos puestos de trabajo, tienes unos hijos, que también sin ti no hubieran existido. En medio de tanto mal has hecho mucho bien y esto significa que ha valido la pena de que tú hayas venido a este mundo.

Piensa que muchos con situaciones peor que la tuya, aún en cuestiones familiares, se han levantado de nuevo, desde los escombros. Es posible, que muchas cosas no volverán a ser lo que fueron, es posible que no recuperes a todos tus hijos, hasta es posible que se rompa del todo tu matrimonio, es posible también que jamás recuperes a tus antiguos amigos; pero también es posible de que las cosas vuelvan a arreglarse y funcionar aún mejor que antes. También es posible que recuperes a tus mejores amigos y que la empresa vuelva a ponerse en marcha, aunque sea con un menor capital y nuevos trabajadores. ¿Por qué hemos de darnos por perdidos y sin solución? También yo creo en los milagros.

Aunque hayas perdido la fe, pide ayuda a Dios a oscuras, con angustia. Pídele en serio agarrándote a la protección de todos los Santos. Empieza una vida distinta, transparente y con constancia. Piensa que Dios es omnipotente. Válete de la fe de la madre maravillosa que tuviste y que yo conocí. Acuérdate de los días bonitos de tu infancia, de tu Primera Comunión y aún de aquel día en que lleno de ilusión decidiste casarte con la mujer que ahora, crees que has perdido por tu mala cabeza. Cuando nació tu primer hijo recuerdo que me dijiste orgulloso: ¡Soy el hombre más feliz del mundo! Tengo una mujer que no merezco. Y hablabas con toda sinceridad. Luego ha pasado todo lo que ha pasado. A mí me parece todo mentira; sin embargo. mi buen amigo Teófilo, tengo mi esperanza de que aunque no se te arregle todo, vas a salir adelante; pero tú tienes que cooperar poniendo todo lo que esté de tu parte. Tira el alcohol, fuera de la vida de los bares. No hagas culpables, ni recuerdes fallos pasados. Mira hacia delante, ni te importe pedir perdón, aunque no tengas tú toda la culpa. No pasa nada. La verdad siempre al final triunfa. Acude más a tu madre aunque este ya viejecita, intenta recuperar la familia que puedas. No te importe rebajarte. Vale la pena. Comienza una nueva vida, más transparente y sin enredos y es tu vida lo que más convencerá de que tú realmente has cambiado. Ten cuidado. No te fíes de ti mismo, no sea que vuelvas a caer en los mismos errores. No dejes de rezar a Dios aunque creas que Dios no te escucha, porque tú no te lo mereces. Has perdido la fe y sé que no es tan fácil recuperarla.

Déjate aconsejar de alguien en quien tú puedas confiar y que te quiera de verdad, yo sigo creyendo en la amistad. Sé que no es fácil y precisamente por el terrible bache por que estás pasando, has puesto al descubierto qué amigos te quedan aún en estos momentos en que tus negocios se han venido abajo, y que no tienes liquidez para pagar a nadie. No sé si te ha quedado alguno. No creo que sea tanta tu desgracia que no te haya quedado ni un amigo, ni un familiar cercano que te quiera, aún como estás. Intenta que vuelva la sonrisa a tu rostro, no le des a nadie el gusto de verte triste, arruinado, hundido, abatido. Endereza ese cuerpo. levanta la cabeza y mantenía alta. Ponle buena cara al mal tiempo, confía en Dios y también en ti mismo: "Si tú quieres puedes".

Venga, ¡adelante! Un paso más, otro paso más y sé que aunque tardes saldrás adelante, aunque no llegues a la altura que tuviste ¡Qué mas da! Al final de la vida nadie se lleva nada. Sólo las buenas obras y, puedes estar seguro, segurísimo, mi amigo Teófilo, que el Padre Dios, sí que te perdona y te acogera en sus benditos brazos, si tú en adelante emprendes una vida digna. Aunque no todos te crean, ni valoren el cambio que existe en ti.

Antonio María Hernández


Publicado por verdenaranja @ 17:24  | Cartas a Te?filo
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