Jueves, 18 de marzo de 2010

Examen de conciencia con las bienaventuranzas para cuaresma 2010, ofrecido por el Área de Pastoral Social de la diócesis de Tenerife.

EXAMEN DE CONCIENCIA CON LAS BIENAVENTURANZAS 

Bienaventurados los pobres de espíritu  

Por dejarnos llevar de la pasión del dinero y del ansia de ser, poseer y disfrutar por encima de los demás; por nuestra resistencia a compartir con los menos favorecidos nuestros bienes de toda clase.  

Bienaventurados los mansos

Por nuestras iras y animosidades; nuestra colaboración a mantener los odios, crear rencillas, alimentar antipatías e intolerancias contra los que no piensan como nosotros; por nuestros deseos de revancha y falta de generosidad para olvidar y perdonar de corazón, para responder al mal con el bien.

Bienaventurados los que lloran  

Por nuestra rebeldía contra el dolor, la enfermedad, las dificultades y las pruebas y nuestra ceguera para descubrir en ellas la parte que nos corresponde de la cruz del Señor; por nuestra dureza de corazón para reconocer nuestros pecados personales y colectivos y nuestra desidia para hacer penitencia por ellos.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia 

Por nuestra negligencia respecto a nuestros deberes y compromisos con Dios, con la iglesia y nuestra conciencia religiosa, personal y comunitaria; por nuestra pereza en la tares de construir un mundo nuevo más de acuerdo con el Evangelio; por escamotear nuestro apoyo moral y efectivo a los marginados y oprimidos o necesitados de nuestra ayuda.  

Bienaventurados los misericordiosos

Por nuestra insensibilidad ante los sufrimientos ajenos, nuestra resistencia para compartirlos, nuestra falta de generosidad para aliviarlos eficazmente; por nuestra dureza para criticar a los demás, por nuestros dogmatismos e intransigencias para la justa libertad ajena, por nuestros rencores y juicios temerarios; por nuestra mezquindad de mente y corazón.

Bienaventurados los limpios de corazón 

Por nuestra torpeza culposa, para descubrir las trampas del mundo, del demonio y de la carne; por nuestra frivolidad personal y colectiva; por nuestra contribución a la marea de erotismo y ansia de placer; por nuestra falta de firmeza para luchar contra el egoísmo propio y ajeno, las faltas de honestidad personales y comunitarias. 

Bienaventurados los que trabajan por la paz

Por nuestra desidia para buscar los verdaderos caminos de reconciliación personal con el Señor; con la Iglesia y con las personas de nuestro entorno; por nuestra resistencia a comprometernos en favor de la justicia y la paz a todas las escalas y niveles; por nuestra inhibición ante la organización de la injusticia, la violencia, el tráfico y consumo de drogas, la carrera de armamentos, las guerras y guerrillas, la pornografía, la explotación de hombres y pueblos.

Bienaventurados los que padecen persecuciones a causa de la justicia

Por nuestras cobardías personales y comunitarias para salir en defensa de los oprimidos, marginados o injustamente perseguidos; por nuestra falta de energía y perseverancia junto a los pobres ante las dificultades que les presentan las estructuras injustas; por nuestros respetos humanos y evasiones a la hora de comprometer nuestra situación personal o social a favor de una empresa noble, ante el temor de que nos acarreará persecución, impopularidad, daños y perjuicios.


Publicado por verdenaranja @ 10:58  | Espiritualidad
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