Martes, 09 de marzo de 2010

Lectio divina para el jueves de la tercera semana de Cuaresma 2010, ofrecida por la Delegación Diocesana de liturgia de la diócesis de Tenerife

Lectio jueves 3º

 

LECTURA:           “Lucas 11, 14‑23”

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

MEDITACIÓN:           “Conmigo”

            No hay forma de mantener contento a alguien cuando ese alguien no está por la labor. Hagas lo que hagas siempre buscará la forma de ver el lado negativo, la mala intención, las segundas intenciones. Y es doloroso sentir que cuando tratas de hacer las cosas lo mejor posible y de buscar el bien, haya quien diga que detrás hay un interés encubierto.

            Es un riesgo que tenemos todos, ya que proyectamos en los demás aquello que ante una situación nosotros sentimos. He experimentado las dos situaciones, para conmigo y de mi para los demás. Y si es doloroso sentirlo, es más comprobar que, en ocasiones, no es que haya una mala voluntad previa, sino que es algo que brota con espontaneidad, lo que hace descubrir hasta qué punto late dentro de nuestro corazón una realidad de mal de la que parece que nos cuesta ser dueños.

            Por eso siento tu palabra como una llamada a estar muy alerta conmigo mismo y, al mismo tiempo, a desarrollar y cultivar mis fuerzas y mis posibilidades que me abren al bien. Porque es muy pobre decir que no las tengo, cuando basta con tener la ilusión suficiente para desarrollarlas. Es curioso. Vivimos en una sociedad que da culto al cuerpo, a lo bello, a la fuerza, y no se ahorran fuerzas en cuidar la alimentación, la forma física y se recurre a los sitios y medios que lo posibilitan. Y, sin embargo, no ponemos las mismas fuerzas en cuidar, potenciar, desarrollar, embellecer, fortalecer, nuestra realidad más profunda, la que pone de manifiesto lo más auténtico, lo que de verdad vale en nosotros, lo que nos puede permitir desarrollar lo mejor de nosotros mismos para nuestro bien y el de los que están a nuestro alrededor.

            Desde ahí, desearía hoy recoger tu insinuación a fortalecer lo mejor de mí, Señor, sé que supone trabajarme, pero sé también que contigo puedo, y quiero.      

ORACIÓN:            “Estar alerta”

            Señor, dame la luz necesaria para estar alerta sobre todos los sentimientos que brotan en mi corazón. Quiero ser dueño de mis reacciones, y deseo que vayan siempre en la dirección del bien, Más allá de las intenciones verdaderas deseo que en mi corazón venza siempre mi visión positiva y no deje que la amargura se apodere de mí.

            Ayúdame, Señor, a fortalecer no sólo mi cuerpo, sino me mente, mi corazón, mi espíritu. Ayúdame a introducirme  cada día un poco más en el ámbito de tu amor. Levanta mis deseos, hazlos nobles, sinceros. Limpia mi corazón de todas esas adherencias que me llevan siempre por lo más oscuro, que nubla mi pensamiento, que tiende a asomarme a lo negativo de todo y de todos. Ábrelo a lo bueno y a lo bello.

CONTEMPLACIÓN:            “Parte de ti”

Limpia mi mente
y mi corazón;
que la fuerza y la dulzura
de tu amor
penetre en mis entrañas,
para que nunca
deje de experimentar
que formas parte de mí,
que formo parte de ti.


Publicado por verdenaranja @ 22:47  | Liturgia
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios