Lunes, 08 de marzo de 2010

Guión litúrgico para el día del Seminario 2010, ofrecido por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades y recibido con los materiales para su celebración con el lema "El sacerdote, testigo de la misericordia de Dios".


A) Si se celebra el día 19 de marzo, solemnidad de San José, esposo de la Virgen María

MONICIÓN DE ENTRADA

Celebramos hoy la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María. Contemplando la figura de san José caemos en la cuenta de cómo Dios nos habla y nos llama de muchas maneras, y siempre espera que aceptemos sus designios como lo mejor, aunque no los entendamos. El Santo Esposo de la Virgen y Padre de Jesucristo es para nosotros un modelo de fe y confianza a la voluntad de Dios.

En esta solemnidad celebramos también la Jornada Nacional del «Día del Seminario» y lo hacemos tradicionalmente de la mano de san José, patrono de las vocaciones y de los seminarios españoles. Hoy tenemos muy presentes a todos nuestros seminaristas, que ponen su mirada en la vocación sacerdotal para que luego sean otros Cristos en la tierra, en medio de la cual está la Iglesia de la que también el humilde san José es patrono universal. Sobre todo, en este Año Sacerdotal, pedimos en nuestra celebración que los futuros sacerdotes se formen en la fidelidad a Cristo y la Iglesia.

B) Si se celebra el día 19 de marzo, solemnidad de San José, esposo de la Virgen María

MONICIÓN DE ENTRADA

En este domingo V del tiempo de cuaresma celebramos la Jornada Nacional del Día del Seminario. La liturgia de este domingo nos presenta la forma y el modo que Jesús tiene de aplicar la misericordia y la compasión, porque la misericordia es un atributo propio de Dios en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas.

También el lema del Día del Seminario de este año: «El sacerdote, testigo de la misericordia de Dios», nos invita a reflexionar en esta modalidad del amor que Dios ejerce. Esta realidad de la misericordia vivida y testimoniada por el sacerdote se centra en una dimensión primordial y capital de su vocación concreta: la relación con Cristo pastor misericordioso.

Pedimos hoy en nuestra celebración que esta relación empiece y crezca paulatinamente durante los años de formación en el seminario en aquellos jóvenes que ponen su mirada en la vocación sacerdotal.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

Is 43, 16-21: Mirad que realizo algo nuevo, ya está brotando.
Sal 125, 1-6: El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Flp 3, 8-14: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús.
Jn 8, 1-11: Tampoco yo te condeno. Anda y en adelante no peques más.

La Palabra de Dios de este domingo V de Cuaresma insiste en presentarnos a un Dios que siempre es capaz de actuar de modo novedoso y, por tanto, de sorprender: abre ante el pueblo exiliado en Babilonia un camino de libertad en medio del desierto; cambia la suerte del salmista y convierte sus lloros en cantos de alegría; empuja a Pablo hacia una meta de perfección que le será dada tras la resurrección de los muertos; da una nueva oportunidad a la mujer adúltera y le regala un futuro de libertad y plenitud. Estas lecturas nos ofrecen también a nosotros una nueva ocasión de dejarnos maravillar por Dios y abrirnos a una nueva vida que nace de la misericordia y del perdón.

C) Textos comunes

Acto penitencial

Hermanos: el Evangelio constituye una llamada a permanecer continuamente en camino de conversión. Necesitamos redirigir nuestra mirada a Dios para poder «allanar los caminos» y hacer «germinar en nuestra tierra » con seriedad, sinceridad y efectividad la vocación a la que Dios nos llama, pues aún necesitamos seguir hablando con él y discerniendo su plan de salvación. Por todo ello, reconozcamos la debilidad y flaqueza de nuestro apostolado vocacional al confiar en nuestras solas fuerzas. 

– Tú que nos llamas a la vida como vocación primera y más genuina, te pedimos perdón por no acoger el don de la vida como invitación a vivir a tu imagen y semejanza. Señor ten piedad.

– Tú que nos propones el seguimiento de tu Hijo como el medio más perfecto para mirar y actuar en nuestra vida con piedad y cariño, te pedimos perdón por no hacer de nuestra acción cristiana una manifestación de la misericordia y el amor que sana y salva. Cristo ten piedad.

– Tú que nos has dado tu Espíritu para ser testigos y enviados al mundo, te pedimos perdón por no saber observar la necesidades de los hombres nuestros hermanos y no actuar con un corazón compasivo y generoso. Señor ten piedad. 

MONICIÓN A LAS LECTURAS 

2S 7, 4-5a.12-14a.16: Yo seré para él un padre, y él para mí un hijo.
Sal 88, 2-5.27. 29: Su linaje será perpetuo.
Rom 4, 13.16-18.22: Te hago padre de muchos pueblos.
Mt 1, 16.18-21.24a: Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Nadie puede quedarse mudo ante la llamada de Dios, sobre todo cuando su invitación nos la hace cara a cara, mirándonos a los ojos. Cada vez que escuchamos la Palabra de Dios y la meditamos, encontramos en su interior la llamada que Dios nos hace; nuestro compromiso es sentirnos inclinados a responder a esa llamada por caminos nuevos y distintos, para realizar servicios especiales y llevar el testimonio de lo que Dios ha obrado en nosotros. Tal vez nos suceda como a José, pues su docilidad y obediencia puede que sean incomprensibles para el mundo que nos rodea, pero nosotros sabemos que sólo de esta forma cumpliremos con la voluntad que Dios quiere de nosotros.

Proyecto homilía

Invitamos a que los sacerdotes lean la introducción teológico-pastoral que explicita el tema/lema de este año: «El sacerdote, testigo de la misericordia de Dios». 

Preces

Sin ti nada podemos hacer, Señor. Por eso recurrimos a ti (por intercesión de san José) y esperamos que atiendas nuestra indigencia y necesidad, para que con misericordia muevas nuestros corazones y envíes sacerdotes a tu pueblo. 

1. Por la Iglesia, para que llamada a la conversión que ella hace, sea real y eficaz en la vida. Roguemos al Señor.

2. Por el Papa y los obispos, por los sacerdotes y diáconos, por los consagrados y consagradas, para que vivan con autenticidad la misericordia y renovación que procede del Espíritu. Roguemos al Señor.

3. Por los que gobiernan la tierra, para que pongan el interés más en la entrega misericordiosa y la vida para los hombres que en el interés propio. Roguemos al Señor.

4. Por los que nos acercamos al misterio de la misericordia de Dios puesto en manos de los sacerdotes, para que seamos capaces de descubrir que sólo perdonando y amando a nuestros hermanos podemos llegar a participar de la vida, vocación y misión a la que Jesús nos llama. Roguemos al Señor.

5. Por los seminaristas de nuestros seminarios diocesanos, para que vivan su vocación como un don de la misericordia de Dios que les capacita para ser testigos del amor de elección que de Él han recibido y se preparen adecuadamente para ser buenos dispensadores de la misericordia y del perdón. Roguemos al Señor. 

Señor, tú nos dices que es necesario allanar montes y rellenar valles para que tú puedas llegar a los hombres. Ayúdanos con tu gracia y haz que los que seguimos tus pasos contemos siempre con la mediación de tus sacerdotes y ellos sean para nosotros testigos de tu amor e instrumentos de tu salvación. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

 Ofrendas

– Cartel del Día del Seminario y/o del Año Sacerdotal: ponemos en el altar de nuestra  celebración a todos los seminaristas que un día celebrarán la Eucaristía en medio de nuestras comunidades y agradecemos también la acción de todos los sacerdotes que viven el sacramento eucarístico como fuente de fidelidad y santificación.

– Estola morada y ritual de la Penitencia: la forma que los sacerdotes tienen de hacernos llegar la misericordia y el perdón de Dios es por medio del sacramento de la reconciliación penitencial.

– Colecta por el Seminario: nuestra oración y el interés que tenemos por nuestros seminarios y la labor que en ellos se realiza en favor de los futuros sacerdotes queda reflejada, además de nuestra oración, en nuestra ayuda económica para que con la generosidad de nuestra comunidad cristiana a los seminaristas nos les falte nada en su formación sacerdotal.

– Pan y vino: para poder celebrar el sacramento de unidad y caridad,  de comunión y fraternidad entre los sacerdotes y el pueblo de Dios. La Eucaristía es la mejor acción vocacional que podemos desarrollar en este Día del Seminario, pues es fuente de toda vocación y modelo de toda respuesta vocacional.


Publicado por verdenaranja @ 20:58  | Liturgia
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